Gauguin
nace el 7 de junio de 1848. Siendo casi un bebé, con 18
meses, realiza su primer gran viaje. El destino: Lima. El alma
impresionable de un niño en la exótica capital andina
de mediados del siglo XIX determinará su vida y su futura
creación pictórica, ya que de forma incesante buscará
su felicidad en ese primitivismo que le seduce durante su infancia.
En
otoño de 1854 la familia de Gauguin regresa a Francia trasladándose
primero a Orleáns y después a París, un trampolín
de lanzamiento a nuevas aventuras, ya que nada más poner
sus pies en ella, Gauguin se embarcará rumbo a lejanos
destinos. Mientras navega por costas peruanas, su madre fallece.
En 1872 y ya en tierra firme, se convierte en corredor de bolsa
de la mano de Paul Bertin. Todo parece indicar que empieza una
nueva época. Un año después se casa con Mette
Gad y de esa unión florecen 5 hijos.
Su
eclosión como artista tendrá que esperar a
1886, momento en el que partirá hacia Bretaña.
Después
una juventud de gran agitación, Gauguin se ve inmerso en
una nueva y apacible vida. Algo late, sin embargo, bajo esa engañosa
calma: su creciente interés por la pintura. Gracias a su
holgada situación económica adquiere numerosas obras
y se relaciona con pintores como Pisarro,
Degas, Renoir y Manet. Pisarro le inicia en el paisajismo, Degas
en la pintura de interiores, Mette cosiendo, y el destino, pondrá
su sello. La quiebra de la bolsa lo deja sin empleo, ocasión
que aprovechará para volcarse de lleno en la pintura. Económicamente
su situación sufre un revés que le hace trasladarse
junto a su familia a Ruan primero, y a Dinamarca
después, pero la conservadora e hipócrita sociedad
danesa le crispa y decide regresar a Francia donde subsistirá
realizando todo tipo de trabajos, entre ellos, pegar carteles
por tres francos y medio al día.
Su
eclosión como artista tendrá que esperar a 1886,
momento en el que partirá hacia Bretaña. Su obra
en Port-Aven se caracterizará por su cariz impresionista,
aunque ya con un cierto estilo innovador. En el finisterre bretón
entabla amistad con Èmile Bernard y con Charles Chaval,
con quien compartirá en 1887 aventuras y desventuras en
las Antillas. En la Martinica, y habiendo dejado atrás
el desierto para los pobres, París, sus deseos se verán
realizados al descubrir una vida todavía exótica
y primitiva, que le retrotrae a los paisajes de su infancia en
Perú. Su estancia, sin embargo, será breve. La disentería
y el paludismo lo devolverán de nuevo a Francia a mediados
de octubre de 1887.
De
nuevo en París, se instala en casa de su amigo
Èmile Schuffenecker y empieza su relación
con los hermanos van Gogh. Con Vincent van Gogh
mantendrá algo parecido a una amistad: ambos sienten
admiración por el otro, ambos están en las
lindes de una nueva concepción artística.
Theo van Gogh, por otra parte, será su marchante.
Tras venderle un cuadro de la Martinica, "Bajo los mangos",
Gauguin parte de nuevo hacia Bretaña. En Port-Aven
se encuentra de nuevo con pintores y juntos darán
a luz una nueva concepción pictórica: el
sintetismo. Liderado por Gauguin y Bernard, el estilo
también conocido como Cloisonnisme simplifica las
formas y se aleja de la realidad utilizando líneas
gruesas. Los trazos oscuros, por su parte, delimitan las
formas y crean una estructura de compartimentos que se
rellenan con colores planos, sin sombras ni gradaciones.
Tras
este periodo bretón, Gauguin, por encargo de Theo
van Gogh, y a cambio de la compra de toda su obra, se
trasladará a Arles para hacer compañía
a un desequilibrado Vincent, que no tardará en
hacer gala de sus excentricidades y de su carácter
poco sociable. Será después del incidente
de la navaja que culmina con la conocida escisión
de la oreja de Vincent, cuando Gauguin abandonará
Arles y se instalará de nuevo en París.
Los años previos a su gran periplo, Gauguin los
pasará a caballo entre París y Port-Aven,
afianzándose cada vez más en su particular
estilo, en su particular paleta de colores y realizando
alguna que otra exposición, que le dará
a conocer entre los círculos intelectuales del
París de fin de siglo. De este periodo son obras
como "El Cristo amarillo", "Angèle Satre" o "La bella Angèle", "La visión tras la prédica" o "La lucha de Jacob con el ángel", que
le harán ganar la simpatía de escritores
como Charles Morice o Albert Aurier que defenderán
su pintura ideísta, simbolista y sintética
y que lo considerarán el precursor de un nuevo
arte, el primitivismo.
