El
sistema de canales del Nilo
:: La domesticación
del río ::
De
todos es conocida la vital importancia del río Nilo en
la vida egipcia en todos sus aspectos. El Nilo, con su variable
caudal, condicionaba la economía del país, la subsistencia
del pueblo, la base cultural... e incluso, el nacimiento de una
civilización de tal trascendencia como la egipcia.
Sin embargo, los egipcios no se conformaron con
las simples crecidas y estiajes del río, sino que lo modificaron
y lo aprovecharon en su propio beneficio. Para ello, no dudaron
en emprender costosas obras de ingeniería que aún
hoy asombran a los egiptólogos y arqueólogos.
Los egipcios distinguían perfectamente
dos conceptos claramente diferenciados. Cuando se referían
a las tierras del desierto, empleaban el término deshret
que, literalmente, significaría "tierra roja".
Este concepto se oponía de forma evidente con el de kemet,
o "tierra negra". Esta era la tierra regada por El
Nilo, con un color cuyo contraste con las zonas desérticos
acuñó estas significativas diferencias. De esta
manera, el hombre egipcio encontraba la distinción entre
las tierras yermas del desierto en contraposición con la
fertilidad de las parcelas que recorren la ribera de El Nilo.
El Nilo es uno de los ríos más
caudalosos del todo el mundo. Tiene una longitud que supera los
6 mil kilómetros. Nace en las tierras de la actual Etiopía,
siendo el resultado de la unión de dos ríos. Por
un lado, del Nilo Blanco que tiene sus fuentes en el centro de
África, en el Lago Victoria. Por otra parte, el Nilo Azul,
con nacimiento en las altas montañas de la meseta etíope.
Estos dos ríos se unen en Sudán, a la altura de
su actual capital, Jartum, formando el río que recorre
después las tierras egipcias.
La inundación anual era fundamental para
la fertilidad de las tierras egipcias. Esta era producto del deshielo
de la nieve de las montañas etíopes y de las lluvias
caídas durante la estación húmeda. Por lo
tanto, en Egipto el periodo de inundación se iniciaba en
junio. El agua, cuyo caudal podía variar, arrastraba gran
cantidad de sedimentos de material volcánico procedente
de Abisinia que se iba depositando a lo largo de la ribera de
El Nilo. Cuando se retiraba, el suelo se encontraba recubierto
por un capa de un limo especialmente fértil, sobre el que
los antiguos egipcios sembraban sus cosechas.
En la desembocadura del río, los sucesivos
aluviones de materiales durante miles de años provocaron
la formación de un extenso delta, con más de 20
mil kilómetros cuadrados, donde se concentró numerosa
población.
Esta proverbial fertilidad de las tierras ribereñas
del río provocó la llegada de numerosas personas
que se asentaron en sus orillas con el objetivo de cultivas sus
tierras. El desierto del Sahara, en otros tiempos, fue un lugar
de sabana con un clima que permitía la existencia de vegetación.
Sin embargo, el aumento de temperatura produjo una progresiva desertización del terreno. Los habitantes de estas zonas
tuvieron que emigrar, recalando muchos de ellos en las riberas
de El Nilo. La inundación anual del río era fundamental
para propiciar las buenas cosechas. Los egipcios lo sabían
y podían predecirla. La inundación siempre ocurría
en julio, justo en el momento en que en el horizonte aparecía
la estrella Sother, conocida en la actualidad como Sirio. Este
hecho, junto a la inundación, marcaba el inicio del nuevo
año egipcio.
Otros elementos naturales eran predicciones sobre
las posibles condiciones de la inundación. Cuando las víboras
abandonaban los cañaverales de la orilla se aproximaba
la riada. Para calcular la previsible altura que alcanzaría,
se observaba el lugar donde las tortugas desovaban.
Fue tal la importancia del río, que se
llegó a divinizar. El río era representado mediante
la figura del dios Hapi. En sus diferentes representaciones artísticas
aparece con un jarro sin fondo del que mana agua. También
puede aparecer junto con un número determinado de niños
que indican los codos necesarios que tiene que alcanzar el río
para asegurar una beneficiosa cosecha.
Pero una inundación excesivamente caudalosa
también podía suponer muerte y destrucción.
Los egipcios pronto se dieron cuenta de la necesidad de utilizar
algún medio a través del cual controlar la riada
anual. De esta manera, ya desde la época tinita, se atestigua
la construcción de diques que contenían las aguas.
Su elaboración es tan importante, que algunos investigadores
afirman que la existencia de un poder centralizado tendría
su origen en esta actividad. La necesidad de coordinar una actividad
colectiva, como era la construcción de diques de contención
o un sistema de canalización del agua, precisó de
una fuerte autoridad que asegurase el buen fin de dichos trabajos.
Así surgiría la futura figura del faraón,
entre cuyos títulos cuenta con el de "señor
de los canales".
La necesidad de aumentar la producción
agrícola del país hizo que los egipcios se planteasen
la construcción de un sistema de canales para llevar el
agua hasta las tierras que la necesitasen. Esta práctica
está documentada desde época tinita también,
pero parece que su trabajo se organizó y se convirtió
en actividad fundamental a partir del Primer Periodo Intermedio.
En principio, se trataba de simples zanjas a través de
las cuales conducir el agua hasta los lugares deseados. Los matemáticos
egipcios desarrollaron complicadas fórmulas para trazas
estos canales salvando todo tipo de desniveles.
Con el paso del tiempo, los canales empezaron
a forrarse con madera que se impermeabilizaba con diferentes resinas,
hasta que, por fin, se empezó a emplear la piedra como
revestimiento. En las desembocaduras de estos canales, se colocaban
unas compuertas, que se accionaban manualmente, con las que regular
el caudal de agua deseado.
Los canales podían llegar a alcanzar cientos de kilómetros
de longitud. Uno de los más famosos era el que permitía
la irrigación de la zona del Fayum. De la misma forma,
son numerosos los vestigios de canales que comunicaban El Nilo
con el mar Rojo. Y no sólo fueron fundamentales en la extensión
de la agricultura, sino también en la activación
del comercio, tanto exterior como interior. Los canales fueron
importantes vías de comunicación empleadas asiduamente
por los comerciantes egipcios.