La
civilización maya es una de las más admiradas de
todos los tiempos por sus diversas manifestaciones culturales
en muchos campos, la pintura, la astronomía, arquitectura,
escultura etc. Todo ello se produjo en unas condiciones climatológicas
y geográficas muy especiales, en lugares como selvas tropicales,
palacios, altares, templos, etc.
En general, los mayas
no constituyeron un estado demasiado unificado sino que
se organizó en pequeñas ciudades que eran
totalmente independientes entre sí, e incluso en
algunos casos se hablaban diferentes idiomas.
Los mayas se
asentaron en una zona denominada Mesoamérica, es decir,
la Península de Yucatán, una parte importante de
Tabasco, Quintana Roo, Guatemala, Chiapas, Belice, la extensión
occidental de El Salvador y Honduras, zonas de Nicaragua y el
Tehuantepec de México.
La civilización maya está
dividida en tres etapas. La primera de ellas pertenece al periodo
preclásico, que tuvo lugar aproximadamente entre los años
1600 a.C. y 300 d.C. En el preclásico inferior vivían
en condiciones bastante precarias, casas con paredes compuestas
por palos que estaban unidos por barros y techo de paja; en general
se dedicaban a la recolección de frutos, la caza, pesca
y a la agricultura dependiendo de la situación climática.
En el periodo medio mejoraron las condiciones para la actividad
agrícola, también aparecieron operaciones comerciales
y la utilización de la cerámica. En el preclásico
superior los mayas tuvieron contacto con los
olmecas, otra de las grandes civilizaciones de América,
y de ellos aprendieron el calendario y la escritura incipiente.
El periodo clásico ocupa
el intervalo entre los años 300 y 900 d.C. Fue la denominada
Época de Oro de los mayas por el desarrollo
político, social, económico respecto a los años
anteriores. La agricultura cada vez estaba más perfeccionada,
la población había aumentado en número, el
comercio se hizo más intenso y se extendió por otras
áreas más alejadas de Mesoamérica y del valle
de México. Además se incrementó la importancia
de la arquitectura con la construcción de miles de edificios,
pirámides conmemorativas con inscripciones jeroglíficas
donde se relataban acontecimientos históricos.
El último periodo, el
posclásico, se extendió entre los años 900
y 1542 y tuvo su desarrollo principal en la Zona Norte por el
abandono de la parte central de la civilización y por las
incursiones extranjeras.
En general, los mayas
no constituyeron un estado demasiado unificado sino que se organizó
en pequeñas ciudades que eran totalmente independientes
entre sí, e incluso en algunos casos se hablaban diferentes
idiomas. Eran ciudadanos pacíficos que vivían distribuidos
en tribus, donde el cacique de las mismas controlaba la estabilidad
del pueblo y la propiedad de la tierra. Los mayas
tenían predilección por todo tipo de divinidades,
como las astrales y siderales, al igual que veneraban el cosmos.
Para los mayas los
arquitectos estaban muy bien considerados, mucho más
que en otras civilizaciones, y tenían más prestigio
que otros artistas como los escultores, ceramistas, pintores,
y mucho más que campesinos o artesanos.
La sociedad estaba dividida en
diferentes clases con más o menos poder en la escala. En
la parte superior de esta clasificación encontramos al
gobernante, que ante todo decidía en qué momento
había que ir a la guerra o mantener la paz. Se trataba
de una especie de representante terrestre de dios y solía
contar con el apoyo de los guerreros, la nobleza y la denominada
casta sacerdotal. También se encargaba de dirigir las celebraciones
religiosas. Para los mayas los arquitectos estaban
muy bien considerados, mucho más que en otras civilizaciones,
y tenían más prestigio que otros artistas como los
escultores, ceramistas, pintores, y mucho más que campesinos
o artesanos. Los soldados cobraban importante relevancia en tiempos
de conflictos y guerra, pero en cualquier caso siempre estaban
menos considerados que los arquitectos. El gran grueso de la población
lo constituían los campesinos que tenían como principal
tarea mantener sus cosechas de maíz, frijol etc. Para tener
a punto los campos de labranza utilizaban el sistema de desmonte
y quema y en los lugares más áridos contaban con
la irrigación. También eran actividades importantes
para subsistir la caza y la pesca, además de la consecución
de frutas variadas en las selvas.
El comercio suponía una
actividad fundamental en la economía, estos pueblos tenían
una vocación comercial muy extendida y realizaban todo
tipo de trueques con gran facilidad con todo tipo de productos
como la cerámica, la miel, el pescado, el algodón,
plumas, etc. Las rutas principales que ofrecían más
posibilidades de éxito se encontraban en las zonas del
Golfo de México y en partes del Caribe.
La religión suponía
un aspecto fundamental en las vidas de los mayas.
Había que realizar unos rituales cada día y en las
ceremonias oficiadas por los sacerdotes acudía todo el
pueblo. Realizaban ayunos, cantos, danzas, coros, ingestión
de bebidas, todo ello con el convencimiento claro de una inmortalidad
que llenaban sus vidas de paz y tranquilidad. Uno de los dioses
más venerados era el de la lluvia, Chac, que con su alargada
nariz estaba representado en muchos de los templos. Las mujeres
embarazadas acudían al templo donde se encontraba la diosa
de los alumbramientos, Ixchel, para que todo saliera bien y fuera
bendecida la mujer antes de que tuviera lugar el nacimiento. Para
completar el rito algunas madres iban a las islas de las Mujeres
en México y a la de Cozumel, lugares que, se suponía,
estaban protegidos por esa diosa.
Las construcciones arquitectónicas
que hacían los mayas eran espectaculares,
en algunos casos han llegado hasta nuestros días en
buenas condiciones. Se realizaban en piedra y madera, las más
resistentes que se pudieran para contrarrestar los ataques de
las termitas, para los palacios, templos, calzadas, juegos de
pelota. En la parte alta de las pirámides se colocaban
los templos que además se encontraban decorados con todo
tipo de pinturas de colores. También existían inscripciones
en forma de jeroglífico muy peculiares que hablaban de
una escritura maya ya consolidada.
Como aspecto curioso la civilización
maya tenía un juego muy peculiar, aunque era mucho más
que eso, llamado de pelota, que era una actividad más o
menos parecida al actual fútbol. En él los jugadores
estaban compuestos por prisioneros de guerra a los que se decapitaba
de una manera cruel. La idea era que la forma redonda de la pelota
representaba el paso de los astros y del sol, que eran la fuente
principal de vida para los hombres mayas.