Con
el cubismo el arte inicia un apasionante viaje por las dimensiones
que el cerebro humano puede construir y destruir libremente.
Un
arte mental, intelectual, una especie de operación quirúrgica,
que debe su nombre a la apariencia de sus composiciones, formadas
por pequeños cubos sobre las telas y que nace en 1908 por
inspiración de Picasso
y Braque.
Su origen se sitúa en la reacción contra el arte
sensorial de los impresionistas
que es sustituido por la recurrencia a la razón y al conocimiento.
La fuente inspiradora más directa del movimiento cubista,
es la obra de Cézanne
que pinta los objetos desde diferentes perspectivas, con la intención
de enfatizar sus características esenciales. La complejidad
de las formas se reduce a esquemas básicos diseñados
con estructuras geométricas, líneas rectas o curvas
muy simples, círculos o arcos. El color es siempre muy
apagado y subordinado a la forma, siendo los diversos matices
de pardo, verde oscuro, azul, blanco y negro, los colores predilectos
del Cubismo, los interiores se representan mediante transparencias
y la luz desaparece definitivamente.
Los
pintores cubistas no introducen en sus obras los avances de
la civilización, por el contrario, mantienen su vinculación
a los elementos tradicionales como jarras, vasos, figuras
humanas o instrumentos musicales.
La
multiplicidad de ángulos desde los que se contemplan los
objetos, para obtener una cuarta dimensión, se lleva hasta
sus últimas consecuencias para conseguir la disgregación
y fragmentación de lo representado, en diferentes planos
que se reconstruyen en una presentación que puede parecer
arbitraria. Esta es la fase conocida como "Cubismo analítico"
y que precede al "Cubismo sintético" cuya característica
más visible es la incorporación a la obra de diversos
materiales, recortes pegados sobre el lienzo, trozos de periódico,
telas, hules, papeles pintados de decoración y letras,
técnica conocida como collage. Los objetos se
representan ahora, mediante la memoria que realiza una selección
para componer una imagen que sea unidad y esencia plástica
de lo representado. En esta etapa de "Cubismo sintético"
el colorido se intensifica y el contenido se dota de mayor serenidad
y alegría, siendo más fácilmente interpretable.
Los
pintores cubistas no introducen en sus obras los avances de la
civilización, por el contrario, mantienen su vinculación
a los elementos tradicionales como jarras, vasos, figuras humanas
o instrumentos musicales.
Braque
es autor de intensos ensayos sobre los propósitos del cubismo,
donde defiende la creación de un nuevo género de
belleza en términos de volumen, de línea, de masa
y de peso, para interpretar las impresiones subjetivas.
Juan
Gris muestra por la racionalización de sus naturalezas
muertas, animadas con frecuencia por instrumentos musicales, una
gran distancia con las sensoriales obras de Matisse,
aunque en muchos casos las fechas coincidan. En sus obras se vislumbra,
bajo las estrictas figuras volumétricas, el objeto representado.
Fernand
Léger después de pasar algún tiempo bajo
la influencia de Matisse, se entregó a la representación
de la naturaleza por medio de elementos geométricos, como
el cono, el cilindro y la esfera, que se representa como un entramado
de formas, en su primera obra cubista, Desnudos en el
bosque. Considerado uno de los artistas más personales,
sus obras se distinguen perfectamente del resto de los pintores
del movimiento. Sus temas favoritos son máquinas y hombres
mecanizados. En sus cuadros eligió los cilindros como base
geométrica de sus composiciones, por lo que algunos críticos
designaron su estilo como "tubismo".
Pablo
Ruiz Picasso es la máxima figura del arte del siglo XX,
y la personalidad más controvertida y significativa del
arte moderno y contemporáneo. Su fenomenal talento le permitió
transgredir las normas del lenguaje artístico, creando
el suyo propio. A lo largo de todas sus etapas artísticas,
nunca cesa de intentar descubrir todas las posibilidades teóricas
y prácticas del arte y su cerebro inconformista y perfeccionista
impulsa a sus pinceles a trabajar continuamente en nuevas direcciones.
Su representación de Las Señoritas de Avignon es considerada el primer cuadro cubista. En su obra, símbolo
de nuestra época, se plasman los miedos, las angustias,
las supersticiones y mitos de la sociedad de su siglo. Es un artista
de la libertad que no puede detenerse ni por la tradición,
ni por los convencionalismos y los prejuicios, ni si quiera por
su propia obra. Con los símbolos crea un mundo propio y
una vida en la forma, de modo que un manillar puede poseer la
fuerza embestidora de un asta de toro, y de una guitarra diseccionada
en formas cubistas, parece emanar música liberada de la
madera y de las cuerdas. En toda su variable vida artística,
se manifiesta la constante de compromiso con el tiempo en que
vive y la solidaridad con la humildad de cualquier momento o en
cualquier lugar. Comenzando con los magros cuerpos de su época
azul, hasta llegar a los destrozados semblantes de su época
expresionista, el dolor por la humanidad que sufre es un sentimiento
constante en su obra, una abstracción turbadora y compasiva
que se asoma desde sus gritos, sus planos angulosos y sus miradas
nocturnas.
Gran
número de los artistas cubistas abandonó el
movimiento, para continuar por sus propios derroteros.
En
la escultura, el ideal geométrico del Cubismo se encontró
bastantes seguidores de forma episódica, tal es el caso
de Brancusi, Julio González o Lipchitz; otros, como Duchamp-Villon
y Archipenko, construyeron a partir del cubismo, su credo estético.
El escultor ruso Archipenko comenzó moldeando formas geométricas,
a partir de un solo material, pero desde 1912 introduce la combinación
de diversos materiales, como la madera, el metal o el vidrio,
al estilo de los collages pictóricos. Fue pionero
en la compresión del valor expresivo del espacio vacío,
en alternancia con las protuberancias.
Gran
número de los artistas cubistas abandonó el movimiento,
para continuar por sus propios derroteros, pero la intelectualización
de la realidad y la creación geométrica, puramente
mental de las formas, con las superposiciones y transparencias
perduraran, con algunas alteraciones, a lo largo de toda la pintura
del siglo XX.