La Historia de...
Revista LIFE
:: Explosión cultural ::

El sinónimo de Life es explosión cultural. Desde la aparición de la revista el logro avalado por la diversidad de sus contenidos, la sencillez y popularidad con que se trataban a los mismos o el enorme legado fotográfico que dejó, hicieron de ésta una de las más prestigiosas revistas de EEUU y del mundo entero.

Life vivió poco más de una generación, 36 años (1936 a 1972) marcados por una notable influencia sobre los lectores debido al novedoso fotoperiodismo que convertirían al lector, en cada uno de los números publicados, en testigo directo de grandes sucesos. La popular edición quiso llevar el mundo a cada uno de los hogares con historias que nunca habían visto o experimentado antes creando sensaciones incomparables en innumerables ocasiones.

Lo que en un principio resultó ser un modesto semanario empezaría a tomar más y más adeptos.  

Mientras el resto de las revistas de la época se habían creado en torno a articulistas y redactores, la revista Life crecía entorno a un gran número de fotógrafos y a un equipo de profesionales de la comunicación que completarían este prestigioso trabajo. Para la sociedad norteamericana la revista llegó a simbolizar el auténtico espíritu de la época y el prestigio de la misma provocó que fotógrafos de toda Norteamérica se dejasen seducir por la posibilidad de trabajar tanto en la memorable plantilla como de forma independiente.

La innovación que avaló el trabajo de la revista Life reúne una certera combinación de secciones escaparate de la singular sociedad, naturaleza...que rodeaba al ciudadano norteamericano de a pie. En cada una de éstas se daría rienda suelta a la pasmosa proliferación de artículos y memorias históricas.
Una de las secciones más leídas era aquella que surgió como tributo a los deportes más populares del país; a partir de la creación de la sección de los atletas el lector podía observar el desfile de una legión de campeones que destacaban por su habilidad, valor y fuerza física a partir de una composición que agregaba inventiva y persistencia a la información deportiva ya que, respaldándose con sus fotos, lograrían incluso captar el drama de una forma hasta desconocida hasta el momento de uno de los deportes más sacrificados como era el atletismo.
La búsqueda de la clave del entretenimiento y de la información hizo que, cada semana, se dedicaran varias páginas para recoger una sección formada exclusivamente por fotografías donde la imaginación alcanzaba hitos desconocidos y así llegar a mostrar la impresionante propiedad de los adelantos técnicos (la luz, las lentes, las películas…).

La incipiente curiosidad de la revista por la variedad de la vida, como algo que valía la pena mostrar al mundo, compuso una peculiar sección con el mismo nombre en la que se podía echar un vistazo instructivo a las costumbres y la moral de una nación en transición a partir de fotos tan dispares como el nacimiento de un niño o el suicidio de una joven y atractiva mujer.

Quizás sea uno de los aspectos más extraordinarios de esta revista el hecho de que, mientras Life parecía convivir con la fuerza fáctica imperante en la Nación dedicada a resolver problemas difíciles en una edad de descubrimientos, no había revista alguna que se atreviese a crear y abanderar la que se convirtió en una de las secciones más interesantes en los medios en donde se trataba la ciencia sin rodeos traduciendo, incluso, temas tan difíciles como la genética o la teoría atómica fáciles de entender y de interés absorbente. El hecho es que la creencia más generalizada en los medios escritos de la época era que el lector no sentía ningún interés en el tema ya que jamás un hombre sencillo podría llegar a comprenderla; la respuesta encontrada en la incógnita ¿para qué gastar páginas y carretes? hizo que pocas revistas se asomaran ni un poco más de lo normal al mundo de la ciencia convirtiendo a Life en la única.

Siguiendo en la misma línea de exclusividad y abalados por los nuevos métodos fotográficos, todo el equipo de Life no dudó ningún momento en no sólo recorrer el mundo entero retratando las maravillas del hombre y la creación vistas a través de una lente imaginativa, sino en querer llegar aún más allá a partir de la estrecha colaboración que realizó con la Nasa llevando sus objetivos hasta el mismísimo espacio acompañando al hombre a la luna.

