Arquitectura
Moderna ::
Técnica y arte confluyen en la novedosa estética ::
El
siglo XX crea un lenguaje con valentía para romper la tradición,
los supuestos estéticos de la herencia clásica y
abrirse hacia un nuevo horizonte.
Una
nueva comprensión de la arquitectura actual, un cambio
en la actitud contemplativa de la arquitectura del pasado, una
nueva conciencia estética y una nueva postura, ante los
significados del arte y de la construcción, se ubican en
una sociedad, víctima de los problemas sociales que conlleva
la revolución industrial. Estos nuevos problemas humanos
que exigen soluciones actuales, la rebeldía ante el pasado
ecléctico y la libertad creadora de los artistas a comienzos
de siglo, son las condiciones que amparan el nacimiento de una
nueva estética, sin referencias en el pasado.
La arquitectura moderna acomete
una profunda revisión conceptual de la arquitectura, cuyas
coordenadas quedaran definidas por el espacio, espacio interior
y espacio habitable. Es la más preciada conquista del arte
constructor, rescatar las construcciones de su pasado tradicional,
para crear una arquitectura humana y habitable, pasar de la decoración
de fachadas a la creación de espacios.
Los arquitectos modernos manejan los volúmenes y los espacios
con criterios decididamente novedosos, haciendo desaparecer toda
la teoría plástica de la Antigüedad, serán
los sutiles volúmenes producto de los materiales actuales
y las recientes necesidades, quienes impongan la novedosa recopilación
de formas.
La funcionalidad constituirá el empeño de la nueva
estética, definida por una armoniosa distribución
en el interior con una conveniente matización de la luz,
la integración de la construcción en su entorno
y una grata habitabilidad.
Las personalidades
más destacadas de la arquitectura del siglo XX, con
teorías enteramente individuales, se agrupan en el
movimiento racionalista del periodo de entreguerras.
Las personalidades más
destacadas de la arquitectura del siglo XX, con teorías
enteramente individuales, se agrupan en el movimiento racionalista
del periodo de entreguerras, precisado por la simplicidad de las
formas, el retorno a los volúmenes elementales y la lógica
constructiva, antepuesta a la sensación y la evasión
ornamental. Los rascacielos
en América, respuesta estética y técnica
a la situación social, son originarios de Sullivan y toda
la Escuela de Chicago. En Europa Adolf Loos sacrifica todo el
decorado, en nombre de la concepción espacial de volúmenes
limpios y austeros, en homenaje a la nueva visión arquitectónica.
Su Casa Steiner de Viena es un manifiesto a la
nueva visión arquitectónica.
El hombre como núcleo de
la colectividad, la inquietud por diseñar proporciones
canónicas y dimensiones armónicas, partiendo de
las medidas humanas, son las teorías de Le Corbusier que
se encuentran magistralmente representadas en cada una de sus
obras. La fuerza arrolladora de sus escritos, en los que recupera
la dimensión humana, para incorporarla a toda su producción,
se anticipan en todo un siglo a las edificaciones de su época.
La Villa Saboya, en Poissy (Francia), es la obra
que mejor conjuga todos sus postulados arquitectónicos,
donde el volumen puro y exacto, transporta el alma humana hacia
un desconocido deleite estético.
Walter Gropius constituye la escuela
de diseño Bauhaus,
donde se intenta armonizar la arquitectura técnica y el
arte y cuyos magistrales esquemas conceptuales influyen enormemente
sobre la arquitectura y el diseño. La mayor virtud de la
obra de Gropius, es su carencia de estilo. Por rechazar las ideas
apriorísticas y concebir una arquitectura ceñida
a las necesidades concretas. Posee un gusto especial por las superficies
diáfanas que se refleja en la Fábrica de
Fagus, donde consigue escapar a cualquier compromiso
con posturas predeterminadas, en el desarrollo de una arquitectura
lógica, tranquila y sin estridencias. Su obra maestra es
el diseño de la sede de la Bauhaus,
planteada desde infinidad de perspectivas que coinciden con la
esencia cubista; la presentación de los volúmenes
y la transparencia de las enormes ventanas que permiten ver la
estructura interna y los muros posteriores, confieren a la estructura
una imagen simultánea.
El interés por los materiales
como elemento expresivo será definitorio de la obra de
Mies van der Rohe, que emplea la piedra, los mármoles,
el acero, el vidrio con absoluto despojo y pureza, confiriendo
a la edificación una inusual trascendencia. Con la misma
honestidad que maneja los materiales, construye espacios siempre
abiertos y distendidos hacia el exterior, en un intento constante
de integración con el entorno.
Los regímenes totalitarios
europeos y el estallido e la Segunda Guerra Mundial producen una
situación de crisis creadora y detención de toda
actividad edilicia. Sólo en América se desarrollará
una arquitectura nueva y absolutamente moderna, aunque menos intelectual,
promovida por un buen grado de caudal creativo, proveniente de
la europea. Es la arquitectura orgánica, que toma al hombre
como constante referencia, en un sentido más individual
y poético que Le Corbusier.
Los
regímenes totalitarios europeos y el estallido e
la Segunda Guerra Mundial producen una situación
de crisis creadora y detención de toda actividad
edilicia.
Frank Lloyd Wright es el más
impresionante arquitecto del siglo XX, magnífico por su
modo diferente de entender la arquitectura, intenta integrarla
en su contexto natural y siempre meditando, sobre las peculiaridades
del grupo de hombres al que se destina. Los espacios internos
son ilimitados y se confunden con los externos, en construcciones
de marcadas coincidencias con la arquitectura japonesa. El Museo
Solomon Guggenheim de Nueva York, considerado una de
las edificaciones de excepcional importancia histórica, es una construcción con forma de cono invertido, donde
el interior consiste en una suave rampa que permite la contemplación
de las obras, creando una sensación de permanente continuidad,
donde el espacio y el tiempo se fusionan en una unidad indisoluble.
Al término de la Segunda
Guerra Mundial, la actividad urbanística de reconstrucción
de ciudades es el quehacer arquitectónico más destacado.
Pietro Luigi Nervi es el constructor más trascendental
de Europa en este momento. Dotado de una gran calidad técnica,
manifiesta su destreza al explotar todos los recursos de las nuevas
tecnologías y los nuevos materiales, en la creación
de una obra monumental, colmada de sensibilidad. La audacia cada
vez mayor de los arquitectos de América del Norte, eleva
rascacielos infinitos, transformados en verdaderas cajas de luz.
Los buenos niveles económicos
que alcanzan en esta época algunos países sudamericanos,
adentran a los constructores en la pesquisa de una arquitectura
definitoria y resolutiva, que fusiona a partes iguales el símbolo
y la función.
En España,
la obra de Eduardo Torroja ofrece un alto interés por la
plasticidad, completamente innovadora y desconocida en todo el
mundo, con la que dota al cemento. Las acusadas personalidades
de Miguel Fisac, Bofill, Fernández de Alba...etc, obtienen
en su proyectos, un efectivo sentido racional, acompañado
en ocasiones de un expresionismo patentemente humanístico.
Del estilo moderno se comprendió
simplemente una estética superficial, confundida por el
fervor racionalista. Pero fueron el aburrimiento ante esta estética,
unido a las crisis ambientales, los que causaron la obligada búsqueda
de otras alternativas arquitectónicas.