Jean-Paul
Belmondo es un referente generacional europeo. Su cara de pícaro
boxeador evoca las nuevas olas de las cinematografías europeas
de los años sesenta. Un mito vivo. Probablemente el mejor
actor francés de su generación y, seguro, el más
carismático.
En 1960 protagoniza la película
que cambiará la forma de hacer y ver cine: "Al
final de la escapada", del ex-critico de Chaiers du Cinema
Jean Luc Godard.
Jean-Paul Belmondo nació
el 9 de Abril de 1933 en Neuilly-sur-Seine, en el seno de una
familia de artistas. Su padre era el famoso escultor francés
de origen siciliano Paul Belmondo, su madre era pintora, su hermano
Alain fue director de producción de importantes películas
galas y su hermana Muriel reputada bailarina.
De joven se le daba bien la práctica
del fútbol y del boxeo, gracias al cual obtuvo la forma
de su característica nariz, pero su verdadera pasión
era actuar. Quería ser una gran estrella. Se formó
como actor en el conservatorio de Raymond Girard y debutó
en un falso documental publicitario sobre los hospitales parisinos.
En sus años de formación se hace amigo de Jean Rochefort,
Pierre Vernier y Pierre Marielle.
En 1957 debuta en el cine con
la película "A pied a cheval et en voiture".
En 1958 actúa hasta en cuatro películas, incluida
"Double Tour" de Claude Chabrol. En 1960 protagoniza
la película que cambiará la forma de hacer y ver
cine: "Al final de la escapada", del ex-crítico de Chaiers
du Cinema Jean Luc Godard. La película no sólo rompe
la estética acartonada del cine francés "de
qualité" y revoluciona la narrativa cinematográfica,
sino que además convierte a Jean-Paul Belmondo en un icono
de la incipiente "década prodigiosa". Ya en la
primera escena el espectador se da cuenta del carácter
de Ganoven, el ladrón bon-vivant encarnado por Belmondo
gracias a su característico movimiento del dedo pulgar
sobre sus labios imitado hasta la saciedad en la publicidad.
Belmondo se convirtió en un fenómeno de masas, en
Francia se le pasó a conocer como Bebel y muchísimos
jóvenes le tomaron como referente vital. Este fenómeno
fue bautizado por los sociólogos como Belmondismo.
El 4 de diciembre de 1958 se casa
con la bailarina Elodie, con la que tuvo tres hijos: Patricia,
que falleció en 1994, Florence y Paul, que tuvo una fugaz
carrera como actor y fue piloto de fórmula 1.
A principio de los 60 trabaja
con los más prestigiosos directores, como Claude Sautet
en "Classe tous risques" (co-protagonizada por la
hermana de Catherine Deneuve, Françoise Dorleac, que murió
en 1967) o Vittorio de Sica en "Dos Mujeres", donde
interpretaba al joven partisano enamorado de Sofia Loren. Pero
pronto decide aceptar papeles menos comprometidos pero más
adecuados para su cuenta corriente y se convierte en un ídolo
del cine de acción con toques cómicos, aunque volvería
repetidas veces al cine de "auteur" para interpretar
a "Pierrot el loco" (Pierrot le fou) en la extravagante
película de Godard o al indiano enamorado de Catherine
Deneuve en "La sirena del Misisipi" de Françoise
Truffault, quien dijo de él que era el mejor actor de su
generación.
También protagonizó
tres películas policíacas de Jean Pierre Melville,
entre ellas la magnífica historia de gángters
"El guardaespaldas" (1963). Volvió a trabajar
con el suizo Godard en "Una femme este une femme".
Una de sus películas de aventuras más recordadas
fue "El hombre de Río", donde pudo demostrar
sus dotes atléticas. Siguiendo el ejemplo de otro grande
de la pantalla francesa, Alain Delon, Belmondo decidió
fundar su propia productora.
Su
último gran papel cinematográfico fue el que
desempeño en "Los actores". Film-homenaje
a varias generaciones de actores galos.
En los años 70 siguió
participando en producciones comerciales como "Tribulaciones
de un chino en china". Su aparición en la pantalla
era un seguro en la taquilla y se centró en películas
de acción pura y dura y en comedias donde explotar
su masculinidad e incluso reírse de ella.
Se apartó de la comercialidad
para protagonizar "Stavinsky" de Alain Resnais, por
la que no sólo apenas cobró, sino que además
perdió dinero como productor de la cinta.
En los años ochenta actuó
sobre todo en filmes mediocres, que buscaban una explotación
comercial inmediata. Poco a poco fue perdiendo importancia en
el cine, así que decidió volver al teatro, donde
había debutado en 1950 con "La bella durmiente".
El éxito en las tablas fue absoluto, por lo que estuvo
alejado del cine en la década de los 90, aunque
en 1995 participó en dos películas: "La bella durmiente" de la veterana directora y documentalista
Agnes Varda y en "Les misérables" de Claude
Lelouch, donde actuó con su esposa Natty. Ese mismo año
murió su perrita Yorkshire "Maya", por la que
sentía gran cariño. Este hecho provocó una
pequeña conmoción en Francia. En los últimos
años 90 se prodigó poco por el cine, siguiendo con
el teatro. Aún así prestó su apoyo a jóvenes
directores galos, actuando en sus películas, así
lo pudimos ver en "1 chance sur 2" de Patrice Leconte
y en "Peut etre" de Cedrid Klapisch.
Su último gran papel cinematográfico
fue el que desempeñó en "Los actores" (2000)
el film-homenaje de Bertrand Blier a varias generaciones de actores
galos. Partiendo de una premisa surrealista, el director pone
en escena los miedos de los actores y así vemos pasar por
la pantalla a actores de la talla de Gerard Depardieu, Alain Delon,
Micel Piccoli o al mismo Belmondo.
La salud del actor ha tenido
preocupados a sus fans en los últimos años, ya que
en diciembre de 1999 fue hospitalizado a causa de un desvanecimiento
mientras representaba una obra de teatro y en 2001 fue hospitalizado
durante unas vacaciones en Italia.
En la actualidad Belmondo está
a punto de cumplir los 74 años, y probablemente no le veamos
mucho más en la gran pantalla, pero siempre nos quedarán
las cintas de sus grandes éxitos y la posibilidad de viajar
a Francia a verle sobre un escenario.