Historia

Imperio Nuevo
:: 1552 a.C hasta 1069 a.C. ::

La expulsión de los hicsos, cuyo rastro se desvanece en Palestina tras las campañas de Ahmosis, inaugura una nueva etapa en la historia de Egipto, ya que la restauración del poder faraónico presenta a partir de entonces rasgos anteriormente desconocidos en el comportamiento político faraónico, como es el expansionismo militar por Asia, que permite atribuir el calificativo de Imperio a la modalidad de gobierno conocido entonces por Egipto.

Templo de Amón-Ra en Karnak -  Sala Hipóstila

Amosis expulsó a los hicsos y logró la reunificación del Alto y el Bajo Egipto. Conquistó Menfis y asedió por tierra y por mar Avaris, la capital de los hicsos que finalmente fue tomada. Tras su victoria, el rey egipcio, prosiguió su avance hacia Sharuren, en el sur de Palestina y tras un asedio de varios años, la ciudad capituló. En Nubia combatió a los aliados de sus enemigos, llegando por el Sur hasta la isla de Sai, próxima a la tercera catarata, al tiempo que tuvo que reprimir una rebelión en Egipto. Como temía el regreso de los hicsos por mar llevó a cabo una alianza con Creta. Sus sucesores comienzan la expansión hacia el noroeste, llegando en varias campañas hasta los ríos Jordán y Éufrates. Amenofis I realizó expediciones a Cush, según sabemos por la autobiografía de Ahmosis, hijo de Ibana. Nubia y Cush, a Nubia y quizá a Libia. Inició la construcción del templo de Karnak. Fue el primer faraón que edificó por separado su tumba y templo funerario, aunque la localización de su tumba no es segura, ya que pudiera encontrarse en Dra Abu el Naga o en el Valle de los Reyes.

Al final de las campañas de conquista, la frontera del sur quedó situada en las cercanías de Abu Hamid, al norte de la quinta catarata, en el corazón del Sudán actual, mientras que la frontera del norte alcanzaba probablemente hasta el Éufrates. Sin embargo los territorios situados fuera del Valle del Nilo fueron sometidos a asesores egipcios y su gobierno siguió en manos de los príncipes nativos. Esta situación le garantizó a Egipto fuentes de suministro de materia prima y de productos acabados procedentes del Asia Menor, Nubia y África Central. Sin embargo, el territorio conquistado era enorme y su adminstración muy difícil, lo que animaba a los pueblos sometidos para liberarse de los invasores. Por otra parte, las enormes riquezas que llegaba a Egipto procedentes de los estados tributarios terminaron con la fuerza del Estado al fomentar el vicio, el lujo y la corrupción entre todos los estratos sociales, sobre todo, entre los jerarcas militares y nobles que eran los más firmes sostenedores de la estructura del poder.

Tras la desaparición de Ahmosis, le continuaron Amenofis I, Tutmosis I, Tutmosis II, la Reina Hatsepsut, Tutmosis III, Amenofis II, Tutmosis IV, Amenofis III, Amenofis IV (conocido por ser el hereje faraón Ahkenatón que llevó a Egipto del politeismo al monoteismo reconociendo un único culto al dios Atón), Semenkhare, el famoso Tutankhamón, Ay y Horemheb, Ramsés I sucede a Horemheb y funda la XIX Dinastía. Le sucede Seti I, padre del faraón más prolífico en cuanto a construcciones se refiere de todo Egipto, Ramsés II, que después de quedar en tablas en la famosa batalla de Qades contra el rey hitita Muwatalli, consiguió un largo periodo de paz y desarrollo económico. Ramsés III inicia la XX Dinastía que va deteriorándose progresivamente hasta el último de los faraones de este periodo, Ramsés XI, que desaparece del escenario dando paso a Herior, fundador de la XXI Dinastía.
Entre todos, sin lugar, el conocimiento e interés por la figura de Tuntankhamón superan cualquier comentario que se pueda hacer. Reiteradamente se ha expuesto a nivel gráfico y literario el mayor hallazgo aqueológico de la egiptología: la tumba del faraón.

Cabe destacar a una de las pocas mujeres que tuvo el título de faraona en la historia del Antiguo Egipto: Hatshepsut. Hija de Tutmosis I, que murió sin un heredero hombre, se casó con su hermanastro Tutmosis II; al morir éste pasó a ser regente por su hijastro Tutmosis III, menor de edad. Reinó durante 21 años como soberana absoluta, relegando al futuro y legítimo faraón a la sombra. Hatshepsut se preocupó mucho por la restauración de los monumentos medio destruidos durante la dominación Hicsa y mandó contruir su templo funerario en Deir el-Bahari, en un espléndido escenario natural.

Cultura

Libros de los Muertos y textos funerarios
Sepultura en el Valle de los Reyes
Sarcófafos antropomorfos
Construcción de Abú Simbel

Vida Cotidiana

Construcción del poblado Deir el-Medina
Tutmosis IV se enfrenta al clero de Amón
Culto a Atón como único dios
Saqueo de tumbas, carestía...

 

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