La
civilización griega se considera una de las épocas
más brillantes de la historia de la humanidad por sus aportes
a la filosofía, el arte y el saber general.
En
lo referente al arte, es evidente como sus ideales y logros influyen
en el arte occidental hasta bien entrado el siglo XIX. Las ideas
rectoras de la filosofía que moldeó su cultura en
general son humanismo, idealismo y racionalismo. Los griegos instituyeron
el principio de la consideración racional del hombre y
de la naturaleza en la que encuentran la razón. El principio
de experiencia sensorial de la estética en el arte griego
se fundamenta en el principio de la consideración racional
del hombre y de la naturaleza. El humanismo griego exalta al hombre
como "medida de todas las cosas", se concebía
como la máxima de las creaciones y su capacidad para razonar
como la mejor de sus cualidades. En relación íntima
con el racionalismo surgió el idealismo, que dominó
al arte griego. El idealismo trataba de representar el mundo como
lo percibía la mente, en lugar de cómo lo captaban
los sentidos.
Estas
ideas se plasman en la arquitectura y en la escultura con la aplicación
de los conceptos de orden arquitectónico y canon de belleza,
que se define intelectualmente como la armonía de las partes
en el todo. De este modo el estilo artístico desarrollado
por la cultura griega, se caracteriza por la búsqueda de
la belleza ideal.
La
aportación artística griega resulta inconmensurable
a la vista de los siglos, pero ya gozaba de una enorme trascendencia
y reconocimiento en su propio tiempo.
La
aportación artística griega resulta inconmensurable
a la vista de los siglos, pero ya gozaba de una enorme trascendencia
y reconocimiento en su propio tiempo. Los artistas eran personajes
apreciados socialmente y su prestigio era directamente proporcional
a sus habilidades artesanales. Las estatuas de los dioses
del Olimpo de Fídias, eran calificadas por los
críticos como una ampliación de la mismísima
religión olímpica. Las
esculturas de hombres comunes
de Policleto alcanzaban tal grado de perfección,
que sus obras eran tomadas como modelo para estudiar el cuerpo
humano, pues se tenía el convencimiento de que, junto a
la ornamentación, el arte debía cumplir una función
didáctica.
El
templo fue sin duda, uno de los legados más importantes
de la arquitectura griega a occidente. Con el tiempo, estos edificios
de mármol blanco, tintados con colores vivos, se van estilizando
y se desarrollan los tres órdenes arquitectónicos,
soluciones estructurales y ornamentales sometidas a principios
racionales, que presuponen proporción entre las partes,
medida y armonía, y que caracterizan, las distintas etapas
de la arquitectura griega.
El
Orden Dórico se caracteriza por su simplicidad. Las gruesas
columnas se construyen sin basa, el fuste es acanalado a arista
viva y va en disminución de diámetro hacia arriba.
El capitel termina en una moldura llamada equino. Las columnas
sostenían un entablamento compuesto por un arquitrabe y
un friso de decoración acanalada y metopas.
El
arte griego, tanto en arquitectura, como escultura y pintura
fue creado conforme a un ideal de perfección.
La
construcción Jónica, de mayores dimensiones, descansa
sobre una doble hilera de columnas más estilizadas, de
fuste acanalado y con un sólido basamento. El capitel culminaba
en dos gráciles volutas y los frisos se hallan decorados
con relieves que narranel terminado
en hojas de acanto. Las formas se estilizan aún más,
se agregó una tercera historia mitológica. El templo de Atenea Nike en la Acrópolis fue construido en esta época.
En la comarca de Corinto tuvo un gran desarrollo el Orden Corinto. Tiene basa y el fuste es todavía más esbelto que en el periodo anterior. El capitel es típico por su hilera de columnas y se acentúan
los elementos decorativos en el friso y cornisa. El Partenón de Atenas es la ilustración más característica
de este brillante periodo arquitectónico griego.
En
el Orden cariátide la columna es representada por jóvenes
llamadas cariátides, jóvenes condenadas a ser columnas.
Como
evidencian los trabajos estatuarios de las fachadas, columnas
e interior de los templos, la escultura se hallaba estrechamente
ligada a la arquitectura. El escultor griego, en consonancia con
su concepción platónica del mundo intenta representar
siempre el ideal absoluto de belleza. Su estilo cambia conforme
cambia el concepto de belleza.
En
el periodo arcaico, las normas aristocráticas imponen su
rígido ideal de belleza. Representan el ideal de la educación
aristocrática: un hombre que está por encima de
aflicciones humanas, que domina totalmente sus sentimientos, su
alma, ajeno a vicios y pasiones.
En
el estilo clásico, idealismo y naturalidad se funden en
un solo concepto. Gracias al estudio de las proporciones se pudo
copiar fielmente la anatomía humana y los rostros ganaron
definitivamente en expresividad y realismo. Son estatuas pesadas,
musculosas, que consiguen la naturalidad pero siguen siendo cuerpos
y rostros ideales. Se introdujo el concepto de "contrapposto",
posición por la cual, la escultura se apoyaba totalmente
sobre una pierna, dejando la otra libre y el principio del dinamismo
cobró forma en las representaciones de atletas en plena
acción. Las obras más famosas de este periodo son
el Discóbolo de Mirón,
el Doríforo de Policleto y
los relieves del Partenón en Atenas de
Fidias, considerado el mejor escultor de todos los tiempos.
En
el periodo Postclásico las figuras son tan ideales como
en periodo anterior, pero su pose es más distendida e indolente.
Aparecen retratos de personajes heroizados. Los dioses
de Praxitelses, siendo cuerpos perfectos, se acercan
cada vez más en pose y naturalidad a los humanos. La obra
más conocida en la actualidad es la Afrodita de
Knidos, en la que se permite mostrar por primera vez
el cuerpo semidesnudo de una mujer.
En
el periodo helenístico se abre paso a una realidad exagerada,
que queda fuera de lo que se considera puramente griego, se enfatizaron
y sofisticaron las formas heredadas del clasicismo. Producto de
esta ponderación surgieron obras de inigualable monumentalidad
y belleza, como "El coloso de Rodas".
Lapintura sigue una evolución parecida a la escultura.
Es menos conocida porque las muestras que se conservan son mínimas.
Es necesario hacer referencia a la cerámica, ya que precisamente
en la decoración de ánforas, platos y vasijas, fue
donde pudo desarrollarse este arte. El estilo era geométrico
y se caracterizaba por el esquematismo. En el periodo helenístico
alcanzó un perfecto realismo, con total dominio de la luz,
el color y la perspectiva. A pesar de las limitaciones impuestas
por la técnica del mosaico, las copias conservadas dan
testimonio del agudo sentido de la composición, el
ritmo y el color de los pintores helenos.
El
arte griego, tanto en arquitectura, como escultura y pintura fue
creado conforme a un ideal de perfección en la forma y
en el contenido que sirvió de modelo a los pueblos sucesores.