El
Romanticismo ::
Tenebrosa y sublime agitación ::
"Libertad
en el arte, libertad en la sociedad; ahí está el
doble objetivo". Víctor Hugo
Un
amplio movimiento cultural e intelectual, promovido desde Alemania
e Inglaterra, se extiende por toda Europa desde finales del siglo
XVIII hasta el XIX, rebasando los límites cronológicos
establecidos y llegando incluso hasta nuestros días.
El
Romanticismo es antes que nada un grito de libertad, su espíritu
rebelde lucha contra la corriente racionalista que desdeña
todo aquello que no pueda ser controlado y contra el Neoclasicismo
que coarta la libre expresión y se opone a la observación
de lo real. La naturaleza, de marcado carácter profundo,
representa el estado primitivo del hombre y la revelación
del misterio inescrutable de Dios. En sus primeras manifestaciones,
el romanticismo es un movimiento religioso, que desvela la fe
y anhelo de la existencia de un más allá, inherente
al alma humana, sin embargo, se evidencia una contracción
en su carácter individualista y sentimental, reacio a cualquier
disciplina y credo concreto.
Su
devoción por los aspectos nacionales y la legitimidad histórica
y tradicional de cada pueblo, delatan el carácter pro nacionalista
y la ideología liberal del movimiento, que pugna por la
promoción de las artes populares, las lenguas locales,
y el interés por la historia de cada pueblo.
Estas
ideologías y corrientes políticas marcan profundamente
el movimiento artístico romántico, cuyas fronteras
son difíciles de señalar principalmente en las artes
plásticas, debido a la influencia del neoclásico,
al que teóricamente se opone con rotundidad.
El
Romanticismo es antes que nada un grito de libertad, su espíritu
rebelde lucha contra la corriente racionalista.
La
palabra "romántico" se asoció
a atmósferas salvajes, eminentes escenas, lóbregas
ruinas y una manifiesta tendencia hacía un énfasis
creciente por la ascética de lo sublime, como oposición
a la belleza. Se equipara la belleza con la delicadeza y la armonía,
y lo sublime con la inmensidad, la oscuridad y la aptitud para
inspirar terror. Durante el siglo XVIII, las emociones y las pasiones
comienzan a ser más importantes que la razón, y
junto a la imaginación, comienzan a irradiarse sobre las
artes. Las composiciones dinámicas, la recuperación
de la potencia sugestiva del color y las luces vibrantes, el culto
al paisaje y la representación de temas sobre las revoluciones
políticas y los desastres, son tendencias del movimiento
pictórico romántico, que pueden apreciarse en las
visionarias ilustraciones del poeta y pintor inglés William
Blake, en las representaciones de pesadillas de su amigo, el pintor
suizo-inglés Henry Fuseli, así como en los sombríos
grabados de monstruos y demonios realizados por el pintor español
Francisco de Goya.
En
la arquitectura, el interés suscitado por el espiritualismo
de la Edad Media, trajo como consecuencia la revalorización
del Gótico.
Se comenzaron a restaurar construcciones góticas, que los
arquitectos intentaron imitar sin conseguir un renacimiento del
gótico, a pesar del entusiasmo.
Antonio
Gaudí se consagra como la personalidad más interesante
y original de la arquitectura de su tiempo que convierte a Barcelona
en el centro arquitectónico español más importante.
La Sagrada Familia interpreta libremente el modelo
gótico con complementos decorativos barrocos
y naturistas vegetales. Los pabellones de columnas inclinadas
y onduladas superficies, decoradas con policromadas cerámicas
y vidrieras, dotan al Parc Güell de una extraordinaria originalidad.
En la Casa Milá,
su afán romántico de romper moldes y esquemas va
más allá, labrando las estructuras arquitectónicas
en la masa pétrea. La original estilización en forma
ondulante y asimétrica de los elementos vegetales en los
aspectos decorativos es su participación al Modern Style,
es considerada como un antecedente del surrealismo
y expresionismo abstracto.
La
escultura, en busca de lo anecdótico, lo primoroso y lo
menudo, conserva una mayor continuidad con el clasicismo.
La
pintura romántica posee un enfoque muy imaginativo y subjetivo,
vigor emocional y un carácter visionario u onírico.
Es único su esfuerzo por expresar estados anímicos,
sentimientos y pasiones muy intensos o contemplativos, así
como por evitar la claridad y la definición. El escritor
alemán Ernst Hoffmann definió la índole del
romanticismo como
la"infinita añoranza".
En
el siglo XX el expresionismo y el surrealismo condujeron algunas
tendencias del movimiento romántico, como la subjetividad,
la imaginación y la extraña fantasía
onírica, incluso más lejos.
En
la selección de temas, los artistas del estilo romántico
revelaron una gran afinidad con la naturaleza, esencialmente en
su aspecto más feroz, irracional y misterioso, así
como por los asuntos exóticos, nostálgicos o melodramáticos
que suscitan temor o pasión.
El
romanticismo pictórico en España es representado
por Federico Madrazo, por sus cuadros históricos y sus
retratos; Antonio María Esquivel, Jenaro Pérez Villamil,
son singulares por sus imaginarios paisajes; Leonardo Alenza,
pinta escenas costumbristas inspirados en la obra de Goya y Eugenio
Lucas Padilla. En Cataluña surge una nueva escuela pictórica
que se inspira en los nazarenos alemanes en la que destacan Pelegrín
Clavé y Joaquín Espalter. La pintura romántica
comienza a cobrar la intensidad de un movimiento original hacia
mediados del siglo XIX, y entre las representaciones más
relevantes de este periodo destacan los paisajes sosegados y atmosféricos
de la Escuela de Barbizon, en la que participan Théodore
Rousseau y Camille Corto. En Inglaterra, después de 1850,
los prerrafaelistas revivieron la visión medieval de los
nazarenos alemanes.
La
influencia del romanticismo ha perdurado en posteriores obras.
Se puede perfilar una línea de continuidad que parte desde
Constable a través de la escuela de Barbizon, hasta el
impresionismo,
aunque el más directo descendiente del romanticismo fue
el movimiento simbolista, que por diferentes vías intensificó
o purificó las peculiaridades del movimiento romántico.
En
el siglo XX elexpresionismoy el surrealismo condujeron algunas tendencias del movimiento
romántico, como la subjetividad, la imaginación
y la extraña fantasía onírica, incluso más
lejos. Por ello, en cierto sentido, se puede afirmar que todo
el arte moderno deriva del romanticismo, ya que el concepto de
libertad artística, originalidad y la auto expresión
en el arte, se llevan hasta sus últimas consecuencias y
fueron los estandartes de los románticos en oposición
a los fundamentos tradicionales.