El
estilo gótico nace en el corazón de Francia a mediados
del siglo XII, sumergido en el océano religioso que caracteriza
a la Edad Media.
La
altura de los edificios asciende hasta límites prodigiosos,
provocando la desaparición de la horizontalidad.
Su
antecesor directo es el románico, sin embargo, no se puede
considerar al nuevo estilo como una continuación, sino
que implica un modo muy distinto de expresar el pensamiento.
La evolución del pensamiento teológico y filosófico,
la reforma de la Orden cisterciense, el despertar del
Humanismo y el surgimiento de una nueva estructura social, son
las condiciones decisivas que desembocan en el nuevo estilo. El
periodo gótico que abarca desde el siglo XII hasta el XV
se caracteriza de forma sobresaliente por su ingeniería
constructiva en aras de la idea. Nunca hasta este momento se habían
alcanzado tan impresionantes logros y soluciones técnicas,
en el arte de edificar.
No
obstante su mayor importancia reside en la vehemencia de su lenguaje
expresivo, el edificio trasciende y se manifiesta como símbolo
de una idea. Esa espiritualidad traducida en el constante anhelo
de luz y en una ávida inquietud por la elevación,
son los rasgos esenciales que devotamente se manifiestan en las
catedrales góticas.
Lalínea vertical es adorada por la catedral gótica,
se estiran las columnas y se acentúa elverticalismo
que sugiere en el hombre una sensación de equilibro inestable.
La altura de estos edificios asciende hasta límites prodigiosos,
provocando la desaparición de la horizontalidad de los
corredores y las secciones supinas de las portadas, como ocurre
en la catedral de Notre Dame en París.
La observación de la Naturaleza, es otra fascinante característica
de esta arquitectura. El arquitecto gótico, se preocupa
primordialmente de la construcción, en lugar de la decoración.
La ordenación de los interiores se inspira en las gráciles
nervadurasy molduras de las plantas, del mismo
modo que el sistema de soportes, contrafuertes y refuerzos, parece
infundido por animales de toscos y pesados cuerpos, sostenidos
exquisitamente por delicadas y curvadas patas. La apariencia de
los exteriores es una imitada trascripción de estaexcepcional ordenación interna. El arco apuntado
y la bóveda ojival, junto el sistema de sujeción
compuesto por los arbotantes y contrafuertes, además del
pináculo, cuya misión es decorativa, constituyen
el conjunto de los más ilustres elementos constructivos
de la arquitectura gótica.
En
ladecoración se reconoce con absoluta
claridad elnaturalismodelestilo gótico. La abstracción geométrica
propia del románico,
se transforma en componentes inspirados en la vegetación,
de destacada libertad de movimiento. El conjunto constructivo
formado por las columnas y la cubierta sugiere laimpresión
botánica, de un árbol que se ramifica para dar forma
al techo del templo. En Francia todos los esfuerzos constructivos
convergen en la abadía de Saint-Denis,
a partir de la cual se observan identificables progresos. Las Catedrales de Noyon, de Laon
y París ordenan su espacio interior en
dos pisos, mientras que Chartres conforma una
colosal unidad vertical que incita a mirar a las alturas. El verdadero
esplendor del gótico francés se alcanza en las catedrales
de Reims, Amiens y Beauvais.
Al sustituirse los muros por las vidrieras, comienza a desarrollarse la pintura mural o tapices.
Alemania
es el primer país en recibir las influencias del gótico
francés, en el que la verticalidad se acentúa por
sus distintivas y originales agujas. La transición del
románico al gótico queda ampliamente constatado
en las catedrales de Limburgo y Bamberg.
Los modelos franceses influyen de forma más directa en
las catedrales de Estrasburgo y Colonia.
En la de Friburgo, del siglo XIV, se tiende a
una construcción más genuina. Sin embargo la obra
más singular es la Iglesia de Santa Isabel de Marburgo, de gran solemnidad y pureza.
El
gótico inglés se deja influir en sus orígenes
por el francés, para más tarde seguir sus propios
y originales derroteros. En su época clásica, las
catedrales de Lincoln y York,
son sus más fastuosos monumentos. La Catedral de Ely, y algunas partes de las
de Gloucester y Wells, son las
obras más significativas de la época del gótico
decorativo. La gran aportación inglesa, es el estilo gótico
perpendicular, representado en las fastuosas Capillas
del Colegio Real de Cambridge, la Capilla de
San Jorge de Windsor, y la capilla de Enrique
VII en la Abadía de Westminster.
La
introducción del gótico en Italia
se perpetúa a través del Cister,
que en sus orígenes es una mezcla del estilo francés
con las tradiciones románicas, como se representa la Basílica
de San Francisco de Asís. Los dos monumentos más
puros del gótico italiano son las catedrales de Siena
y Orvieto, además de la Catedral
de Santa María dei Fiori y
la Iglesia de Santa Croce. Los palacios
de la Signoría de Florencia y Siena, pudieran ser las únicas construcciones plenas
deestilo gótico.
En
España
en los primeros siglos del gótico, nos deleitan las sublimes
construcciones de la Catedral de Cuenca y León, pero sobre todo la monumentalidad
de la Catedral de Burgos. En
el gótico catalán y de Baleares,
originales por sus factores diferenciadores, sorprende la majestuosidad
de la Catedral de Palma de Mallorca y la hermosura de la Iglesia de la Colegiata
de Santa María del Mar en Barcelona. Emociona la sublime hermosura de la
Catedral de Sevilla, Salamanca y Segovia,
construidas en la última época del estilo gótico.
En la Iglesia de San Juan de los Reyes, se logra
el esplendor apaciguador del impulso decorativo propio, de estas
últimas manifestaciones del gótico.
La
escultura en el gótico se llena de vida. Aunque las figuras
se encuentran aún unidas a la construcción, sorprende
su autonomía e independencia, que suscitan unos gestos
más naturales y realistas, alcanzando en ocasiones cuotas
extraordinarias. Suelen situarse en las arquivoltas siguiendo
la alineación del arco, situadas sobre una ménsula
y cubiertas por un doselete. Preludio del Renacimiento
y el Barroco,
es el progresivo desarrollo de laescultura exenta
y policroma, inspirada entemas religiosos y
funerarios.
El
color alcanza su máximo esplendor a través de las
famosas vidrieras. La corriente humanista intenta orientar al
hombre hacía la luz y rescatarle de las oscuras tinieblas,
de este modo los muros, que comienzan a considerarse superfluos,
se revisten de coloreados vidrios que inundarán de espiritualidad
a los hombres.
Al sustituirse los muros por las vidrieras, comienza a desarrollarse la pintura mural o tapices. La característica esencial
de esta pintura será el nuevo sentido que le otorga al
hombre, se intentan expresar sentimientos y sensaciones. Los fondos
neutros son sustituidos por espacios reales, paisajes y perspectivas,
que insinúen un contexto natural y verosímil. La
perspectiva y el claroscuro son las técnicas utilizadas
para la consecución de estas nuevas aspiraciones.
La
pintura se concentra en los altares, lo que dará lugar
a la aparición de una serie de cuadros que narran alguna
historia religiosa en honor a algún personaje bíblico,
son los denominados retablos, habitualmente donados por burgueses
particulares. Los retablos se realizan utilizando la técnica
del temple, que otorga a la pintura una acertada manejabilidad,
idónea para la elaboración de contornos bien definidos
y la plasmación de minuciosos detalles.