El
ocho de Diciembre de 1980 disparaban en la espalda a John Lennon
en la puerta su casa, el edificio de apartamentos Dakota, junto
al Central Park.
Doce años antes, el mismo edificio había
servido de escenario para el rodaje de "La semilla del diablo",
film acerca del demonio y su presencia entre los humanos.
El miedo nos invade a partir de lo que nosotros creemos que hay detrás de la normalidad de la acción
Un año después del rodaje, Sharon
Tate, la esposa embarazada del director de "La semilla del diablo"
Roman Polanski, muere acribillada a puñaladas en su casa
de Benedict Canyon, junto con un matrimonio amigo, a manos de
la secta satánica encabezada por Charles Manson; en las
paredes de la casa se podía leer escrito con la sangre
de las víctimas "Helker Skelter", título
de una de las canciones más rabiosas de los Beatles de
John Lennon. Jugosos capicúas, si me permiten la expresión,
oscuros rizos y casualidades del destino.
Destinada
a la leyenda negra desde su gestación, "La semilla del diablo"
es, con la venia, la película de terror más importante
de los sesenta. La historia es sencilla, el argumento cala en
el transcurso del metraje de forma lenta y morosa, estableciendo
una desazón en el espectador, un sudor frío y tenso
del cual no podemos dar explicación. Nada en "La semilla
del diablo" es evidente, el miedo nos invade a partir de lo que
nosotros creemos que hay detrás de la normalidad de la
acción, como intuir una escena de tu vecino con la sola
luz que se cuela por el burlete de la puerta de su piso.
Todo lo observamos tras una
veladura de cotidianidad hasta la escena final, en la que efectivamente,
el terror se manifiesta de forma clara y cruda, y veremos qué
demonios pasa (uy, perdón), veremos qué diantre ocurre
con el bebé de Rosemary.
Pero volvamos atrás. El
argumento:
Rosemary (Mia Farrow) y Guy (John
Cassavetes) son una pareja 60's total que acaban de mudarse
al citado edificio de apartamentos después de su luna de
miel. Él es actor, ella una católica atractiva,
buena y moderna esposa, y deseosa de tener un hijo con su marido.
La pareja conocerá a
sus nuevos vecinos, un matrimonio mayor que, de forma simpática
y entrañable, van inmiscuyéndose en su vida diaria.
Rosemary desconfía de ellos, pero Guy pasa cada vez más
tiempo en su casa. El punto crítico llegará cuando
a Guy, de forma harto extraña, le empiecen a ir bien las
cosas en su carrera, a la vez que Rosemary tiene, o cree tener,
una horrible pesadilla en la que aparece primero su marido y luego
una diabólica bestia violándola. Pocos días
después, Rosemary visita a su ginecólogo y recibe
la noticia: está embarazada.
El comportamiento de Guy y del
matrimonio vecino es ahora más protector hacia Rosemary,
empiezan a decirle qué debe y qué no debe hacer.
Ella siente que esta presión responde a algo muy extraño,
un peligro del que su marido, cegado por la influencia de sus
vecinos, es incapaz de darse cuenta. La vida de Rosemary va teniendo
progresivamente menos libertad de movimiento, todos la observan
y tratan de guiar sus actos. Rosemary quiere huir y proteger a
su hijo de los demás, pero no sabe que un peligro mayor
se está gestando precisamente en el ser que lleva en su interior.
La semilla del diablo está
basada en la novela "Rosemary´s baby" de Ira Levin (autora
también de otras obras adaptadas al cine, como la retorcida
"Los niños del Brasil"), el guión fue escrito por
el propio Roman Polanski, en la que era su primera experiencia
cinematográfica en Estados Unidos.
La prohibieron durante muchos años en diversos países latinoamericanos
La atmósfera claustrofóbica
de un personaje encerrado en un espacio sin opción a escapar,
las sutiles ambigüedades que deforman la normalidad, situando
la acción en un fino alambre entre lo cotidiano y lo terrorífico,
están presentes en otros films del director, como "El cuchillo
sobre el agua" (1962), en la que tres personajes establecen una
tensa relación en un yate en alta mar o "Repulsión"
(1965), film de producción inglesa con una Catherine Denueve
reprimida sexualmente y remetida en un solitario apartamento,
entre alucinaciones y violaciones imaginarias.
El impacto del film proviene de esos picos de extrañamiento
entre la más absoluta cotidianidad, visualizados de forma
genial por Polanski con una cámara que recorre de forma
imperceptiblemente tensa cualquier hecho de lo más anodino.
Una comida cualquiera de la pareja protagonista puede ser una
verdadera escena de terror únicamente debido a esa cámara
en lentísimo travelling que se desliza por la cocina y
parece observar a Rosemary sin que ella, ni nosotros, reparemos
conscientemente en que algo no marcha bien.
Esta progresiva irrupción de lo diferente entre las habitaciones
del apartamento de Rosemary culminará por fin, como ya
he dicho, en las últimas escenas del film, donde todo se
clarifica en aras del horror más explícito, en una
diagonal ascendente que desemboca, como no podría ser de otra forma, en Rosemary observando el diabólico aspecto
de su hijo recién nacido, que resulta ser el Mesías
de Satán enviado a la Tierra, y tomando su decisión
más difícil (e irónica), la de ser, ante
todo, madre, aunque tenga que ser la madre del mismísimo
hijo del diablo.
Polanski recibió una nominación
al Oscar por su labor de adaptación del guión, y
Ruth Gordon, Minnie en la película, la vecina de Guy y
Rosemary, otra en la categoría de mejor actriz secundaria.
Producida por la Paramount y por William Castle (director de
culto de cine de terror, en su haber destaca la excelente "The
tingler", de 1959), "La semilla del diablo" fue todo un escándalo en
la temporada de su estreno, la prohibieron durante muchos años
en diversos países latinoamericanos mientras crítica
y público se rendían a Polanski.
En 1976 se rodó una secuela para la televisión,
cuyo título es de lo más original: "Look what´s
happened to Rosemary's baby", en la que intervenía
de nuevo Ruth Gordon.