Los
vikingos u hombres de "wik" eran los parientes
más cercanos de los germanos de las invasiones europeas
allá por el siglo V. Recibían nombres diferentes
según los pueblos de la época, para los francos
eran "los hombres del norte" o normandos, para los
bizantinos eran los "hombres del comercio" o varegos.
En
general se trataba de un pueblo que se caracterizaba por
la unión de sus familias.
Hay que esperar hasta el siglo
VIII para que entren en acción en Europa y pongan en marcha
su artillería de ataque, aunque existen fuentes que indican
que los vikingos y los francos ya mantuvieron
algún tipo de contacto bastantes años antes. Al
principio pudo ser una relación pacífica, con intercambios
comerciales que iban desde el Báltico a puertos de Duurstedt
y Quentovic. Sin embargo la posible alianza entre el sajón
Widukind y los vikingos daneses para frenar a
Carlomagno dio paso a un enfrentamiento con los francos. A partir
de ahí las correrías de los vikingos
estuvieron a la orden del día sobre todo en los registros
monasteriales, que hicieron de ellos la representación
del Maligno.
En general se trataba de un pueblo
que se caracterizaba por la unión de sus familias, en casi
todos los casos muy extensas, dirigida por el jefe, que tenía
el apoyo de clientes y esclavos. La mayoría de la gente
se dedicaba a la agricultura y ganadería y apenas a otras
actividades como el comercio y la artesanía. Cada cierto
tiempo los diferentes jefes se reunían en los consejos
para después asesorar al rey, una especie de caudillo que
contaba con el apoyo de un séquito de guerreros jóvenes.
En algunos lugares de Escandinavia (donde se asentaron la mayoría
de los vikingos en un principio), las condiciones
geográficas provocaron que se crearan numerosos y pequeños
reinos separados entre sí y que fueron perfilando lo que
más tarde se convertiría en las tres nacionalidades
históricas: suecos, noruegos y daneses.
Las verdaderas causas de su temible
expansión por el continente van desde la superpoblación,
en especial en la zona noruega, las variaciones climáticas,
los cambios en la estructura social y familiar, la consolidación
de las tres grandes nacionalidades etc. Aunque lo cierto es que
la razón principal tenía más relación
con el éxito de las primeras incursiones por los territorios
de otros pueblos, lo que les animó a continuar con sus
invasiones.
Las primeras internadas las llevaron
a cabo familias particulares contra objetivos muy concretos y
bastante cortos, pero poco a poco se fue sumando un mayor número
de personas con la intención de ascender en la escala social,
sentir el significado de la aventura, de la gloria guerrera, y
por supuesto de enriquecerse.
Los daneses constituyen
la parte de los vikingos más radical.
Para los otros pueblos era un
auténtico terror ver aparecer por sorpresa a los vikingos
llegando con sus barcos. Solían agruparse en diez o doce
embarcaciones que tenían muchas mejoras técnicas
de navegación gracias a los frisones y a los propios escandinavos.
Se trataban sobre todo de bordas superpuestas, quillas, el remotimón,
la vela cuadrada etc. Estos barcos facilitaban enormemente la
rapidez de movimientos en unos lugares que no pretendían
conquistar de manera permanente, lo que daba a sus acciones la
impresión de una amenaza continua.
Las riquezas de los monjes eran un plato muy apetitoso para los vikingos. De todos modos los cronistas monásticos
de la época exageraban las consecuencias de las acciones
de terror que producían entre la población. Los
testimonios giraban en torno a que durante la denominada "primera
edad vikinga" (788-930), todo vikingo era un ser despreciable,
sanguinario y brutal en sus acciones. La realidad no era tan sencilla
ya que no todos los vikingos eran iguales y actuaban
de la misma forma, unos eran saqueadores, otros conquistadores,
piratas, mercaderes etc. Además cada pueblo escandinavo
tenía sus formas de acción, el noruego era más
explorador, el sueco tenía un talante más comercial
y el danés era el más contundente, depredador al
principio y colono después.
Los noruegos se movieron por
el litoral del océano Atlántico desde las costas
septentrionales de la zona de Norteamérica, atravesando
Groenlandia, Islandia y las islas Far Oer y Orcadas, y en norte
de Irlanda, camino de Marruecos.
Los suecos eran un grupo constituido por varegos (comerciantes) y soldados mercenarios que se posicionaron
en zonas rusas, desde el mar Báltico al Negro y Caspio,
pasando por núcleos eslavos, en especial en Kiev y Novgorod.
Con intención guerrera y comercial fueron bajando a medidos
del s. IX a Bizancio.
Los daneses constituyen la parte
de los vikingos más radical, aquellos que han pasado a la historia como hombres temidos y sin piedad,
saqueadores que arrasaban los indígenas de cada lugar en
busca de un botín. Extorsionaban e intimidaban a cambio
de treguas o tributos y además muchos de ellos se asentaban
como reino propio en espacios ya ocupados del occidente de Europa.
Estuvieron en Normandía y constituyeron el "Danelag"
en Inglaterra, con capital en Cork. En la primera de estas zonas
no sólo se instalaron los daneses sino que también
otros a quienes la victoriosa resistencia de Eudes en París había provocado un retroceso hasta el extremo noroccidental
de Francia. El gesto de convertirse el pueblo al cristianismo
y prestar fidelidad al rey carolingio hizo que el jefe vikingo
Rollón obtuviera el título de duque de Normandía.
Los ataques daneses concluyeron más o menos en el año
930, tras siglo y medio de ataques y saqueos sin piedad.
En las zonas británicas
que consiguieron controlar los vikingos se asentaron
de manera permanente, echaron a los propietarios anteriores de
sus tierras y mantuvieron una autonomía que dejó
huella.
El final de las correrías
vikingas a mediados del siglo X significaba un equilibrio relativo
entre los ataques escandinavos y la resistencia de las regiones
implicadas que sustituían por otro lado la autoridad imperial
de los carolingios. Algunos se integraron en el reino de los francos,
otros en Inglaterra, aceptando la monarquía anglosajona,
lo que suponía una integración de estos hombres
a la Cristiandad latina.
Finalmente las actividades de
los vikingos en todos estos años habían
movilizado numerosos recursos financieros, revitalizado la circulación
comercial y estimulado la creación de nuevos mercados.
Con todas sus invasiones también crearon nuevos itinerarios
comerciales fundamentales en los siglos posteriores.