En
1989 podía verse en los cines "Calma total", thriller que
protagonizaba Sam Neill junto a una joven australiana de 22 años
llamada Nicole Kidman.
"Me encanta la idea de agitar las cosas en el cine"
Era la presentación a nivel internacional
de una atractiva pelirroja destinada a triunfar primero como actriz
de éxitos comerciales, y más tarde como la inconformista
Nicole que se implica con directores interesantes en arriesgados
proyectos. Entremedio
de ambas etapas, la Nicole esposa de Tom Cruise, perseguida por
la prensa sensacionalista y agobiada de preguntas estúpidas
sobre el amor y los hombres en las ruedas de prensa.
Poseedora
de una mirada tan felina como intelectual, con un rictus de seguridad
en sí misma y unas condiciones físicas objetivamente perfectas
(cerca de 1.80 de altura, pelirroja, piel lechosa, esos ojos...),
parece improbable que Nicole conduzca su carrera por los poco
recomendables senderos de la vanalidad y el éxito a cualquier
precio. Sus papeles en "Dogville", "Cold mountain", "Las horas", "Las mujeres perfectas", "La intéprete" o "Embrujada" ponen en evidencia un cuidado balance entre unos resultados
comerciales buenos y una calidad artística fuera de toda
duda, además del ánimo por no encasillarse y sorprender
al público con nuevas caracterizaciones y desconocidas
aristas de una personalidad que, seguro, continuará dando
alegrías al buen aficionado al cine.
Bien instalada
en la seguridad económica y los mimos del público,
Nicole reflexiona sobre lo que quiere de su carrera como nunca
lo haría Sandra Bullock: "Me gusta la polémica.
Las películas no me interesan si son bastante seguras.
Me encanta la idea de agitar las cosas en el cine".
Nicole
Kidman nace en Honolulú, Hawai, en 1967, pero a los cuatro
años ya está viviendo en Sidney, Australia. Sus
padres, gente culta y en el caso de su madre, activista de varias
causas como el feminismo, le ofrecen un marco creativo y progre
dentro del cual Nicole se decanta en un principio por el ballet. Para cuando
cursa sus estudios en el instituto decide dejarlo todo para dedicarse
al teatro. Sus primeros éxitos se darán en la televisión
australiana donde se da a conocer con el cuento de navidad "Bush
Christmas" (nada que ver con ningún miembro de la entrañable
saga de presidentes y gobernadores) y en la premiada miniserie
"Vietnam", de 1986. Poco antes, en 1983, había aparecido
en aquel éxito de tipología "Goonies" llamado "Los
bicivoladores", que en España no acabó de cuajar quizás
porque preferíamos a nuestros "bicivoladores"
de "Verano Azul", montando sus BH de la primera comunión
por Nerja, Málaga...
Ya hemos
citado "Calma total" como el escalón más importante
en el ascenso internacional de la joven Nicole, que queda asentado
cuando Tom Cruise la elige para protagonizar "Días de trueno"
(1990), mazacón de película de carreras del que
la actriz debe avergonzarse hoy en día.
El
enlace entre Cruise y Kidman no tarda en producirse y se extenderá
durante toda una década en la que adoptarán a dos hijos.
Eran una pareja aparentemente envidiable, guapos, inteligentes
y triunfadores, pero la rumorología más babosa no
dejó de pincharles hasta que se separaron; dudas sobre
el poderío sexual del marido, aventuras de Nicole con su
preparador físico o el empacho de Iglesia de la Cienciología
en el que se revolcaba Cruise y del que Nicole decidió
desentenderse. Así pues, entre cotilleos a nivel planetario,
la pareja corta su relación en el 2001.
Volviendo
a principios de los noventa, la carrera de Nicole continuaría
con "Billy Bathgate", film de Robert Benton de 1991, y la nueva
colaboración junto a su marido, "Un horizonte muy lejano"
(1992), de Ron Howard.
Progresivamente
más exigente con sus papeles, Nicole alterna trabajos en
películas con forma y fondo (espectacular en "Todo por un
sueño", 1995, de Gus van Sant), y videoclips con poca gracia
como "Batman Forever" (1995), donde interpreta a la psiquiatra Chase
Meridan, en un papel destinado en un principio a Rene Russo.
Jane Campion,
cuando decide volver al cine después de "El piano", la dirige
en "Retrato de una dama", adaptación de Henry James compuesta
por bellas y ambiciosas imágenes que no acaba de convencer,
a pesar de los esfuerzos de Nicole, que incluso vestirá
un apretadísimo corsé durante toda la película
con el fin de modificar su figura tal y como exigía el
papel. Al terminar el rodaje un proceso de estrés emocional
la deja K.O durante dos semanas.
"Las horas" le proporciona el Oscar a la mejor actriz
"El pacificador" (1997) y "Prácticamente magia" (1998) son
meros aperitivos ante lo que se le avecinaba a ella y a Cruise,
nada menos que el nuevo proyecto de Stanley Kubrick "Eyes Wide
Shut", un thriller con alto contenido erótico que relata
la poco complaciente vida de un joven matrimonio burgués.
Entre lo sublime o lo directamente ridículo, según
quién lo mire, el film crea polémica y estresa a
la pareja hasta lo inimaginable, rodando interminables retakes (repetición de escenas rodadas anteriormente) con Kubrick
meses después de haber finalizado oficialmente el rodaje.
En otro orden
de cosas, por esta época Nicole recibe una nominación
al Lawrence Olivier Theatre Award por su interpretación
escénica en "La habitación azul".
2001 representa
el fin de su relación con Tom Cruise y el renacimiento
de la actriz después del calvario con Kubrick. Rebajará
su caché para rodar "Los otros" con Alejandro Amenábar
(producción ejecutiva de Cruise), un film de terror de
formas clásicas con 2500 millones de pesetas en presupuesto
y resultados más que notables. En el mismo año trabajará
también en el barroco musical "Moulin Rouge", junto a Ewan
McGregor, otro exitazo en taquilla y una nominación al
Oscar por su excelente trabajo. Un accidente en el ajetreado rodaje,
que le causa fracturas en varias costillas le impide participar
en el nuevo proyecto de David Fincher "La habitación del
pánico", aunque prestará su voz en un pequeño
cameo telefónico.
Su esforzada y bien documentada interpretación en el 2002,
entre kilos de maquillaje y prótesis de la escritora Virginia
Woolf en "Las horas" le proporciona el Oscar a la mejor actriz.
Al año siguiente le dan su correspondiente estrella en
el Hollywood Walk of Fame y estrena "Dogville" (Lars Von Trier),
"La mancha humana" (de nuevo con Robert Benton) y ya para la temporada
siguiente el film de Anthony Minghella "Cold Mountain", junto a
Renée Zellweger y Jude Law.