El
Impresionismo ::
Las pinceladas de lo efímero ::
Era
el año 1874, cuando un grupo de inspirados y rebeldes artistas,
desacordes con las normas académicas de la época,
conseguía su primera exposición conjunta.
La
aparición delImpresionismo, hacia
1860 supuso un cambio radical en el panorama de la pintura.
Un
cuadro de Monet titulado Impresión, salida de sol , desataba el sarcástico ingenio de uno de los
críticos, que con intención peyorativa, bautizaría
al grupo de expositores con el nombre de impresionistas, para
la posterioridad. La aparición delImpresionismo,
hacia 1860 supuso un cambio radical en el panorama de la pintura.
A pesar de definir sus antecedentes en Velázquez
y Goya, Delacroix
y Courbet,
esta corriente pictórica supone la primera gran novedad
desde elBarroco.
El
impresionismo como arte francés, confirmará su centro
del arte mundial en París, sin embargo, creadores de diferentes
procedencias participan en él. Son un grupo de artistas
de notables diferencias entre sí, que a pesar de no considerarse
como una escuela, trabajan, colaboran y exponen en conjunto y
de acuerdo a unos mismos principios estéticos. Peleando
entre los años 60 y 90, por su reconocimiento artístico,
contra las adversas circunstancias impuestas por el academicismo
de la pintura francesa, en algún momento de sus vidas,
tomarían caminos muy diversos.
Claude
Monet fue el más pleno artista impresionista,
el único que permaneció fiel al estilo durante toda
su vida. Tuvo sus primeros flirteos con el arte dibujando caricaturas,
pero pronto comenzó a pintar paisajes y a revelar su adoración
por el agua en movimiento. Las obras más importantes de
su juventud son Le déjeuner sur l'herbe,
Mujeres en el jardín y una serie de poses
de su esposa Camile.
Sus paisajes campestres y urbanos y los retratos de parajes
cercanos al Sena, que solía frecuentar el artista, son
sus obras más representativas.
La
catedral de Rouen, representada bajo diferentes
luces y atmósferas, que varían el aspecto de una
vieja fachada, o el estanque de nenúfares,
constituyen sus célebres series, compuestas por pinturas de idénticas escenas, plasmadas desde el tamiz
de la abrasadora luz del sol, hasta el disipado ambiente originado
por la lluvia. La verdadera musa de sus cuadros es la luz reflejada
en el agua, captada en todos los momentos del día.
El
impresionismo, (encarnado en su más fiel representante,
Monet) se identifica por la pintura al aire libre, y una afanada
búsqueda de la espontaneidaden los interiores.
El artista plasma sobre el lienzo una representación directa
de lo percibido por los sentidos, intentando evitar cuanto sea
posible, la interferencia de la razón mental y los conocimientos.
Presta especial atención a la captación instantánea
del movimientoy muestra predilección
por el agua. Las líneas delimitadoras de la forma y el
sombreado para la definición de los volúmenes, así
como la perspectiva lineal y la profundidad, se desvanecen en
la pintura de Monet, quedando confiados al color y la luz, protagonistas
indiscutibles de las obras impresionistas. Es muy frecuente la
interpretación de un mismo paisaje en diferentes momentos
del día, con la intención de captar el mismo tema
bajo las variables luces de la jornada.
Las
obras se contemplan desde la distancia, donde se funden las cortas
pinceladas y los puros colores, creando una luminosidad, un efecto
de transparencia y claridad que todo lo invade, hasta difuminar
los límites de las formas. Se idolatran los encuadres naturales
y se adora la repetición, relegando el tema a un segundo
plano y censurando cualquier inquietud de simetría o equilibrio.
Las
obras se contemplan desde la distancia, donde se funden
las cortas pinceladas y los puros colores, creando...
Todo
este recital de heterogéneas características en
función de los diversos autores, confirió a la pintura
impresionista un carácter rebelde y escandaloso, que fue
incomprendido por la pedantería académica de la
crítica y por el público de la época, imbuido
por principios dogmáticos, y carente de toda confianza
en su propia espontaneidad. Circunstancias determinantes para
que, durante muchos años, estas obras fuesen rechazadas
y discriminadas de las Salas oficiales, al ser consideradas cuando
menos, una provocación.
Camille
Pissarro, cuya obra está siendo cada
vez más apreciada, destaca por sus paisajes rústicos,
donde representa entrañables aldeas, en un intento de huida
de la sociedad, y por sus escenas urbanas parisinas.
Le obsesionaba especialmente, la apariencia y aspecto de las diferentes
estaciones del año y realizó acertadas representaciones
de la nieve. Louveciennes, la carretera
de Versalles, Montmartre de noche, son
sus obras más significativas.
Edouard
Manet pintó su primera obra substancial, Música
en las Tullerías, al aire libre, siguiendo la
arraigada costumbre del Impresionismo.
Muestras
de su fervoroso entusiasmo por la pintura española, donde
anhelaba descubrir la semilla de una renovación artística,
son sus numerosos cuadros de asunto español. El fusilamiento
de Maximiliano y El
balcón, de manifiesta inspiración goyesca;
El Guitarrista español, obra de gran éxito
en la época y Lola de Valencia, delatan
también su admiración por Velázquez. Comida
en el campo, inspirada en la pintura veneciana del XVI,
y la famosa Olimpia, seguidora de un tema de
Giorgine, reflejan el protagonismo del desnudo femenino, motivo
de las ásperas críticas de la época. Los
paisajes de orillas del Sena fueron pintados por el autor desde
una barca en el río, reuniendo y representando de forma
significativa todas las peculiaridades de la corriente impresionista,
concretamente la captación del movimiento
en el agua.
Manet,
al igual que muchos de sus contemporáneos, elige para representar
en sus pinturas temas y escenas del café: Le
bon bock, La prune, Chez le père Latouille son
una representación significativa.
Edgar
Degas se convierte en el único de los impresionistas que
emplea durante toda su obra artística, la línea
para delimitar formas, además de personalizar gran parte
de las superficies de sus cuadros, con un color liso y corrido.
Sin embargo, el constante interés por la captación
del instante efímero, la naturalidad llevada al máximo
extremo con que dota sus encuadres, las pinceladas sueltas de
colores puros y su participación en las
exposiciones determinantes del grupo, le definen sin duda alguna,
como participante del movimiento.
El interés que manifiesta en sus orígenes por las
obras clásicas de la antigüedad, es pronto relevado,
por la entrega exclusiva a la pintura de lo momentáneo
y la captación de lo transitorio, procurando desterrar
todo artificio. Son notables sus múltiples retratos familiares
de índole instantánea y natural, en especial
La oficina de Nueva Orleans. Su obra fundamental se compone
por una serie de pinturas de diferentes temas, que tienen en común
la expresión del movimiento en la figura humana. El ballet,
las carreras de caballos con su público, mujeres en sus
tocadores, son algunos de los temas que protagonizan estas obras.
La
pintura de Auguste Renoir revela una inclinación hacia
la figura humana como tema fundamental, además de su inspiración
en la vida urbana y mundana. Le Moulin de la Galette,
es considerada la obra cumbre del artista, valiosa por sus efectos
de la fugacidad en luz y la movilidad de la escena. Otra famosa
de sus obras es El columpio, en la que consigue
traspasar la luz a través de las hojas y desintegrar las
formas.