Alrededor del año 1730 los invasores europeos en Norteamérica dominaban un total de trece colonias. Los colonos franceses ocupaban las zonas actuales de Canadá, Louisiana y el delta del Mississippi.
Por otro lado estaban los británicos,
lo que derivó en rivalidades entre ambas potencias ocupantes
que acabó en un conflicto bélico entre los años
1754 y 1763 que terminó con la victoria británica,
con la ayuda de algunos de sus aliados (colonos americanos). En
la paz de París de 1763 los franceses tuvieron que ceder
varios de sus territorios, entre ellos buena parte de Canadá
y Ohio.
En
la paz de París de 1763 los franceses tuvieron que
ceder varios de sus territorios, entre ellos buena parte
de Canadá y Ohio.
Mientras tanto los ingleses empezaron
a imponer impuestos diferentes a los anteriores sobre productos
como el azúcar, los textiles, el café etc. Los ocupantes
tuvieron la ocurrencia de obligar a los colonos a que cuidaran
y alimentaran a los soldados en la llamada Ley de Alojamiento,
y por otro lado establecieron la Ley de Estampillas, con impuestos
especiales que debían incluirse en todos los periódicos
y demás escritos.
Con estas medidas los colonos
temieron que todas las libertades que habían disfrutado
hasta el momento empezaban a venirse abajo de repente. También
podía significar un revés importante para el comercio
que los colonos desarrollaban. Viendo el cariz que estaban tomando
los acontecimientos el parlamento británico decidió
derogar la primera de las leyes, la de las Estampillas, pero al
mismo tiempo intensificó la segunda, la de Alojamiento,
enviando oficiales de aduanas a la ciudad de Boston para que recolectaran
las cuotas. Los colonos no lo aceptaron y se negaron a obedecer
a los ocupantes, por lo que éstos reaccionaron mandando
soldados a Boston.
Americanos
lanzando el cargamento de té en el rio,
16
de abril de 1773.
A partir de este momento, los
años siguientes estarían protagonizados por gestos
de uno y otro bando con la intención de defender sus intereses.
En 1773 un grupo de americanos disfrazados de indios atacaron
varios barcos mercantes de Gran Bretaña y acabaron con
mucha mercancía de té. Por su parte los británicos
sofocaron la independencia colonial de Massachussets y cerraron
el puerto de Boston, además de dictar dos nuevas leyes
para ganarse de alguna forma a los colonos más moderados,
la de "Intolerancia" y "Coerción".
Los colonos no cejaron en su
empeño y en 1774 en Filadelfia organizaron un Congreso
para evaluar el estado de la situación. Decidieron desobedecer
las nuevas leyes británicas e intentar boicotear en lo
posible el comercio, por lo que empezaron a buscar armas para
defenderse de las posibles represalias. La respuesta, por supuesto,
no se hizo esperar y el comienzo del conflicto se dio cuando en
la localidad de Lexington fuerzas británicas se enfrentaron
a unos setenta colonos. Alguno de los dos bandos hizo fuego por
lo que la guerra ya estaba servida.
Unos años después
de este hecho se organizó el segundo Congreso Continental,
también en Filadelfia, con la intención de que hubiese
un ejército y una marina controlados por una persona representativa
de los colonos, nada más y nada menos que George Washington.
Los siguientes pasos fueron el papel moneda y un principio de
relaciones con otras potencias extranjeras, hasta que Thomas Jefferson
redactó la llamada Declaración de independencia,
en Virginia, que se aprobó en la fecha más importante
hoy para los estadounidenses, el 4 de julio del año 1776.
En el año 1781 unos 8.000 soldados
británicos fueron rodeados en Yorktown (Virginia) por
la alianza franconorteamericana bajo las órdenes de
Washington.
Esta histórica declaración
giraba en torno a varios temas: las quejas contra el comportamiento
de los británicos, personificado en el rey Jorge III, una
defensa a ultranza de la guerra de la independencia sobre los
invasores, una forma de defender la vida, la libertad y hasta
la felicidad.
Pero la guerra ya estaba en marcha
y la mayor preocupación de todos era derrotar al enemigo.
Los primeros compases del conflicto fueron del lado británico
que tomaron enclaves importantes como Nueva York ese mismo año,
y Filadelfia unos meses después. El signo de la guerra
varió en octubre de 1777 cuando los americanos vencieron
en Saratoga, por lo que el eterno rival de los británicos,
los franceses, entraron en escena para humillarles y para firmar
una alianza con los norteamericanos. No se sabe hasta qué
punto la intervención francesa fue clave para la posterior
victoria definitiva de los norteamericanos, pero estaba claro
que esa ayuda fue al menos significativa. En el año 1781
unos 8.000 soldados británicos fueron rodeados en Yorktown
(Virginia) por la alianza franconorteamericana bajo las órdenes
de Washington. Los británicos pidieron la paz y en el tratado
de París de 1783 se reconoció por fin la independencia
de los Estados Unidos.
En este instante las colonias
eran libres y la constitución (Artículos de Confederación
y Unión Perpetua), que había aparecido en 1777,
fue ratificada cuatro años después. Pero no tardaron
en aparecer complicaciones con las disputas comerciales entre
los propios estados, la posible desintegración de esa unión
entre los mismos, las deudas de los granjeros que exigían
soluciones a los comerciantes y que se amotinaron en la famosa
Rebelión de Shay, etc.
Líderes tan importantes
como George Washington, Benjamin Franklin y James Madison pretendieron
modificar algunos de los artículos de la Confederación,
sin embargo fueron unos delegados los que tuvieron la idea de
redactar una nueva legislación que dio como resultado la
gran Constitución de los Estados Unidos de América
que finalmente fue aceptada en 1788 tras muchas reuniones. Con
esta declaración se separaron los tres poderes, el ejecutivo,
legislativo y judicial, totalmente independientes entre sí,
lo estados podían tomar decisiones propias, además
se añadieron posteriormente un total de diez enmiendas
con la intención de no fortalecer en demasía el
poder central. Se quería sobre todo dejar clara la libertad
individual del hombre en cualquiera de los casos, y también
otras como la libertad de prensa, de religión, de expresión
etc. Otras de las enmiendas ya desarrollaban temas que en otros
países europeos tardarían en llegar como el derecho
de la mujer a votar, así como abolir completamente la esclavitud.
Este texto constitucional ha quedado inamovible para la historia
y se ha situado como el gran símbolo norteamericano, envidia
del resto de las naciones.