Imperio
Babilónico
::
siglo XVIII hasta el VI a.C. ::
El
reino de Babilonia, antiguo reino de Mesopotamia, conocido originalmente
como Sumer y después como Sumer y Acad, fue cuna de una
de las primeras grandes civilizaciones de la historia.
Este
reino que llegó a convertirse en un gran imperio se desarrolló
en torno a las zonas de los ríos Tigris y Éufrates
que forman parte del denominado "Creciente fértil",
al sur de la actual Bagdad (Irak). La denominación de este
territorio deriva del nombre de la ciudad de Babilonia.
Hammurabi
era un extraordinario legislador y bajo su reinado se redactó
el famoso Código de Hammurabi, formado
por un conjunto de leyes dictadas por él y que constituye
uno de los documentos legales más importantes de la
historia.
Código
de Hammurabi. Primera mitad del S. XVIII a.C.
La civilización babilónica
se extendió desde el siglo XVIII hasta el VI a.C. (según
la denominada cronología media) y era, como la sumeria
que la precedió, de carácter urbano, aunque basaba
sus ingresos en la agricultura más que en la industria.
El país estaba compuesto por una docena de ciudades, rodeadas
de pueblos y aldeas. El Gobierno lo ostentaba un rey absoluto,
en el que recaían los tres poderes: ejecutivo, legislativo
y judicial. Por debajo del monarca había un grupo de gobernadores
y administradores, y los alcaldes y consejos de ancianos de la
ciudad, que se ocupaban de la administración local.
Se considera que la historia del Imperio Babilónico se inicia en torno
al año 1792 a.C. bajo el reinado de Hammurabi, el rey de
Babilonia que unificó las distintas entidades políticas
de Mesopotamia y que reinó hasta el año 1750 a.C.
Como rey, Hammurabi sabía combinar la diplomacia con sus
aptitudes para el mando militar. Administrador activo y capaz,
Hammurabi se ocupó personalmente de detalles que otros
pasaban por alto como la limpieza de los canales de irrigación
y la inclusión de un mes más en el calendario. Era
un extraordinario legislador y bajo su reinado se redactó
el famoso Código de Hammurabi, formado
por un conjunto de leyes dictadas por él y que constituye
uno de los documentos legales más importantes de la historia.
También era un gran líder religioso y durante su
reinado impuso el culto al dios de la ciudad babilónica
"Marduk", que se convirtió en el más
venerado y reconocido dentro del panteón de los dioses.
A Hammurabi le sucedió
en el trono su hijo Samsu-Iluna que ocupó el poder desde
1750 hasta 1712 a.C. y durante el reinado de estos dos reyes se
considera que el Imperio Babilónico vivió
su mayor época de esplendor político y cultural.
Sin embargo durante esta época algunas de las ciudades
principales y más importantes de Babilonia comenzaron a
buscar la independencia y, durante el reinado de Samsu-Iluna,
el pueblo de los llamados "casitas" realizó
la primera de sus invasiones en el país. Aunque Samsu-Iluna
consiguió expulsar en un primer momento a los casitas,
éstos lograron en los siglos siguientes instalarse definitivamente
en Babilonia. Samsu-Iluna también tuvo que negociar con
el líder rebelde, Iluma-Ilum, que logró fundar una
dinastía en el sur de Babilonia, en la zona de la frontera
con el golfo Pérsico, territorio que se conoce comúnmente
como el "país del mar".
Con los sucesores de Samsu-Iluna,
el Imperio Babilónico se deterioró
y perdió poder y territorios. En torno al año 1595
a.C. un ejército hitita logró penetrar por el sur
hasta Babilonia, capturando prisioneros y robando riquezas babilónicas
que luego llevaron hasta la alejada Anatolia. Ese fue el principio
del desorden en el reino babilónico que durante un breve
periodo, cayó bajo el dominio de la dinastía del
país del mar. Finalmente, hacia mediados del siglo XVI
a.C., el rey casita Agum (que reinó hacia el 1570 a.C.)
tomó Babilonia y extendió su imperio desde el río
Éufrates a los montes Zagros.
En el año
605 a.C. el rey Nabucodonosor II consiguió derrotar
a los egipcios en Karkemish (la actual Siria) y extendió
el control político babilónico sobre la mayor
parte de Mesopotamia durante sus 43 años de reinado.
Bajo dominio casita, Babilonia
de nuevo se convirtió en un poder de considerable relevancia;
de hecho a principios del siglo XV a.C., era uno de los cuatro
poderes principales de Asia occidental, compitiendo en importancia
con los imperios egipcio, hitita y el reino de Mitanni.
Tras la recuperación de la independencia
de Asiria respecto al reino de Mitanni a principios del siglo
XIV a.C., sus dirigentes consiguieron hacerse con el control político
de Babilonia, que estaba tan debilitada que cayó en manos
de los elamitas, los cuales derrocaron al rey casita e impusieron
en ella un estado de vasallaje. En el sur y centro de Babilonia
estalló una revuelta y se fundó una nueva dinastía,
conocida como II Dinastía de Isin. A finales del siglo
XII a.C. Nabucodonosor I (1125-1103 a.C.), uno de los reyes de
Isin, derrotó a los elamitas y atacó Asiria. Poco
después Babilonia recibió grandes oleadas de inmigrantes
arameos, y durante los dos siglos siguientes, el país vivó
un gran caos político.
Desde el siglo IX al VI a.C. se asentó
en Babilonia un poderoso grupo conocido como inmigrantes
arameos, cuyos
dirigentes consiguieron derrotar al Imperio Asirio. Debido a este
asentamiento caldeo se conoció a Babilonia durante algunos
años como Caldea, el poder dominante de Mesopotamia.
Aprovechando la posición débil en
la que se encontraba Asiria, Egipto empezó a amenazar Palestina
y Siria. En el año 605 a.C. el rey Nabucodonosor II consiguió
derrotar a los egipcios en Karkemish (la actual Siria) y extendió
el control político babilónico sobre la mayor parte
de Mesopotamia durante sus 43 años de reinado. Durante
este periodo se reconstruyó Babilonia y muchos de los templos
de su Imperio con un estilo lujoso.
Sin embargo, el resurgimiento
del imperio no duró demasiado ya que tras la muerte de
Nabucodonosor II en el 562 a.C., se produjeron enfrentamientos
por el poder entre distintos partidos y dirigentes. Finalmente,
entre 556 y 539 a.C. se hizo con el poder Nabonides, antiguo gobernador
de Nabucodonosor, un personaje enigmático que se opuso
a la influyente clase sacerdotal de Babilonia. Nabonides puso
a su hijo Nabonides al frente de la ciudad de Babilonia y se retiró
a la ciudad de Harran y después al oasis de Tema (Tayma),
en el desierto de Arabia. En el 539 a.C. el rey persa Ciro II el Grande logró derrotar a los babilonios y capturar a
Nabonides en Sippar (cerca de la actual Bagdad). De este modo,
los persas tomaron el control de Babilonia sin encontrar resistencia.
Babilonia fue entonces anexionada a Persia, lo que supuso la pérdida
de su independencia y el final del gran Imperio Babilónico
definitivamente.
Finalmente, no podemos pasar por
alto la influencia que el legado del Imperio Babilónico
tuvo en los científicos y escritores del mundo antiguo,
sobre todo entre el pueblo griego y hebreo.