De
los actores mediocres, recordamos filmografías, títulos
y años, premios y declaraciones, de los intérpretes
geniales en cambio, memorizamos inconscientemente momentos especiales,
gestos furtivos en pantalla que sólo nosotros creemos haber visto,
flashes muy concretos cuya fuerza pervive filtrada en nuestra
alma de espectador.
En 1982 rompe las taquillas con el film teen "Aquel excitante curso"
Poco
sabía yo de la filmografía de Sean Penn antes de
enfrentarme a este artículo, pero sin embargo creo conocerle
como a un hermano por haberle acompañado en esos destellos
que anidan en algunas de sus películas, como el que me
viene ahora a la mente, la mirada del horror casi infantil cuando
Jimmy Markum recibe la noticia de la muerte de su hija Katie en
"Mystic River".
Entrar
en una sala de cine y dejar vida y sentimientos en manos de un
personaje poseído por Sean Penn significa cruzar límites
que quizás no quieras cruzar, enfrentarte a problemas de
los que querrías huir, atravesar la zozobra de una mente
aplastada por interrogantes como puñales, en una línea
que roza, al mismo tiempo, los dos extremos más alejados
que separan la cordura de la locura.
Lo que espero de Sean Penn hoy día, cuando cuenta ya con
unos 50 años, es a un actor que se juegue el pellejo con y por
su papel. Quiero que si ríe, su felicidad me traspase como
un fogonazo y entonces yo también me sienta bien, y que
si llora sea yo el ser más desdichado de la Tierra. No
quiero analizarlo, ni pensar en su filmografía, o tal o
cual premio; a Sean Penn, por el precio de mi ticket, le exijo
que, sí quiere, gane montones de dinero y pegue a paparazzis,
pero que en sus películas personifique a ese ser humano
sencillo y auténtico, que increíblemente parece
estar lejos del alcance de la mayoría de actores actuales.
Los Penn son
una familia de fundada tradición cinematográfica.
El padre de Sean, Leo, era director, la madre Eileen Ryan actriz,
su hermano Michael también dirige, y Chris Penn (fallecido en 2006), el tercer
hermano, es el orondo y expeditivo actor de reparto que todos
conocemos. Sean pasó su infancia en Santa Mónica, California,
en una casa vecina de la de Charlie Sheen. Estudiará interpretación
en el Group Repertory Theater de Los Ángeles y se trasladará a Nueva York para debutar en Broadway con la obra "Heartland".
Aterriza
en los platós televisivos en 1981 con la TV movie "The killing
of Randy Webster", y debuta en cine con "Taps" (1981, Harold Becker).
Ya en sus
primeras películas parte de la crítica supo codificar
una imagen de Penn muy alejada de los actores comunes, se veía
que tenía carácter. Paradójicamente, en 1982
rompe las taquillas con el film teen "Aquel excitante curso", de
Amy Heckerling, una jugada comercial que no volverá a repetir
en el futuro.
La fama mal
digerida, los encontronazos con la prensa (cámaras hechas
trizas, agresiones e improperios a fotógrafos y entrevistadores)
y la rumorología sobre su inestabilidad emocional en el
hogar explotan desmesuradamente cuando Sean se casa con Madonna que, en aquellos años, era la estrella más grande
del pop. Juntos protagonizan una historia de amor de la que todo
el mundo habló y elucubró en su momento. La pareja
sella su unión con la película "Shanghai surprise",
ochentero embolado de aventuras de la que Penn no debe sentirse
muy orgulloso.
El matrimonio
con Madonna dura sólo cuatro años, de los que Penn pasa
un mes en la cárcel y seis de servicios a la comunidad
por tomarla con un periodista.
A partir
de entonces, su carrera entra en una ascendente de films de calidad.
En 1988 "Colors", con Richard Dreyfuss, al año siguiente
la bélica "Corazones de hierro", dirigida por Brian de Palma,
una comedia la misma temporada con Robert de Niro, "No somos ángeles",
y ya en 1991, su primera acometida a la dirección con el
título "Extraño vínculo de sangre", protagonizada
por Vigo Mortensen ("El Señor de los Anillos"), que Penn
basa en la bonita historia entre hermanos que narra la canción
de Bruce Springsteen "Higway Patrolman". Sus posteriores proyectos
en la dirección serán "Cruzando la oscuridad", (1995)
con Jack Nicholson y Anjelica Huston y "El juramento", del 2001,
además de varios clips para gente tan dispar como Jewell
y Peter Gabriel.
1995,
momento importante para el actor con "Pena de muerte", emocionante
alegato contra la pena de muerte panfletado mano a mano por la
comunidad progre más notoria de Hollywood, Tim Robbins
en la dirección y su mujer Susan Sarandon y el propio Sean
Penn como protagonistas.
Penn busca y encuentra papeles de complejidad extrema
Nunca fue para Penn difícil largar
contra la hipocresía de políticos y demás
círculos del poder, de su inconformismo han brotado polémicas
declaraciones después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 o en una vertiente más práctica, su participación
en el film colectivo sobre la desdichada diada de aquel 2001,
"9´11´´01".
En 1996 contrae matrimonio con la guapísima Robin Wright,
con la que aparece en "Atrapada entre dos hombres", bajo la dirección
del hijo de John Cassavetes, Nick.
En los últimos tiempos, Penn busca y encuentra papeles
de complejidad extrema, caracteres inestables, seres definidos
por su radical singularidad e impotencia ante los durísimos
vaivenes de la sociedad. En "Giro al infierno" (1997), el actor
exhala una locura visceral a partir de unos acontecimientos que
cambian su vida y ante los cuales nada puede hacer, en un extraño
pueblucho de la América profunda, donde su alteración
psicológica va cuajando durante todo el film, ante la estrábica
cámara de Oliver Stone.
"Acordes
y desacuerdos" (1999, Woody Allen) nos muestra a un famoso y complejo
guitarrista de los años treinta obsesionado por Django
Reindhart, y finalmente en el 2003 gozamos de dos de sus mejores
creaciones, la de Jimmy Markum en "Mystic River", de Clint Eastwood,
que le vale el Oscar al mejor actor, y el brutal Paul Rivers de
"21 gramos", de Alejandro González Iñárritu.