Como podemos comprobar a través de esta lectura, lo que en un principio resultó ser un modesto semanario empezaría a tomar más y más adeptos llegando a abarcar, cada vez más, numerosos y muy dispares contenidos que se mostrarían en secciones tan insólitas como eran los animales, el lado más cómico de la vida (la vida da risa)…
Es cierto que los animales siempre incitaron a la revista Life, es por ello por lo que los mismísimos redactores llegarían a estudiar todo tipo de animal que caminase, se arrastrase, nadase, volase o saltase, y a partir de este minucioso estudio se dieron cuenta de que los había bonitos, feos, cómicos…; en definitiva, terriblemente fascinadores para los lectores de Life.
Una de las secciones (los Noveleros) llegó incluso a plasmar fotografías que reseñaban las tonterías de la Nación y con mucha frecuencia las incitaron. Por alocada, ridícula o peligrosa que fuera, los norteamericanos rara vez podían resistir la última novedad.

Era tal la imperiosa necesidad por mostrar el perfil más distendido de la vida, que empujó al equipo de la revista a destinar la última página de cada número a la divertida sección donde se podían encontrar desde presentaciones en sociedad, comidas campestres, una carrera de caracoles o una batalla con bolas de nieve; como resultado, esta última sección, además de institucionalizar la foto graciosa, arrancó más de una carcajada al lector.
La profesionalidad y los increíbles resultados del ensayo fotográfico practicado por Life llegó incluso a promover una nueva forma artística; aspectos como la expresión de la moda real y de la más insólita se convertía en un auténtico antídoto contra la monotonía del diario vestir a través de fotos publicadas.

 
Una de las facetas más destacadas de Life es la labor social y cultural que llevó.

No todos los contenidos eran risas, en cantidad de números las portadas se vestían de pena y gloria con las imágenes más devastadoras en donde la guerra y sus personajes eran los protagonistas. Una de las anécdotas más sonadas era el hecho de que no había combatiente norteamericano que no encontrase alguna vez a un fotógrafo de Life. Aquellos 20 hombres y 1 mujer que arriesgaron la vida para conseguir la imagen y la noticia más fresca para el lector de occidente atravesaron los senderos de desolación y muerte de suplicios como el de la Segunda Guerra Mundial.

Una de las facetas más destacadas de Life es la labor social y cultural que llevó, gracias a la aptitud camaleónica para vivir en muchos mundos y en muchos cuerpos hizo que sus lentes hicieran que en todo el mundo se proclamase a gritos temas tan controvertidos como era el drama de la causa negra vivida en EEUU. Muchos estudiosos del tema han alabado la enorme labor que la revista promulgó a partir del documento gráfico realizado sobre el mismo extrayendo la extasiante emotividad que conllevó la larga y enconada lucha por alcanzar la igualdad; desde el linchamiento de un negro en 1937 la atención que prestó la revista y todo su equipo a la lucha de los negros por la igualdad no fue más que el sincero reflejo de lo que luego se convertiría en un auténtico movimiento social en el siglo XX en EEUU.

La cara bonita de portadas y fotografías la ponían aquellos personajes importantes que, a veces muy solemnes otras desprevenidos, nos mostraban el genio de grandes titanes de la economía, política… Se decía que el fotógrafo al que se le encomendaba el trabajo tenía que ser multifacético ya que ante tantas personalidades, en ocasiones debía abusar de su confianza o portarse como un auténtico empresario teatral. La sorpresa surgía cuando descubría que quienes se decían enemigos de la cámara se volvían actores consumados ante ella.
De las aproximadamente 1864 portadas de la revista, cerca de 400 se dedicaron a una procesión de estrellas que comenzaba con Charlie Chaplin y abracaba desde Greta Garbo hasta Diana Ross; mujeres y hombres de ensueño que protagonizaron muchísimas más portadas que cualquier otro tema.

En 1936 lo que se inició como un semanario abandonó la publicación; tras seis años de silencio reapareció como una revista mensual y durante la Guerra del Golfo Pérsico (1991) decidió retomar brevemente la periodicidad semanal.
De nuevo en el año 2000 Life decidió interrumpir su contacto con sus lectores, dedicando su tiempo a algunos números especiales y series de libros bajo la marca “LIFE”.
Hoy, de nuevo está en la calle y manteniendo su lucha por ser la edición más prestigiosa, popular e imaginativa.

...por Carolina Fontanals

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