Salamanca,
como buena tierra castellana, posee una excelente gastronomía
que se ha hecho un sitio entre la cultura charra.
Esta
cocina es variada y deliciosa con carnes de ave, vacuno, dulces,
legumbres y un sin fin de alimentos más que abren el apetito
de todo aquel que visita esta ciudad histórica.
Se
pueden encontrar platos realmente deliciosos como el calderillo
bejarano.
En
esta ciudad no es difícil encontrar un buen restaurante
o mesón donde se sirvan los alimentos de la región
bien preparados.
En
lo referente a las carnes, al gozar esta región de un clima
frío y seco, se ofrece una gran variedad de carnes curadas
o frescas como el tostón, el cabrito, el cordero, el toro...
Además los embutidos han alcanzado un gran prestigio en
toda España. Pero no solo es la carne el principal manjar
de la cocina tradicional salmantina, sino que también las
legumbres y los quesos de oveja ocupan un lugar primordial.
Los
platos que se realizan con pescados de río también
son muy frecuentes en las mesas de los mesones de Salamanca así
como los peces escabechados, las truchas, los cangrejos...
En
la provincia de Salamanca se pueden encontrar platos realmente
deliciosos como el calderillo bejarano proveniente de la sierra
de Béjar que tiene como ingredientes principales la carne
de ternera con patatas aderezada con pimentón y guindilla.
Está claro que la gastronomía de toda la provincia
de Salamanca está compuesta por platos de gran sabor y
gusto. Todo esto se debe en parte al clima de esta región
ya que gracias al aire puro de la sierra los embutidos y jamones
se curan a la perfección. Además la cocina es bastante
tradicional y sencilla y se basa únicamente en la excelente
calidad de los alimentos que la componen.
En
lo referente a embutidos y carnes asadas, Salamanca es un lugar
de gran producción de estos alimentos destacando así
su chorizo, el cochinillo, el cordero y el cabrito que son la
especialidad de carne asada de la zona. Además también
aparece en la mayoría de sus recetas el cerdo de quien
proviene el maravilloso jamón; en este caso de un cerdo
blanco que más tarde se sazonará solamente con sal.
Hablando de jamón, Salamanca tiene una larga tradición
de curación del cerdo ibérico sobre todo en la población
de Guijuelo donde se cura con sal durante años. El cerdo
ibérico de Guijuelo se alimenta de forma natural en los
prados salmantinos con bellotas y hierba con lo que su carne es
gustosa conocida así como el jamón de "Pata
negra". Gracias a este delicioso jamón ibérico,
Salamanca produce el 60% de la producción nacional.
El cerdo salmantino también produce otros embutidos de
la zona como el lomo ibérico o el chorizo cular.
Otra
de las especialidades salmantinas es el hornazo, que es una especie
de empanada que antiguamente se consumía el domingo posterior
a la pascua, celebrando así el fin de la vigilia; aunque
hoy en día el hornazo se consume en cualquier época
del año. Este producto charro se rellena con varios embutidos
como chorizo, jamón serrano, tocino, huevos e incluso carne
de ave. Este potente manjar lo encontramos en todos los restaurantes
y bares de la región.
La
carne de morucha es otro producto específico de la gastronomía
de Salamanca. Esta carne de vaca tiene un sabor diferente que
la de vaca tradicional y aunque es un poco dura se puede ablandar
con salsas de acompañamiento. Además este tipo de
carne está reconocida con el sello de denominación
de origen, algo que ha elevado su producción. Esta carne
es muy utilizada para infinidad de guisos.
Otro de los
platos populares es la Chanfaina que es un arroz al que se añade
carne de cerdo, cordero y chorizo.
El Farinato es otro de los productos típicos de la tierra.
Es un embutido de cerdo que se utiliza como acompañamiento
de los huevos fritos.
Salamanca
es tierra de manjares y buenos alimentos.
Ya
pasando a las legumbres destacamos las lentejas de la Armuña
que son conocidas por su excelente calidad y sabor. Estas lentejas
se plantan en octubre y se recogen a finales de junio o principios
de julio. En la provincia de Salamanca más de 21.000 hectáreas
están dedicadas a la producción de este tipo de
legumbre.
Después
de todos estos platos de los que hemos hablado no podemos olvidarnos
de los dulces que son de excelente calidad y variedad en Salamanca.
Los chochos son caramelos de gran tamaño de color blanco
y recubiertos de almíbar, también se puede degustar
el turrón de almendra elaborado en la Alberca. En las pastelerías
charras se pueden comprar amarguillos que son galletas de almendra,
los mazapanes del convento de la dueñas, los bollos o galletas
hechas por las monjas en Alba de Tormes, el bollo maimón
que es una torta esponjosa, las almendras garrapiñadas,
los huesitos o las perronillas que es un dulce hecho con harina,
manteca, huevos, limón, canela, azúcar y piñones.
Pero no todo el postre acaba aquí porque también
podemos degustar los repelaos, un dulce a base de almendra y que
se parece al mazapán; los hojaldres de Ledesma, las torrijas,
la leche frita, las cerezas, los higos... Las rosquillas son elementales
en la pastelería salmantina y están hechas con huevos,
azúcar, manteca, harina y leche.
Como hemos
dicho anteriormente en La Alberca se produce el turrón
debido a la miel que hay en la zona y a su origen árabe.
Pero en esta población también tienen otra especialidad
como son las obleas que son tortas muy finas preparadas artesanalmente
con un molde de hierro y que están compuestas con harina,
azúcar y huevos. Muchos recordamos la imagen del oblillero
vendiendo barquillos en la plaza mayor de Salamanca y de otras
ciudades castellanas.
Salamanca
es tierra de manjares y buenos alimentos y gracias a su aire puro
de las montañas podemos degustar sus excelentes embutidos
y carnes. Como productos típicos apreciados a nivel nacional
cuentan los salmantinos con el jamón de Guijuelo, el queso
de Hinojosa del Duero, las lentejas de la Armuña, las patatas
meneadas... Además en los valles de la sierra se encuentran
otro tipo de cultivos como el de cerezas y olivos con producción
de alta calidad que se comercializan inclusive fuera de las fronteras
españolas.