“Cumbres borrascosas” de Emily Brönte salió a la luz en 1847. Durante un largo periodo no se supo apreciar el talento de la obra.
Y es que en la época en que surgió, la sensibilidad y la cultura existentes, ofuscaron el entendimiento de la novela. Las fuerzas irracionales que se describen en el libro fueron interpretadas como algo brutal e impropio de la condición humana. Sin embargo, ¿que hay más humano que lo irracional y al mismo tiempo lo racional? La persona es corazón y cabeza, no sólo una de las dos cosas. Debido, pues, a los prejuicios de la rígida sociedad victoriana, esta novela tardó su tiempo en ser reconocida como lo que es: una obra maestra y un clásico de la literatura universal.
En cuanto a contexto, la obra se sitúa en la Inglaterra puritana de principios del siglo XIX. La acción ocurre a más de ciento sesenta kilómetros de la capital británica. El ambiente es ignorante, cruel, supersticioso… se retrata a una sociedad poco madura, llena de rígidas normas sin fundamento alguno. De esta forma, el lector se ve obligado a diferenciar por él mismo entre lo fantástico y lo real, lo malvado y lo bueno, lo espiritual y lo banal. Y es que la ambigüedad y el increíble contraste entre las fuerzas opuestas de la naturaleza constituyen uno de los encantos de esta gran obra de la literatura inglesa…
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