El
cinematógrafo es uno de los inventos que más han
evolucionado desde sus comienzos y uno de los más importantes
para el ser humano a lo largo de sus casi 110 años de existencia.
Louis Lumière realizó
la primera comedia en el cine que se llamaba "El
regador regado".
Los antecedentes de este descubrimiento
hay que encontrarlo en el zoótropo, donde ya se percibían
imágenes en movimiento mirando a través de unas
ranuras verticales, o en el praxinoscopio, inventado por Charles
Émile Reynaud en el año 1877, donde algunos dibujos
cobraban vida en un tambor giratorio. Estos aparatos de visionado
solamente se podían utilizar de manera individual, como
ocurría también con el kinetoscopio de Edison. Por
lo tanto aunque ya se hacen experimentos importantes que tendrían
una importancia vital en el futuro no será hasta la aparición
de los Lumière cuando esas imágenes por fin se proyecten.
Los dos hermanos, Auguste y Louis,
consiguen crear el cinematógrafo en su fábrica de
Lyon con unas placas fotográficas en el año 1894.
En un principio sólo lo mostrarán a amigos y conocidos,
lejos de comprender la importancia del descubrimiento, es más,
pensaban que nadie iba a estar interesado en una cosa así.
Un año más tarde, en el mes de marzo, montaron una
proyección privada en donde aparecían los obreros
de su propia fábrica, y unas pocas semanas después
fueron a una exposición de fotógrafos donde los
hermanos filmaron a éstos a su llegada al lugar. Al día
siguiente comprobaron el éxito de su iniciativa y siguieron
adelante con el proyecto. El descubrimiento que desarrollan empieza
a ir de boca en boca por lo que la expectación va creciendo,
así que el 28 de diciembre de 1895 llegó el gran
día. En el Boulevard de lo Capuchinos, en una salita pequeña,
se presentaron las primeras imágenes que mostraban "La
llegada del tren a la estación". Como anécdota
se cuenta que más que admiración y sorpresa, los
presentes sintieron miedo cuando vieron en la pantalla acercarse
el tren y pensaron que se iba a salir de ella. Algunos incluso
se levantaron de sus asientos.
Los hermanos Lumière se
dan cuenta de la importancia de su invento cuando leen los periódicos
del día siguiente y el revuelo montado en torno a ellos.
Se dice que el verdadero artífice del milagro fue realmente
Louis y que Auguste le ayudó en lo básico. El primero
de ellos dio con la forma de engranar de alguna manera la película,
utilizando dos perforaciones por cada imagen y después
adoptó el nombre de su invento. Técnicamente se
trataba de una película sensibilizada que estaba compuesta
por sales de plata y que lleva un formato de 35 mm, de forma que
las perforaciones que tiene la tira en los laterales se introduce
en los engranajes que hay en el proyector.
Los iniciadores del séptimo
arte tendrán que hacer frente a la demanda que el éxito
ha creado, sobre todo a la hora de la construcción de máquinas,
cintas, etc., lo que convierte a la ciudad de Lyon en la primera
ciudad del cine. Los Lumière continuarán perfeccionando
su invento y para ello estudiarán los campos del color
o el sonido, algo que tardará bastantes años en
cristalizar. Curiosamente las imágenes que aparecían
eran de bastante calidad para lo que se podía esperar en
un primer momento. Ambos hermanos se hicieron especialistas en
el close-up, el decorado, el encuadre, en los travellings, etc.
Louis Lumière también realizó la primera
comedia en el cine que se llamaba "El regador regado"
y los trucos más desarrollados se pudieron ver en el siguiente
experimento llamado "La demolición de un muro",
donde unos muros caídos vuelven en un momento a su lugar
de origen. Louis sólo invirtió la película
para ese truco, pero realmente creo una auténtica revolución
entre los que lo vieron.
Sería muy difícil buscar
una actividad que haya evolucionado tanto, que sea tan distinta
a hace un siglo, incluso a hace cuarenta años.
Su posterior comercialización
vendría de la mano de Méliès, que le dará
al descubrimiento mucha creatividad y un sentido de realización
completamente nuevo. En sus creaciones plasmó ideas literarias
y contenidos fantásticos y de ficción. Además
destacó su habilidad en realizar situaciones con sentido
del humor, dando una vuelta de tuerca a la realidad cotidiana.
Georges Méliès
es considerado el primer realizador cinematográfico, lo
que era considerado ya en la época un artista. Él
mismo organiza el primer estudio de cine donde trabaja con todas
las ideas que tiene y las posibilidades que puede haber en el
mercado. Era bastante hábil con la mecánica y se
rodeó de un equipo considerable de maquetas e instrumentos
diversos que luego podía convertir por ejemplo en impresionantes
monstruos.
Su entusiasmo por los fantástico,
lo sobre natural y lo oculto le llevaron tratar en muchas ocasiones
la figura del diablo y en un par de obras eligió el mito
de Fausto que baja a los infierno y después vende su alma
al propio diablo.
Otro de los temas que le interesan
mucho es el mundo de los viajes, para ello utilizará máquinas
del tiempo como en la película que realizó en 1904
"Viaje a través de lo imposible",
que en algunas ocasiones mezclará con situaciones de humor
como en "El hombre de cabeza de caucho".
Su capacidad imaginativa y de
innovación le llevó a realizar cosas impensables
un tiempo atrás. Utilizó la sobreimpresión,
rodando varias escenas idénticas en el mismo lugar sobre
decorados fijos, combinado este sistema con el llamado "stop
motion", que hacía que la película no corriera,
mientras que los elementos que están en la escena, los
objetos o las personas, van cambiando.
Poco a poco las técnicas
utilizadas por Méliès eran cada vez más perfectas
teniendo en cuenta que desde el año 1897 que empezó
su creación hasta 1913 realizó unas quinientas películas,
de diferentes tamaños y formas, de las que sólo
se han rescatado mucho menos de la mitad, unas 140; él
mismo se encargó de quemar unas cuantas más.
El milagro del cine apareció
hace más de un siglo y sus creadores hoy día nunca
podrían imaginar lo que ellos mismos habían creado
con sus propias manos. Sería muy difícil buscar
una actividad que haya evolucionado tanto, que sea tan distinta
a hace un siglo, incluso a hace cuarenta años. Los hermanos
Lumière pusieron la primera piedra de este gran negocio
que ya empezó a atisbar su importancia el propio Méliès,
que quizás, siendo justos, fue el creador que en aquel
momento más apostó por el cinematógrafo,
sus ideas y sus inventos fueron claves para otras generaciones
de artistas, pero el trabajo difícil ya estaba hecho.