La
expulsión de los hicsos, cuyo rastro se desvanece en Palestina
tras las campañas de Ahmosis, inaugura una nueva etapa
en la historia de Egipto, ya que la restauración del poder
faraónico presenta a partir de entonces rasgos anteriormente
desconocidos en el comportamiento político faraónico,
como es el expansionismo militar por Asia, que permite atribuir
el calificativo de Imperio a la modalidad de gobierno conocido
entonces por Egipto.
Amosis
expulsó a los hicsos y logró la reunificación
del Alto y el Bajo Egipto. Conquistó Menfis y asedió
por tierra y por mar Avaris, la capital de los hicsos que finalmente
fue tomada. Tras su victoria, el rey egipcio, prosiguió
su avance hacia Sharuren, en el sur de Palestina y tras un asedio
de varios años, la ciudad capituló. En Nubia combatió
a los aliados de sus enemigos, llegando por el Sur hasta la isla
de Sai, próxima a la tercera catarata, al tiempo que tuvo
que reprimir una rebelión en Egipto. Como temía
el regreso de los hicsos por mar llevó a cabo una alianza
con Creta. Sus sucesores comienzan la expansión hacia el
noroeste, llegando en varias campañas hasta los ríos
Jordán y Éufrates. Amenofis I realizó expediciones
a Cush, según sabemos por la autobiografía de Ahmosis,
hijo de Ibana. Nubia y Cush, a Nubia y quizá a Libia. Inició
la construcción del templo de Karnak. Fue el primer faraón
que edificó por separado su tumba y templo funerario, aunque
la localización de su tumba no es segura, ya que pudiera
encontrarse en Dra Abu el Naga o en el Valle de los Reyes.
Al
final de las campañas de conquista, la frontera del sur
quedó situada en las cercanías de Abu Hamid, al
norte de la quinta catarata, en el corazón del Sudán
actual, mientras que la frontera del norte alcanzaba probablemente
hasta el Éufrates. Sin embargo los territorios situados
fuera del Valle del Nilo fueron sometidos a asesores egipcios
y su gobierno siguió en manos de los príncipes nativos.
Esta situación le garantizó a Egipto fuentes de
suministro de materia prima y de productos acabados procedentes
del Asia Menor, Nubia y África Central. Sin embargo, el
territorio conquistado era enorme y su adminstración muy
difícil, lo que animaba a los pueblos sometidos para liberarse
de los invasores. Por otra parte, las enormes riquezas que llegaba
a Egipto procedentes de los estados tributarios terminaron con
la fuerza del Estado al fomentar el vicio, el lujo y la corrupción
entre todos los estratos sociales, sobre todo, entre los jerarcas
militares y nobles que eran los más firmes sostenedores
de la estructura del poder.
Tras
la desaparición de Ahmosis, le continuaron Amenofis I,
Tutmosis I, Tutmosis II, la Reina Hatsepsut, Tutmosis III, Amenofis
II, Tutmosis IV, Amenofis III, Amenofis IV (conocido por ser el
hereje faraón Ahkenatón que llevó a Egipto
del politeismo al monoteismo reconociendo un único culto
al dios Atón), Semenkhare, el famoso Tutankhamón,
Ay y Horemheb,
Ramsés I sucede a Horemheb y funda la XIX Dinastía.
Le sucede Seti I, padre del faraón más prolífico
en cuanto a construcciones se refiere de todo Egipto, Ramsés
II, que después de quedar en tablas en la famosa batalla
de Qades contra el rey hitita Muwatalli, consiguió un largo
periodo de paz y desarrollo económico. Ramsés
III inicia la XX Dinastía que va deteriorándose
progresivamente hasta el último de los faraones de este
periodo, Ramsés XI, que desaparece del escenario dando
paso a Herior, fundador de la XXI Dinastía.
Entre todos, sin lugar, el conocimiento e interés por la
figura de Tuntankhamón superan cualquier comentario que
se pueda hacer. Reiteradamente se ha expuesto a nivel gráfico
y literario el mayor hallazgo aqueológico de la egiptología:
la tumba del faraón.
Cabe
destacar a una de las pocas mujeres que tuvo el título
de faraona en la historia del Antiguo Egipto: Hatshepsut. Hija
de Tutmosis I, que murió sin un heredero hombre, se casó
con su hermanastro Tutmosis II; al morir éste pasó
a ser regente por su hijastro Tutmosis III, menor de edad. Reinó
durante 21 años como soberana absoluta, relegando al futuro
y legítimo faraón a la sombra. Hatshepsut se preocupó
mucho por la restauración de los monumentos medio destruidos
durante la dominación Hicsa y mandó contruir su
templo funerario en Deir el-Bahari, en un espléndido escenario
natural.
Cultura
Libros de los Muertos y textos funerarios
Sepultura en el Valle de los Reyes
Sarcófafos antropomorfos
Construcción de Abú Simbel
Vida
Cotidiana
Construcción
del poblado Deir el-Medina
Tutmosis IV se enfrenta al clero de Amón
Culto a Atón como único dios
Saqueo de tumbas, carestía...