La
posibilidad de plasmar imágenes en papel es sin duda uno
de los inventos más importantes de la humanidad.
Gracias
a la invención de la fotografía conocemos de primera
mano hechos históricos, podemos revivir situaciones del
pasado, plasmar para siempre momentos y personas importantes de
nuestra vida, etc. Tampoco podemos olvidar el campo profesional
del arte contemporáneo, la publicidad y el marketing, en
donde las aplicaciones de la técnica fotográfica
han sido fundamentales.
A finales del siglo XVIII ya se
había demostrado la sensibilidad a la luz de materiales
como el nitrato y el cloruro de plata, y bajo ese presupuesto,
los científicos británicos Thomas Wedgwood y Humphry
Davy empezaron sus primeros experimentos fotográficos.
Lograron obtener imágenes de cuadros, siluetas de hojas
y de personas mediante un papel recubierto de cloruro de plata.
Sin embargo esas fotografías no eran permanentes puesto
que al exponerlas a la luz se volvían negras.
Louis
Jacques Mandé Daguerre consiguió obtener los
famosos daguerrotipos que eran imágenes
obtenidas con planchas recubiertas de plata y sometidas
a vapores de yodo para hacerlas sensibles a la luz.
Ya en el siglo XIX continuaron
los experimentos fotográficos y en 1827, el físico
francés Nicéphore Niépce inventó las
primeras fotografías, conocidas como heliografías.
Poco después, en torno a 1830 el pintor francés
Louis Jacques Mandé Daguerre consiguió obtener los
famosos daguerrotipos que eran imágenes obtenidas con planchas
recubiertas de plata y sometidas a vapores de yodo para hacerlas
sensibles a la luz. Para positivar los daguerrotipos se utilizaba
vapor de mercurio y una solución de sal. Con este sistema
se conseguía una imagen por cada exposición.
Mientras Daguerre perfeccionaba
su método, el inventor británico William Henry Fox
Talbot descubrió que disolviendo un papel negativo en nitrato
de plata y ácido gálico resultaba más sensible
a la luz. Posteriormente, para su revelado, la imagen negativa
se sometía a un baño de tiosulfato sódico
de tal forma que se volvía permanente. El método
de Talbot se denominó calotipo.
Daguerre y Talbot dieron a conocer
sus métodos en 1839 y en los años siguientes los
fueron perfeccionando de tal forma que se podían obtener
imágenes en pocos segundos.
En 1847, el físico francés Claude Félix Abel
Niépce de Saint-Victor inventó el método
del negativo de plancha o placa de cristal, que una vez recubierta
con bromuro de potasio en suspensión de albúmina,
se bañaba en una solución de nitrato de plata antes
de su exposición. Aunque con este sistema se conseguía
muy buena calidad de imagen, eran necesarias largas exposiciones.
En 1851 al escultor y fotógrafo
aficionado británico Frederick Scott Archer se le ocurrió
utilizar colodión en vez albúmina como recubrimiento.
Estos negativos tenían que estar húmedos para su
exposición y revelado, por lo que los fotógrafos
necesitaban una habitación oscura para preparar las planchas
y revelar inmediatamente. Mediante este sistema de cámara
de placa húmeda el estadounidense Mathew B. Brady y su
equipo hicieron miles de fotografías durante la guerra
de la Independencia de Estados Unidos.
Como este sistema quedaba prácticamente
limitado a los fotógrafos profesionales, se intentó
descubrir un método para que el negativo pudiera exponerse
seco y que no necesitara ser revelado de inmediato. Fue el químico
británico Joseph Wilson Swan, quien en 1871 descubrió
que el calor aumentaba la sensibilidad del bromuro de plata y
secaba las planchas haciéndolas más fáciles
de usar.
En 1878 Charles E. Bennett, fotógrafo
inglés, ideó una plancha seca recubierta con una
emulsión de gelatina y de bromuro de plata. Y un año
después, Swan patentó el papel seco de bromuro.
En 1889 el estadounidense
George Eastman consiguió realizar la primera película
flexible y transparente en forma de celulosa, se acabó
la época de la fotografía primitiva y comenzó
un nuevo periodo.
Mientras estos experimentos para
obtener imágenes en blanco y negro se iban sucediendo,
el físico británico James Clerk Maxwell consiguió
realizar la primera fotografía en color mediante el procedimiento
aditivo de color, en 1861.
Cuando en 1889 el estadounidense
George Eastman consiguió realizar la primera película
flexible y transparente en forma de celulosa, se acabó
la época de la fotografía primitiva y comenzó
un nuevo periodo en el que miles de fotógrafos utilizarían
este nuevo sistema.
Ya en 1907 comenzaron a comercializarse
las primeras placas de cristal para realizar fotografías
en color. Eran las Autochromes Lumière (en honor a sus
creadores, los franceses Auguste y Louis Lumière). En esta
época las fotografías en color todavía necesitaban
tres exposiciones.
Durante los años siguientes
se fueron perfeccionando los sistemas fotomecánicos, hasta
que en 1925 se empezó a utilizar en Alemania la cámara
de 35 milímetros, que en un principio se utilizaba en el
cine, también para la fotografía. Esta cámara
que se hizo muy popular entre los profesionales y aficionados
de la fotografía se perfeccionó en 1930, al sustituir
el polvo de magnesio que se utilizaba como fuente de luz artificial
por lo que hoy conocemos como lámpara de flash.
Las diapositivas en color fueron
posibles en los años 30 con la comercialización
en 1935 de la película de color Kodachrome y un año
después de la Agfacolor. También en 1941 consiguió
gran popularidad la película Kodacolor.
En los años siguientes
se fueron introduciendo mejoras en las técnicas fotográficas,
tales como la utilización de nuevos productos químicos
para el revelado y fijado de la película o el uso de lentes
intercambiables. Estos avances propiciaron que en 1947 se comercializara
la famosa cámara Polaroid Land, que conseguía fotografías
reveladas muy pocos minutos después de haberlas tomado.
Durante la década de los
50 se desarrollaron nuevos procedimientos industriales para aumentar
la velocidad y sensibilidad de las películas en blanco
y negro y color, mejorando considerablemente la calidad técnica
de las fotografías.
En los años 60 apareció
la película Itek RS con la que se podían utilizar
materiales químicos más baratos que los derivados
de la plata, como el zinc, el sulfurio de cadmio y el óxido
de titanio. Este nuevo sistema llamado "fotopolimerización"
permitió la obtención de las fotografías
que hoy en día conocemos, hechas en papel normal no sensibilizado.