"La
gente siempre me relaciona con el tiempo en que las películas
eran placenteras. Cuando las mujeres llevaban hermosos vestidos
en películas con una música preciosa".
Audrey Hepburn.
Ella
era una de esas mujeres que vestían modelos de alta costura,
con una sonrisa de gozo permanente en los labios, mientras vivían
un idilio con un atractivo caballero en alguna capital europea
chic. La comedia sofisticada y Audrey, su reina. Estamos en "Desayuno
con diamantes" (1961, Blake Edwards), Audrey es Holly,
y George Peppard interpreta a Paul. Holly le pregunta a Paul:
"¿No lo amas?", Paul se pone en guardia:
"¿Amo a quién?", Holly: "A
Tiffany´s".
William Wyler la llama para que protagonice "Vacaciones en Roma"
Audrey
tuvo la mala suerte de nacer con el nombre de Edda van Heemstra
Hepburn-Ruston, en Bruselas, Bélgica, en el 1929. La Segunda
Guerra Mundial la sorprende con su madre en una Holanda que no
tarda en ser ocupada por los nazis. Allí permanecerá
hasta el fin de la contienda. Mientras avanza la guerra, Audrey
toma lecciones de ballet y, se rumorea, participa en actos de
la resistencia junto con su madre. Cuando el ejército alemán
es derrotado, viaja a Londres, donde va rellenando currículum
en trabajos como modelo para fotógrafos de moda. En 1948
debuta en el cine con papeles menores mientras completa con clases
su formación como actriz.
De
la mano de la novelista Colette, debuta en Broadway con
"Gigi", y en 1953, el director William Wyler la llama para
que protagonice "Vacaciones en Roma" junto a Gregory
Peck, en un papel que había rechazado previamente Jean
Simmons. El film se convierte pronto en todo un clásico,
y Audrey obtiene su primer Oscar.
En
estos primeros tiempos de fama profesional, la actriz empieza
a conocer los contratiempos del éxito y debe soportar por
ejemplo, la presión de los estudios para que se cambie
su apellido Hepburn, para no ser confundida con Katharine Hepburn.
En
1954 se casa con el actor Mel Ferrer y gana un premio Tony de
teatro por su trabajo en la pieza de Broadway "Ondine".
Este mismo año llega "Sabrina", donde Audrey
interpreta su papel más prototípico, en un film
que, bajo la dirección de Billy Wilder, se come a todo
un William Holden (con el que se dice que hubo idilio) y a todo
un Humphrey Bogart. En una carrera meteórica que no parecía
conocer límites, la Academia vuelve a nominar a la actriz,
esta vez sin premio final.
El épico "Guerra y paz" de 1956, le permite
estar delante de las cámaras con su marido, y en 1957 vuelve
a repetir con Billy Wilder la misma mecánica que en "Sabrina"
(chica joven, inocente y pizpireta liada con maduro rico)
con la inolvidable y hasta hace bien poco inédita en España,
"Ariane", donde seduce a un envejecido y un poco
tosco Gary Cooper, mientras un cuarteto de cuerda surrealista
entona una romántica melodía. Con "Historia
de una monja", de Fred Zinneman, Audrey consigue otra
nominación al Oscar, y el premio en el Festival de Cine
de San Sebastián del 1959. "Desayuno con diamantes"
es otra película insignia para Audrey que sigue emocionando
a las nuevas generaciones. "El dulce desencanto", la comedia de
coctelera y Dry Martini con fondo de amargura, el "Gato" y George Peppard con Audrey bajo la lluvia. Y "Moonriver"...
Ya
en 1963, Cary Grant le exige al director Stanley Donen que Audrey
coprotagonice "Charada" con él. Se celebra
una cena entre Donen, Cary Grant y la actriz para hablar sobre
la preparación del film. Audrey no puede esconder sus nervios,
en su vida habría imaginado que llegaría a conocer
a su ídolo Cary Grant. Cuando el actor le pide que le alcance
el vino, Audrey se lo vuelca en su impecable traje. Ella no sabe
donde mirar, pero Cary la obsequia con una feliz carcajada.
Habiendo
terminado "Charada", le ofrecen en 1964 el papel
de Eliza Doolittle en el musical "My fair lady",
con la dirección de George Cuckor, una obra que ya había
sido representada previamente con éxito en Broadway con
Julie Andrews de protagonista. Hepburn rechaza el papel y afirma
que la película debe hacerla Julie, ella es Eliza Doolittle.
Finalmente, Audrey acepta el papel, que le reportará tanta
satisfacción como desengaños. Sin ir más
lejos, en uno de los primeros días de rodaje, informan
a Hepburn que su voz no será la que finalmente utilizarán
en las canciones del film, al parecer, Jack Warner lo sabía
desde antes de que firmara el contrato, y se lo habían
escondido hasta ese momento. Ella, ciega de rabia, abandona el
plató, aunque vuelve al día siguiente pidiendo disculpas
a todos.
"Vivimos en una era sin estrellas. Sobre todo, estrellas femeninas"
En
1969 se casa con el psiquiatra italiano Andrea Dotti y traslada
su residencia a Roma. En 1976 se divorciará de Andrea y,
después de nueve largos años de ausencia, regresa
al cine con "Robin y Marian" (Richard Lester),
compartiendo pantalla con Sean Connery. A partir de entonces,
sus trabajos van espaciándose en el tiempo hasta que en
1989, Steven Spielberg, sentado con Richard Dreyfuss y algunos
miembros de confianza de su equipo, se pone a pensar quién
debería interpretar el papel de ángel en "Always",
el próximo y melancólico film del director. Spielberg
sólo tiene que decir dos palabras: "Audrey Hepburn",
y nadie le contradice. Este será el último papel
de la actriz en el cine.
Después
de "Always", Audrey se dedicará con más
ahinco que nunca a las actividades humanitarias que tanto le preocupan
(en 1988 había sido nombrada Embajadora Especial de UNICEF),
viajando en diferentes misiones por África y América
del Sur. Recién llegada de una visita a Somalia en 1992,
contrae un cáncer de colon que le sesga la vida al año
siguiente. En la edición de aquella temporada de los Oscar,
se le concede una estatuilla póstuma por su labor humanitaria.
Billy
Wilder mostró siempre un gran respeto por Audrey Hepburn,
y era muy consciente de la intangible, mágica, sustancia
de la que están hechas actrices como ella. En los años
noventa dijo: "Vivimos en una era sin estrellas. Sobre
todo, estrellas femeninas. Audrey Hepburn era especial porque
no era "guapa". Era muy bella. Pero, cuando uno la veía,
cuando no estaba actuando, era normal y corriente. Y era muy buena
actriz. Su muerte fue un golpe tremendo".