El 11 de septiembre de 2001 vivimos uno de los ataques terroristas más fuertes de toda la historia. Por ello, no son pocos los que afirman que realmente hay un antes y un después de lo ocurrido.
Los primeros hechos tuvieron lugar en el World Trade Center de Nueva York, el día mencionado, cuando las dos Torres Gemelas quedaron destruidas con toda la multitud que había dentro, tras recibir el impacto de unos aviones de pasajeros secuestrados.
La espeluznante cifra de muertos por el atentado es de 2.749 personas fallecidas.
Los aviones estrellados contra los magnos edificios fueron dos: uno perteneciente a la compañía American Airlines, que chocó contra la torre norte y otro de United Airlines, impactando contra la torre sur. Ambos vehículos eran modelos Boeing 757. Uno, el vuelo 11 de American que realizaba la ruta Boston-Los Ángeles, con 81 pasajeros y 11 tripulantes en su interior. El otro era el del vuelo 175 de United Airlines que efectuaba el recorrido Boston-Los Ángeles y llevaba 56 pasajeros más nueve tripulantes.
Por si fuera poco, también hubo un ataque contra el Pentágono o así quedó plasmado en la versión oficial, según la cual: un Boeing 757-200 del vuelo 77 de American Airlines, con 64 pasajeros se estrelló contra el Pentágono a las 9’38 de la mañana. La verdad es que ello sigue siendo una incógnita, ya que muchos todavía no se han tragado que el ataque al Pentágono fuera cierto. Desde luego, hay que reconocer que las dudas surgen cuando pensamos en cómo uno de los lugares más protegidos del mundo pudiera sufrir un ataque tal.
De lo que no hay duda es del terrible suceso que destrozó las Torres Gemelas y la vida de multitud de personas. La verdad es que más de la mitad de víctimas no han podido ser reconocidas. La espeluznante cifra de muertos por el atentado es de 2.749 personas fallecidas. Y es que, claro está, las construcciones eran un nido impresionante de gente. Normalmente trabajaban allí más de 50.000 empleados. En las torres, había oficinas de 200 empresas de 24 naciones y cada día las visitaban aproximadamente unos mil turistas. La magnitud de la tragedia, pues, es brutal.
En cuanto a los artífices de la catástrofe, ya es sabido por todos que fueron fundamentalistas árabes que secuestraron los aviones y los condujeron hasta su dramático final. Para hacerse con el control de la situación, los terroristas se sirvieron de instrumentos cortantes y amenazas de bombas en los aviones. Desde ese día el líder terrorista Osama Bin Laden es el enemigo número uno de Estados Unidos, considerado el culpable de los atentados del 11-S. Éste siempre ha estado bajo la protección de Afganistán. Hay que decir, no obstante, que no todo el mundo está seguro de la culpabilidad de Bin Laden. Pero lo siguen buscando. Cuando se acerca a un nuevo aniversario del 11-S todavía no se ha hallado al peligroso número uno porque se cree que está en una zona completamente laberíntica. Los montes empinados y llenos de cavernas de Waziristan, donde se piensa que está Bin Laden, constituyen el terreno más difícil que puede existir. Así, según el experto Haqqani: “hay un área donde, a menos que la gente quiera que lo capturen, se puede permanecer durante mucho tiempo” y añade: “Incluso con tecnología moderna de vigilancia, Bin Laden podría acabar siendo como el Fakir de Ipi”.
Otro de los personajes más buscados por Estados Unidos y, en especial por el presidente Bush, era Sadam Husein. Fue encontrado en abril de 2003 durante la invasión de Irak. Lo capturaron cuando se hallaba en un pequeño búnker subterráneo. Husein hizo acto de presencia en un tribunal el año pasado. Ahora se espera que dentro de un año sea llevado de nuevo al tribunal, acusado de genocidio, tortura y crímenes contra la humanidad. Según el presidente de EEUU, George W. Bush: “existía una relación” entre la crueldad de Sadam Husein y la red terrorista liderada por Osama Bin Laden". Además, comenta: “Nunca dijimos que Irak participó en la organización del 11 de septiembre, pero sí insistimos en que hubo numerosos contactos entre el Irak de Sadam Husein y los terroristas de Al-Qaeda”.
Después del 11-S, en España tuvimos el 11-M.
Sea como fuere, la tragedia costó cara a atacados y atacantes. Los americanos no se quedaron de brazos cruzados y realizaron la Guerra de Irak. Sin embargo nada de lo que en teoría llevó a los hombres de Bush a la guerra existía a la práctica. Y es que no se encontraron armas de destrucción masiva, las cuales el mandatario americano utilizaba para justificar la guerra. Tampoco se encontró ningún indicio de que el régimen de Sadam tuviera alguna relación con Al-Qaeda ni con los atentados del 11-S. Tampoco se hallaron vestigios del prohibido armamento que suponía una amenaza para los países vecinos a Irak. Así, la detención de un antiguo terrorista palestino ya retirado, cerca de Bagdad, acabó sirviendo para justificar una guerra que costó miles de vidas humanas. En esta matanza absurda que en teoría servía para instaurar la democracia, ¡qué contradicción! Bush recibió el apoyo británico de Blair y el español de Aznar. Todos, unidos para acabar con lo que Bush había denominado “el eje del mal”. Desde luego, mucho bien no se hizo con la guerra y las pruebas que supuestamente llevaron a hacerla todavía están por demostrar. No es de extrañar que la excusa de las armas masivas se haya convertido en el hazme reír de todo el planeta y en una de las mentiras que ha tenido un costo más elevado, tanto material como humano.
Después del 11-S, en España tuvimos el 11-M. Por primera vez en el estado sufríamos ataques terroristas islámicos (como si no tuviéramos bastante con los de ETA). Así, el 11 de marzo de 2004 en Madrid estallaron, de manera casi simultánea, un total de diez bombas en cuatro trenes, llenos de pasajeros, que se acercaban a la capital española. El trágico suceso dejó un saldo de 191 muertos y casi 2.000 heridos. Las explosiones se efectuaron a las 7:39 a.m, una hora en que numerosos estudiantes y empleados de todo tipo cogen el tren para llegar a sus lugares de trabajo. Las primeras explosiones ocurrieron en trenes suburbanos de la estación de Atocha. Después de unos minutos, ocurre en la estación del Pozo, del Tío Raimundo y en Santa Eugenia. El rey, por primera vez desde el 23-F, se dirige a la nación con el fin de pedir: “unidad, firmeza y serenidad” en la lucha contra el terrorismo. Y es que Madrid sufrió el mayor ataque terrorista de la historia de España. El acto fue calificado por muchos como un segundo 11-S.
Y aquí no acaba el terror, el 7 de julio de 2005 Londres tuvo su 11-S al sufrir un brutal acto terrorista en diversos vagones de metro y en un autobús que acabó con la vida de medio centenar de inocentes, un ataque reivindicado por la misma banda terrorista causante de la matanzas de New York y Madrid.