El
Fundador de la Dinastía I tinita fue Aha, que también
fundó la ciudad de Menfis, emprendió la campaña
militar contra los pueblos de Nuvia y Libia, y estableció
relaciones comerciales con el Próximo Oriente.
Sus
sucesores se preocuparon de mantener la unidad política
y administrativa. Durante la Dinastía II hubo varios intentos
de secesión. Dos reyes gobernaron contemporáneamente
en Menfis y Tinis, en esta última Peribsen proclamó
su propia identificación con la antigua divinidad de Set
y allí fijó la capital. Su sucesor, Jasejem,
restableció la unidad con la fuerza y marcó las
bases del Estado centralizado del Imperio Antiguo. Los reyes tinitas
organizaron la monarquía egipcia. El faraón es un
ser divino identificado con Horus, el dios halcón. Está
bajo la protección de la diosa del Norte (Nekhbet, la diosa
buitre) y de la del sur (Uadjet, la diosa Uranus). Por esta razón
lleva, además del título de Nesut-bit, un segundo
título: Nebti (el que pertenece a las dos diosas). Durante
las dos primeras dinastías observamos un desarrollo urbanístico
y arquitectónico bastante grandes.
Las
casas y las tumbas son de piedra, bastante más grandes
y más sofisticados. Los templos, eran todavía sencillos,
representaban una casa primitiva, que reflejaba la creencia del
antiguo egipcio de que las divinidades eran como los humanos,
necesitados de la comida, la bebida y las ofrendas.
Estas
deidades representaban las distintas fuerzas de la naturaleza
e inspiraban al egipcio antiguo miedo, como los animales salvajes,
o respeto como el sol y agradecimiento como el Nilo. El
rey, era considerado como una persona divina, aunque en el fondo
tenía que ganar el respeto de sus súbditos mostrando
su fuerza en danzas y luchas rituales, como la Fiesta trineraria
del Heb Sed. El
último faraón de este periodo fue el faraón
de la II Dinastía Khasekhemui.
A pesar de la unificación, la dualidad siguió vigente
durante toda la historia antigua de Egipto, sobre todo en Administración,
donde cada reino seguía teniendo su bandera, su corona
y sus comarcas. La
escritura jeroglífica se desarrolló, desde el uso
de figuras de animales expresando conceptos materiales, para pasar
a expresar sonidos y sílabas además de ideogramas.
Desde
la antigüedad, el egipcio dividió el año en
tres estaciones, cada estación cuatro meses y cada mes
tres tercios de 10 días. Esto hacía que el año
tuviera un total de 360 días. Más tarde añadieron
5 días que simbolizaban los días de nacimiento de
cinco de sus grandes divinidades: Osiris, Isis, Seth, Neftis
y Horus.
Cultura
Mastabas reales en Abido y Saqqara
Redacción de anales reales
Empieza el desarrollo estatuario
Títulos del protocolo faraónico
Vida
Cotidiana
Se
inicia el culto a Ra
Planificación del regadío
Desarrollo de la administración
Desarollo del Estado centralizado
Horus
En un principio es un dios celeste; es el dios real más
antiguo que tuvo forma de halcón. La doctrina antigua decía
que tenía por ojos al sol y a la luna, pero los sacerdotes
de Heliópolis adjudicaron el sol a Ra, quedando el ojo
de Horus como la luna. En los Textos de las Pirámides se
le identifica con el cielo oriental, así pues, es el señor
de la montaña por donde el sol se asoma cada mañana.
Dios
Ra: El dios de los dioses
Es
el Dios que representa el sol del mediodía, en su máximo
esplendor. En los primeros tiempos era la figura más importante
del Mundo Inferior; se decía que cada noche viajaba por
él bajo la forma de Auf-Ra, el sol poniente. Para viajar
por el cielo se creía que lo hacía en barca de Oriente
a Occidente en un viaje de 24 horas; de día era una barca
conocida como "Mandjet"; por la noche viaja en una barcaza
pequeña llamada "Mensenktet". El único
dios importante que fue venerado de manera constante fue Ra, jefe
de las deidades cósmicas, de quien los primeros reyes egipcios
se proclamaban descendientes. Surgido en el Reino Medio, (2134-1668
a.C.), el culto de Ra adquirió el carácter de religión
del Estado, y el dios se fue fundiendo gradualmente con Amón
durante las dinastías tebanas, hasta convertirse en el
dios supremo Amón-Ra. Durante la Dinastía XVIII,
el faraón Amenofis III rebautizó al dios del sol
Atón, un antiguo término que significaba la fuerza
física solar. El hijo y sucesor de Amenofis, Amenofis IV,
instituyó una revolución en la religión egipcia
al proclamar a Atón el único y verdadero dios. Él
cambió su propio nombre por Akhenatón, con el significado
de "Atón está satisfecho". este primer
gran monoteísta fue tan iconoclasta que hizo borrar la
forma plural dios de los monumentos y persiguió de manera
implacable a los sacerdotes de Amón.
Aunque
ejerció una gran influencia en el arte y el pensamiento
de su época, la religión solar de Akhenatón
no consiguió sobrevivir y Egipto volvió a la antigua
e intrincada religión politeísta después
de la muerte de Akhenatón. Ra renacía cada mañana
como un nuevo sol.