El
Museo egipcio de El Cairo
:: 3000 años
de Reyes ::
El
Museo Egipcio de El Cairo, que en 2002 celebró sus cien
años de existencia, recoge más de 120.000 objetos
clasificados que se han ido recopilando en las distintas excavaciones
y que han convertido esta colección en la más extensa
del mundo de la época faraónica.
El
museo es inaugurado en el año 1835, como intento de gobierno
egipcio de parar la expoliación que se llevaba a cabo por
parte de los europeos en las , ya fuera en busca de fama, ya en
busca de las riquezas con las que los faraones eran enterrados.
Esta fiebre que llevó a multitud de europeos a preocuparse
por la época en la que los faraones aún reinaban,
comienza durante la época de las campañas de Napoleón.
En 1798 y como estrategia necesaria para combatir a Inglaterra
en el Mediterráneo, Napoleón entra en Egipto. Desde
ese momento, las noticias de las enormes construcciones piramidales
que servían de tumba a los faraones y las leyendas sobre
grandiosos tesoros hicieron surgir toda una obsesión por
esta cultura antigua, acompañada de la curiosidad que despertaba
lo misteriosos.
Sobre
todo durante el siglo XIX, la obsesión fue imparable. Multitud
de aristócratas con dinero se dedicaron a patrocinar toda
clase de excavaciones que dejaban cada vez más desierto
el patrimonio egipcio. Para evitar estas situaciones, se fundó
el Service de Antiquitésde l´Egypte. A partir de
la creación de este servicio de antigüedades los objetos
encontrados se guardaban en un edificio pequeño cercano
al centro de la capital, en la actual Azbaia y después
en la ciudadela de Saladino. Aunque el objetivo de este primer
museo era el de salvaguardar la herencia de Egipto, poco tiempo
después, el gobernador de Egipto, Abbas Pasha, donó
la colección al emperador Maximiliano en una visita. Otras
desgracias han caído sobre este museo, puesto que al volver
a reconstruirse, fue inundado por El Nilo.
El
Museo experimentó grandes avances en la época en
la que Howard Carter y Lord Carvanon descubrieron la tumba del
faraón Tutankhamón, en 1922. Se trataba de uno de
los pocos enterramientos situado en el emplazamiento del Valle
de los Reyes, cementerio de los faraones que reinaron hace 3000
años, que no había sido expoliada por los buscadores
de tesoros. En ella, que se conforma como uno de los hallazgos
más importantes de todas las reliquias de la época
faraónica, se encontraron más de quinientas piezas,
todas ellas guardadas actualmente en el Museo de El Cairo.
Fue uno de los mayores impulsos que ha tenido el museo durante
toda su historia, puesto que resultó un gran trabajo para
los expertos egiptólogos: la retirada y la clasificación
de todos los objetos encontrados se extendió hasta algo
más de diez años, llenando dos de las cuatro salas
de la parte superior del Museo.
El actual edificio fue construido en por el arquitecto francés
Marcel Dourgnon, que optó por el estilo neoclásico para la construcción, que acoge en estos momentos más
de 120.000 piezas de arte pertenecientes a distintas épocas,
desde la prehistoria has el periodo grecorromano. Dichos
hallazgos se encuentran perfectamente separados por los distintos
periodos que atravesó esta civilización, que van
desde el Predinástico y Tinita, datado desde el año
5000 al 3000 a. C., hasta el periodo tardío y la decadencia
del Imperio, desde el 990 al 332 a. C., pasando por el Reino Antiguos
2.800- 2300 a. C.); Reino Medio y Periodos Intermedios (2300-
1750 a. C.) y Reino Nuevo (1750- 1095 a. C) y llenan las dos plantas
de las que consta el último edificio construido para albergar
la historia por la que suspiraron los europeos del siglo pasado.
Como una pequeña muestra, del periodo Predinástico,
se encuentran en una de las salas de laplanta baja de este museo
la placa de Aha, que supone la muestra más antigua de la
escritura jeroglífica egipcia encontrada hasta este momento.
De este mismo periodo es otro de los objetos que se guardan en
la citada sala de la planta inferior. Se trata de la llamada Paleta
de Narmer, antiguo rey egipcio. En ella se representa al monarca
unificando las dos tierras del Alto y Bajo Egipto, con la corona
del sur, su lugar de procedencia, mientras que en la otra cara
se le ve celebrando su victoria, guiado por portaestandartes y
portando la corona del norte, con lo que se nos demostraría
el éxito de Narmer por un lado, y por otro, que cualquier
objeto era válido en la época de la que procede
para contar las historias sin palabras, como tantas veces ha ocurrido
en todas las culturas. En ambas caras, vemos que la diosa Hathor
protege al rey y a su ejército, lo que explica lo sumamente
importante que resultaban los distintos, en las tareas diarias
de los egipcios, y sobre todo en las distintas batallas como en
la que se representa en la paleta, en la que la vistoría
llevó la unión de las dos partes en las que se dividía
Egipto.
Como se mencionaba
antes, uno de los hallazgos más importantes y que dotó
de mayor número de objetos fue el descubrimiento de la
tumba del faraón Tutankhamón. Dos salas repletas
de distintos objetos, entre los que se encuentra una barca de
marfil, que simbolizaba el transporte que utilizaría el
faraón para cruzar el río que le llevaría
a la tierra de los muertos. Además un trono de oro o un
reposa-cabezas de marfil, elementos que harían mucho más
cómo dicho viaje al que había gobernado la grandiosa
tierra de Egipto.
Actualmente
se está construyendo otro edificio más moderno,
que albergará la mayor parte de estos objetos y otros que
aguardan en los almacenes del Museo de El Cairo. El actual emplazamiento estará reservado a las personas
que deseen ahondar de forma más concreta en la cultura
egipcia, dejando el nuevo museo para el turismo y la observación
más global de las formas de enterramiento, religión
y vida diaria desde la prehistoria en la zona.