Tras
vivir Egipto sumergido en el caos y la confusión durante
el Primer Periodo Intermedio, los faraones del Imperio Medio restablecieron
en Egipto el orden pérdido y llevaron al país a
un periodo de máxima esplendor.
El
caos social que reinó en Egipto en el llamado Primer Período
Intermedio dio lugar a una modificación de la imagen del
faraón, no sólo con respecto a los sacerdotes, sino
en relación al propio pueblo egipcio.
El
Imperio Medio se conoce también con el nombre de Imperio
Tebano, ya que la capital residió en Tebas. Está
formado por las dinastías XI-XVII. El faraón Mentuhotep
II logra la unificación de Egipto. El dios de Tebas,
Amón, se convertirá en el dios nacional. La religión
se democratizó mediante el culto al dios Osiris, cuya supuesta
tumba en Abydos se convirtió en un lugar de peregrinaje.
Las clases inferiores obtuvieron privilegios de la realeza, como
usar los Textos de las Pirámides en las paredes de sus
ataúdes o tumbas.
Los
faraones más notables fueron los de la XII dinastía,
sometieron a los príncipes y monarcas y restableciendo
la unidad, con lo que crearon las bases sociales necesarias para
extender la influencia egipcia a todo el mundo oriental. Sin embargo,
tras la muerte de Amenemhat III, el poder absoluto de los
faraones tebanos se debilitó progresivamente, y el país
se sumergió de nuevo en el caos y el desorden, lo que favoreció
la invasión de los hicsos. Las
'Lamentaciones de Ipu-hur', obra literaria que narra los sucesos
habidos, achaca la responsabilidad de este caos al hecho de que
el faraón no ha seguido la ley de Maat, no ha respetado
sus deberes para con su pueblo. Esta crisis debilita su poder
y la naturaleza divina que lo legitima. Cuando surja a partir
de Tebas una nueva fuerza que asuma las responsabilidades del
gobierno se presentará encabezándola un faraón
humano y preocupado por su pueblo, un gobernante magnánimo,
un buen pastor para sus súbditos. Es a partir de aquí
cuando los faraones deberán reconquistar su poder,
expulsar a los invasores extranjeros, rehacer la riqueza de la
tierra bajo una sola mano.
El
faraón tiene que ser un héroe, ha de defender al
pueblo de los ataques externos, tiene que mostrar su fortaleza
y no sólo su naturaleza divina o su noción de justicia
y cuidado de su pueblo. Durante la Dinastía XI se realizaron
incursiones militares para recuperar el terreno perdido en Nubia
y expediciones al Wadi Hammamat en busca de minerales. Cabe destacar
que el tránsito hasta la Dinastía XII no se caracterizó
por ser pacífico, dado que se produjo por una usurpación
del trono realizada por Amenemes, un visir de Mentuhotep
IV. La nueva organización política sitúa
a todo el país bajo la autoridad directa de la Residencia
a través de tres departamento llamados Waret, "Waret
del Norte", "Waret del Sur" y "Waret de la
Cabeza del Sur", que coincidían geográficamente
con el Bajo y Alto Egipto, los dos primeros y el tercero con Elefantina
y con la Baja Nubia.
La
arquitectura del Imperio Medio no está bien representada,
dada la escasez de ejemplos conservados. No obstante, una pequeña
construcción vinculada a Sesostris I (1962-1928a.C.), faraón
de la XII Dinastía, ha sido recuperada de uno de los últimos
pilonos (puertas monumentales) del templo de Karnak, para el que
se utilizaron sus ladrillos como material de relleno. Esta pequeña
capilla puede considerarse como el ejemplo típico del estilo
de la época. Esencialmente cúbica en su diseño
y construida bajo un riguroso sistema de pilares y estructuras
adinteladas, este pequeño edificio tiene una pureza de
líneas y unas proporciones tan equilibradas que le otorgan
sin lugar a dudas un carácter de eternidad. Los entrepaños
están decorados con bellos relieves del faraón y
divinidades egipcias.
Cultura
Se habla y se escribe en egipcio clásico
Capilla Blanca de Karnak
Decadencia de las pirámides
Ciudad obrera de kahun
Templo funerario de Amenemes III
Historia de Sinuhé
Vida
Cotidiana
Refuerzo
de la frontera con fortalezas
Predominio del dios Amón
Desarrollo de la agricultura en El Fayum con obras de regadío
Relación comercial con los pueblos del Egeo, Líbano
y Ugarit
La
escultura del Imperio medio se caracteriza por su inclinación
hacia el realismo. Las primeras obras de este periodo imitan claramente
los ejemplos del Imperio antiguo en un intento por restablecer
las viejas tradiciones, pero la escultura de la XII dinastía
muestra un renovado interés por la realidad. Los retratos
de faraones como Amenemes III y Sesostris III son muy diferentes
de aquellos otros faraones del Imperio antiguo.Durante la XII
dinastía las imágenes del faraón no se idealizan
hasta el punto de convertirlo en dios. La gravedad e importancia
de su alto rango se reflejan de forma clara en el rostro. La estructura
ósea se insinúa bajo una superficie rígida,
produciendo un tipo de realismo que nunca se había dado
con anterioridad en el arte egipcio. Las estatuas de personajes
privados tienden, como en todas las épocas, a imitar el
estilo de las de los faraones; así lo vemos por ejemplo
en los retratos de la nobleza de la XII dinastía, tendentes
también hacia el realismo.