Si el Titanic hubiese colisionado de frente, según los analistas, hubiese dañado la proa pero probablemente no se hubiera hundido.
¿Quién se iba a imaginar que uno de los barcos más grandes y lujosos del mundo, el Royal Mail Steamer Titanic, en pleno siglo XX, iba a tener un final tan trágico como su hundimiento?.
Todo comenzó cuando J. Bruce Ismay, director de la línea White Star quiso convertir en realidad sus sueños: crear un barco que se situara por encima de los Royal Mail Steamer Lusitania y Mauritania pertenecientes a Cinard Line y que además contara con todos los lujos necesarios para saciar las necesidades y caprichos de la clase alta. Así pues, con la ayuda de quince mil obreros y los arquitectos navieros más importantes y prestigiosos, se dispuso a la construcción de tres embarcaciones que se conocerían como la serie Olympic: en 1908 Royal Mail Steamer Olympic; en 1911 el Titanic, y posteriormente, en 1915 el Gigantic. Este último pasó a denominarse Britannic y fue requerido como hospital, convirtiéndose así en “His Majesty’s Hospital Ship” (Barco Hospital de su Majestad)…
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