Si
te apasiona el musical, lo admirarás como al mayor genio
masculino que ha dado el género junto con Fred Astaire
(escoge al que quieras).
Y si no te atraen las películas
de música y baile, ni has visto ni querrás ver jamás
films de la tesitura de Melodías de Broadway (1953,
Vincente Minnelli) entonces recordarás a Gene porque, un
día u otro de tu vida, viste por televisión la secuencia
más famosa del musical, aquella en la que llovía
a cántaros en una oscura calle junto a un parque.
Llovía
y quizás también hacía un frío que
pelaba, pero nada de eso le importaba a Gene, porque en aquel
momento, se sentía el ser más afortunado del mundo:
estaba enamorado, y como deseaba transmitirnos el caudal de dulces
emociones que impregnaban su corazón a nosotros, sus compinches,
no dudó en ponerse a bailar chapoteando entre los charcos,
subiéndose a las farolas, haciendo tirabuzones con el paraguas
sin preocuparse de lo mucho o poco que se mojara. Sí, confiésalo,
tú también has estado enamorado y te ha importado un carajo
si llovía o no. La película se titulaba Cantando
bajo la lluvia (1948), y el caballero de la lluvia era Gene Kelly,
un genio.
Kelly protagonizó,
dirigió (mano a mano con Stanley Donen) y coreografió
Cantando bajo la lluvia. Lo daba todo en sus películas,
en esta escena de la lluvia (que no era agua, sino leche –que
en pantalla se veía mucho más brillante que el agua
normal- brotando de aspersores situados en la parte superior del
set) controló hasta el último zoom de la cámara,
estudió los momentos precisos en que debía chapotear
por el agua de la calzada y para colmo, rodó la secuencia
enfermo y con fiebre.
"Reunían
una serie de objetos domésticos y bailaban con ellos. Este
es precisamente, el tipo de relaciones que a menudo establecen
los grandes musicales; sus guiones insisten de continuo en este
aspecto. Nuestras palabras pueden convertirse en música
y nuestra forma de caminar perfilarse en baile. Todos los objetos
de nuestras casas son susceptibles de ser utilizados como accesorios
de un ballet improvisado" (del libro El musical de Hollywood,
Jane Feuer). Estas palabras se refieren a una de las escenas entre
Kelly y Donald O´Connor en Cantando bajo la lluvia. Gene
poseía una imaginación desbordante, era partidario
de un musical libre, técnico pero sin que la arquitectura
de los números de baile ensombreciera la espontaneidad,
así, cualquier objeto o situación dentro del decorado
era susceptible de convertirse en un elemento coreográfico
más.
A
su regreso a Hollywood en 1946, su carrera, lejos de verse afectada
por el parón de la guerra, se verá encarrilada en
un ascenso imparable hacia la fama pública y la plenitud
creativa.
Trabajará
con Vincente Minnelli y de nuevo con Judy Garland en la irrepetible
El pirata, de 1948, luciendo un gracioso bigote de bucanero. En
1951, disfrutará de su momento cumbre con Un americano
en París (1951, Minnelli), con el control total sobre los números
coreográficos, seis Oscar y uno honorífico para
el propio Gene, por su versatilidad a la hora de diseñar
coreografías, bailar y actuar en una misma obra.
The
black hand (1950, Richard Thorpe), nos muestra a un Kelly en registro
dramático, Brigadoon (1954) es otro clásico del
tándem Minnelli/Kelly, que dio resultados tan inigualables
como la pareja que Kelly formó con Stanley Donen, aunque
en este último caso, la amistad de ambos se rompió
ya entrados los sesenta, casándose años después
Gene con la ex esposa de Donen.
Gene
Kelly fue un artista total (actor, director, productor,
bailarín y coreógrafo) que irradió
en pantalla una energía y una luz vital extraordinaria.
Una
vez pasó de largo su momento de máxima gloria, poco
le quedaba ya por demostrar a Gene. Participó en las series
That´s Entertainment y dirigió el entrañable
western El club social Cheyenne (1970), con James Stewart y Henry
Fonda en el reparto de protagonistas.
En 1980, en el film Xanadú (Robert Greenwald) disfrutamos
de nuevo con un Kelly de 68 años en plena forma en el número
Whenever You´re Hawai From Me, haciendo pareja con Olivia
Newton-John. En 1994 aparecería por última vez en
la gran pantalla con That´s entertainment III, después
de haber completado la década de los ochenta con diversos
cameos televisivos.
Gene
Kelly fue un artista total (actor, director, productor, bailarín
y coreógrafo) que irradió en pantalla una energía
y una luz vital extraordinaria. No se me ocurre mejor película
para curarse de un día gris y lluvioso que cualquiera de
sus grandes musicales.