"El
arte está en decadencia desde la cueva de Altamira".
Joan Miró.
Hace
más de 30.000 años vivieron unos artistas que nos
dejaron un legado, una explosión de arte con sensibilidad
para plasmar ideas en cualquier material: hueso, madera, piedra...
Son
personajes anónimos que forman parte de la historia y cuyas
obras han roto las barreras del tiempo y siguen transmitiendo
fuerza y realismo. Las manifestaciones artísticas
de la prehistoria tienen su máxima representación
en el arte rupestre, mobiliario y megalítico. La
cronología de este arte tiene una gran
importancia y no está exenta de problemas. Lo único
claro es que no se puede trazar una línea continua de la
evolución artística, es inconcebible que el arte
prehistórico fuera producto de una sola tradición
cultural interrumpida. El arte rupestre es el arte de las paredes
rocosas de las cuevas y abrigos en los que se realizaban pinturas,
que representan animales y escenas de caza en su mayoría.
El importantísimo hallazgo de las Cuevas de Altamira demostraba que el hombre había realizado obras
de arte hasta entonces desconocidas en el interior de las cavernas.
Estas cuevas pertenecen a la escuela cantábrica y datan
del Paleolítico Superior.
En
1907 se descubrió en Teruel un estilo diferente al
de Altamira, se había descubierto el arte rupestre
levantino.
Las
pinturas de Altamira muestran animales plasmados
con la utilización de policromías y altas dosis
de realismo. Predomina el rojo ocre y los colores tierra, además
del negro procedente de carbón de madera. Los pigmentos
solían mezclarse con grasa o con sangre para penetrar bien
en los poros de las paredes.
En
1907 se descubrió en Teruel un estilo diferente al de Altamira,
se había descubierto el arte rupestre levantino. Las pinturas
no están tan ocultas en las cuevas, sino en abrigos rocosos
abiertos al exterior. Son pinturas más estilizadas que
representan escenas de caza, danzas rituales o desfiles, en las
que la figura humana aparece claramente definida. Su técnica
tiende más a la monocromia y se hace uso particularmente
del rojo y el negro. Poseen un estilo más esquemático
que se va acentuando durante le periodo Neolítico hasta
que las formas naturales se convierten casi en símbolos.
La composición no existe, cada figura vaga en el espacio,
unas contrapuestas a otras, superpuestas y en diferentes posturas,
hecho por el que algunos investigadores deducen que no tiene sentido
narrativo, sino ritual.
Durante
el Gravatiense, el arte Paleolítico alcanza la máxima
expansión geográfica y es la época de mayor
proliferación para el arte mobiliario. Son comunes la escultura
y el grabado, con una clara intención de representar el
volumen. Existen diferentes tipos de grabados, desde la fina incisión
al bajo y altorrelieve. El grabado y la pintura se combinaban
en repetidas ocasiones. Las figuras grabadas o pintadas suelen
tener raspados y trazos para resaltar su volumen, cuestión
de especial preocupación para estos artistas, cuando existía
la oportunidad usaban los relieves naturales de las rocas para
reproducir sus obras.
La
escultura del arte mueble, también denominado miniatura
o portátil son figuras y objetos decorativos tallados en
hueso, cuernos de animal y piedra o modelados toscamente en arcilla.
Pequeñas estatuillas antropomórficas y zoomorfas;
de ellas merecen una especial mención las famosas Venus.
En estas figuras se revela el cuerpo de la mujer como inspirador
del arte desde sus manifestaciones más primitivas. Las
características Venus son figuras femeninas de pequeño
tamaño talladas en piedra que poseen una evidente tendencia
a la esquematización y una especial obstinación
por resaltar los atributos sexuales: caderas, vientre, senos...
mientras que cabeza y extremidades son descuidadas u obviadas.
De todas estos ídolos de fecundidad hallados, cabría
destacar la Venus de Willendorf y la Venus
de Savignano.