Hastiado
de la sociedad parisina Gauguin desea huir, y bien lejos. Su meta
será la Polinesia francesa. Con el fin de obtener fondos,
organiza una gran subasta, que resulta ser todo un gran éxito
y que le hará anclar meses después, en junio de
1891, en el puerto de Papeete en Tahití. Gauguin se instalará
en Mataiea, un lugar donde disfrutará de la calma, del
silencio de una vida primitiva y de la compañía
de Tehamana, su primera vahiné, quien aparecerá
en muchos de sus cuadros encarnando a la mujer salvaje ideal.
En poco más de tres meses Gauguin pintará 20 lienzos,
entre ellos: "La comida o Los plátanos", "La mujer con la flor" ("Vahine no te Tiare"), "Nevermore" o "Desnudo de Pau'ura acostada" ("O Taïti"), "Salve, Maria" ("Ia Orana Maria") o "Mujeres de Tahití (En la playa)". Pero la paz y el sosiego se acabarán.
Enfermo y arruinado solicita una subvención al Ministerio
Francés para poder regresar a Francia. De nuevo en Europa
recibe una herencia y reestablece sus contactos con la cultura
parisina. Edita asimismo, con la ayuda de Charles Morice, el libro
"Noa Noa", en el que se explica la transformación de su pintura.
La
exposición de sus obras tahitianas el 10 de Noviembre de
1893 deja indiferente a los círculos artísticos
parisinos, sin embargo, le abre la puerta de los poetas simbolistas,
con los que se reunirá de forma asidua en el Café
Voltaire. Su pintura primitiva les sorprende, sus juicios los
deja atónitos: El arte primitivo procede del espíritu
y utiliza la naturaleza. El arte que se llama refinado procede
de la sensualidad y sirve a la naturaleza. La naturaleza es la
servidora del primero y la señora del segundo. Pero la
servidora no puede olvidar sus orígenes y degrada al artista
al dejarle adorarla. De este modo hemos caído en el abominable
error del naturalismo. El naturalismo comienza con los griegos
de Pericles. Desde entonces los artistas han sido más o
menos grandes según hayan reaccionado más o menos
contra este error.
En
septiembre de 1901 abandona Tahití y se instala en
las Marquesas, un lugar todavía menos explorado y por
lo tanto más primitivo.
Tras
unos violentos incidentes ocurridos en Port-Aven, el 3
de julio de 1895, abandona para siempre la vieja Europa.
Se instala en Punaauia, donde construirá una cabaña
tradicional junto a Pahura, su nueva vahiné, modelo
y amante, quien dará a luz un niño que morirá
a las dos semanas. Ésta no será la única
muerte que asumirá, ya que otra hija suya correrá
la misma suerte. Su salud y estos acontecimientos trágicos
lo sumen en una profunda depresión que lo llevará
a un intento de suicidio mientras trabaja en la monumental
"¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Adónde vamos?" ("D'où venons-nous? Que sommes-nous? Où allons-nous?"). Sus obras, sin embargo,
no reflejan en ningún caso su pesadumbre, ya que
todas ellas están repletas de color, de equilibrio
y retratan el día a día espiritual de la
vida isleña. Entre 1897 y 1899 pinta "El caballo
blanco", "Rave te hiti aamu (The Idol)", "Muchachas con flores de mango (Mujeres tahitianas)" y "Vairumati" entre otras.
"Aquí, cerca de mi cabaña,
en total silencio, sueño con armonías violentas
cuyos perfumes naturales me embriagan. Delicia extraída
de yo no sé qué horror sagrado que intuyo
en el presente. Figuras de animales de una rigidez estatuaria:
hay un algo de antiguo, de augusto, de religioso en el
ritmo de su gesto, en su extraña inmovilidad".
En
septiembre de 1901 abandona Tahití y se instala
en las Marquesas, un lugar todavía menos explorado
y por lo tanto más primitivo. En este nuevo Edén
empieza a producir una gran creación pictórica
que irá enviando regularmente a su nuevo galerista
Ambroise Vollard y por la que recibirá de forma
también regular unos ingresos. También se
dedica a escribir en contra de la iglesia, del gobernador
y de la policía, lo que le llevará a tener
algunos problemas graves, como una condena a prisión
que nunca llegará a cumplir, ya que poco antes
de que se ejecute la condena, fallecerá, concretamente
el 8 de mayo de 1903. Obras de este periodo póstumo
son "Contes barbares (Leyendas exóticas)" y "Jinetes en la playa".