Paul Cézanne nació un 19 de enero de 1839, en Aix-en-Provence. Fue un niño amable, tranquilo y soñador que vivió hasta sus diez años entre la serenidad de su familia.
La timidez y el retraimiento marcaron su genio desde su niñez, en la que muy pronto reveló su pasión por la pintura. Su padre, comerciante de sombreros y su madre, hija de un tornero, mantuvieron una relación en secreto de la que nacerían Paul y sus dos hermanas. Abandonó la escuela mixta para pasar tres años
en la Pensión Saint-Josephy y después ingresó
en el Liceo de Aix, allí entabló una amistad con
Emili Zola. Mientras, continuaba sus estudios de dibujo y pintura
en la Escuela de Bellas Artes del Museo Municipal, donde obtuvo
el segundo premio de pintura.
Durante este período de
formación una gran pasión por la literatura y la
naturaleza embriagan el espíritu del joven Paul. A los
diecinueve años obtiene el diploma de bachiller y a pesar
de su ya evidente vocación artística y sus infinitos
proyectos, decide inscribirse, en la Escuela de Derecho De Aix,
obedeciendo a la voluntad paterna. Pero al cabo de tres años,
el padre reconoce el infinito esfuerzo que supone para el futuro
pintor los estudios de leyes, y acepta, por fin, que Cézanne
viaje a París para estudiar arte.
Influenciado
por el romanticismo pero de pincelada mucho más libre.
Las dificultades para integrarse
en la sociedad parisina y de nuevo las influencias de su padre
conducen a Paul a abandonar París, para dedicarse al oficio
de banquero durante algún tiempo, mientras a la vez ejerce
su contenida pasión, decorando por las noches las paredes
del Jas de Bouffant. Al cabo
de un tiempo, Cézanne regresa de nuevo a París,
donde frecuenta a otros pintores, como Armand Guillaumin, Camille Pizarro, Auguste Renoir, Claude Monet..., comienza a integrarse en
un grupo y se presenta al examen de la Escuela oficial de Bellas
Artes, deseoso de obtener algún éxito, que no consigue
en esta ocasión.
Durante los siguientes años
se convertirá en un copista de obras de los museos, especialmente
de los románticos, y los maestros clásicos Rubens,
Rembrandt, Tiziano y Tintoretto,
trabajo que se desarrollará durante toda su estancia en
París.
En 1867 pintó "El
Rapto" para Émile Zola, influenciado por el romanticismo
pero de pincelada mucho más libre. Algunas caricaturas,
una "Femme à la puce" que el pintor envió
al Salón con la intención de burlarse del
jurado y "Vidanger un couchè sur son lit", son algunas
de las obras realizadas en esta época. En 1863
realiza un retrato de su padre, con toque impresionistas,
perteneciente a la colección Pellerin, compuesta
por los más interesantes lienzos de los comienzos
de Cézanne. Varios bodegones y paisajes traídos
de Provenza y "El negro Escipión", de
distante madurez artística, consuman el repertorio
de la obras de Cézanne de esta época. En
1869 conoce a su futura esposa Hortense Figuet, una muchacha
de 19 años que se dedica a la encuadernación,
y también posa como modelo para los pintores, con
las que mantiene una secreta relación para no perder
la asignación monetaria familiar.
En 1872 Hortense se queda embarazada
y nace Paul, el único hijo de la pareja. Durante este periodo,
Cézanne decide pintar el paisaje de un modo totalmente
diferente al que había seguido Corot, motivo por el cual
es destronado de su posición de jefe de escuela entre el
grupo de los jóvenes pintores, que encuentran una nueva
figura de líder en Manet.
Hacia 1874 Cézanne
expone el primer cuadro que consiguió vender: "La Maison
du pendu". Realizó varios famosos retratos de su
amigo y fiel admirador de su arte, M. Chocquet, en los
que se evidencia un interesante parecido con el Greco.
Picasso: "Cezanne era mi sólo y único maestro.
No creáis que me limitara a mirar sus cuadros... Pasé
años estudiándolos...Cézanne era como
un padre para todos nosotros".
En 1887, el pintor continuaba
exponiendo con el grupo revolucionario de los impresionistas,
pero por sus concepciones académicas enviaba cada año
un cuadro al Salón de Bouguereau, hasta que por fin, en
1882 fue aceptado, cuando el artista tenia cuarenta y tres años,
cuando Zola publicaba una novela en la que la figura del vencido
tenía cierto parecido con Cézanne, por lo que pasa
a ser conocido por el público bajo la caricatura de una
ficción. A partir de este momento su vida se vuelve secreta
y sólo la posteridad de su muerte podrá mostrar
al artista baja una mirada justa.
En 1899 Cézanne regresa
de forma definitiva a Aix, donde vive acompañado de su
mujer, su hermana y su hijo. Es un hombre correcto, sereno y burgués. El gran deseo del pintor
por aquella época era acercarse a la naturaleza para pintar
una obra de arte, respetando el orden, la composición y
la racionalidad, en un afán de perfección insatisfecho.
En 1890 realiza una de
sus obra capitales, "El joven con la calavera" y uno de
sus autorretratos más famosos. Pocos años
más tarde aparece el cuadro "Jugadores de cartas", admirado
en todo el mundo. En 1896 realiza "Fumador de pipa" como una doble
réplica y este mismo año pinta "Vieille Femme au Chapelet" con claras influencias de Daumier. Es una
época prolifera en una gran cantidad de extraños
bodegones que destacan indiscutiblemente la calidad del
pintor. En la exposición del Salón de Otoño
en 1906, Cézanne era especialmente considerado
un pintor de bodegones.
Hacia 1890 ya ha abandonado
las exposiciones impresionistas y se encuentra en Bruselas
en el Salón de los Veinte y el Salón Centenal
de la Exposición Universal. Pero en 1904 los cuadros
de Cézanne son rechazados en la Sección
francesa de la Exposición Universal de San Luis,
al mismo tiempo que el Salón de Otoño le
recompensaba ofreciéndole una sala completa. Durante
los últimos diez años de su vida, el artista
difícilmente consigue exponer, aunque continúa
trabajando y pintando paisajes al natural. En octubre
de 1906 cae enfermo de pulmonía, pero su terquedad
le obliga a seguir trabajando al aire libre, hasta que
unos días más tarde, el 22 de octubre, muere
dejando una versión incompleta de "Las Bañistas",
obra que había estado pensando desde su primera
estancia en París.
Paul Cézanne ha
sido considerado por gran parte de los pintores de vanguardia,
el padre del arte moderno. Así le apreciaba Picasso:
"Cezanne era mi sólo y único maestro.
No creáis que me limitara a mirar sus cuadros...
Pasé años estudiándolos...Cézanne
era como un padre para todos nosotros".