La
interpretación del arte paleolítico sigue siendo
en la actualidad un tema rodeado de polémica y controversia.
Por una parte se considera que es totalmente imposible alcanzar
una explicación semántica, solo se concibe el conocimiento
de lo puramente estilístico, antropológico y cronológico.
Por otro lado se defiende una aproximación real al significado
del arte de nuestros antepasados, sin embargo resulta muy difícil
encontrar un interpretación precisa. Los arqueólogos
más ortodoxos afirman que las manifestaciones artísticas
y simbólicas de escenas de caza reflejan escenas de la
vida cotidiana. Puesto que las condiciones del medio permitían
largos períodos de ocio, nació el arte por el arte. Estudiosos
más concienzudos consideran que arte paleolítico
tiene un carácter mágico. Lo representado era lo
importante en la vida de aquellos hombres prehistóricos.
A través de esta magia representativa se contribuía
a la fecundidad de los animales y por tanto, a la de los seres
humanos que dependían de ellos.
Cómo
arte megalítico se reconoce a los monumentos formados
por grandes piedras toscamente labradas, erguidas en solitario
o combinadas para dar forma a una estructura.
Atendiendo
al modo en que están representados los espacios pictóricos,
se descubrió que las imágenes de animales tendían
a agruparse por parejas que reflejan una oposición de sexos.
Esta interpretación se basa en un elaborado sistema simbólico
basado en el sexo. Otros estudiosos defienden una visión
astronómica
del arte de la Prehistoria y observa una relación entre
los motivos artísticos simbólicos con constelaciones,
reflejo del conocimiento astronómico de sus autores.
Ya
en el Musteriense (Paleolítico Medio) se conoce la existencia
de prácticas funerarias con elementos que indican un carácter
ritual. Por ello se contempla la posibilidad de que ya existiera
alguna forma de arte, tal vez sobre elementos perecederos. Como
arte megalítico se reconoce a los monumentos formados por
grandes piedras toscamente labradas, erguidas en solitario o combinadas
para dar forma a una estructura. Fueron alzadas, bien con fines
religiosos, bien como lugares de entretenimiento o como monumentos
conmemorativos de sucesos destacados en la vida del hombre prehistórico.
Los principales monumentos megalíticos de la Europa
occidental pertenecen al neolítico y a la Edad de bronce.
El
menhir es uno de los tres principales, también llamado
monolito, es una piedra clavada verticalmente sobre el suelo.
El dolmen, es un monumento formado por varios menhires, sobre
estos descansan horizontalmente otras grandes piedras. Se supone
que muchos de estos dólmenes servían como cámaras
funerarias.
El crómlech es un círculo formado por varios dólmenes
y menhires.
El
imaginable esfuerzo dedicado a las producciones estéticas
halladas en tumbas de Sapiens sugiere que decoración, elaboración
y arte eran componentes esenciales de la vida del hombre prehistórico.
Una posible explicación sobre el origen del hecho artístico
podría afirmar que el arte no fuera simplemente una ocupación
ocasional sino, algo central en su existencia y un modo de explicar
su vida. Una vez se afianzó la costumbre de elaborar objetos
simbólicos junto a los rituales, es probable que la producción
artística se convirtiera en una parte integrada del sistema
económico. Quizá entendieron su arte como algo necesario
para su bienestar y supervivencia. Después
de todas estas elucubraciones cabría preguntarse para volver
a un punto inicial: ¿Qué es arte? Se podría
afirmar una tendencia humana a ornamentar.
Sin
embargo el concepto de arte es un invento de la civilización
occidental y lo que se llama arte de occidente, suele tener un
significado distinto en otras culturas del mundo y lógicamente
también lo tendría para el hombre de la prehistoria.
Lo
que parece indudable, es la magia en el hallazgo de ese atributo
artístico de nuestros ancestros, que rompiendo las barreras
del tiempo, nos aproxima y asemeja.