Dolores
Ibárruri, más conocida como la Pasionaria, nació
en el seno de una familia humilde. Su infancia, pues, no sería
precisamente fácil. Sin embargo su fuerza de carácter
y sus profundas convicciones la llevaron a destacar, sobretodo
en el campo de la política.
Se convirtió
en una indiscutible líder de masas y sus numerosas
y arriesgadas hazañas nunca pasaron desapercibidas.
Se
convirtió en una indiscutible líder de masas y sus
numerosas y arriesgadas hazañas nunca pasaron desapercibidas.
Por ello, será recordada siempre como una de las grandes
mujeres de la historia de España.
Antes de adentrarnos en la vida
de Dolores Ibárruri es imprescindible conocer el contexto
histórico del momento. La de aquellos tiempos, era una
España en la que los trabajadores intentaban sobrevivir.
Eran explotados y consecuentemente estaban sumidos en un profundo
desánimo. Ante esta injusticia, poco podían hacer
ya que cualquier intento de rebelión conllevaba automáticamente
el despido. Además, si se trataba de una queja colectiva,
de ello se encargaba la Guardia Civil y el ejército. Había
tensión y choques entre los huelguistas y las fuerzas armadas.
Consecuentemente, había varios heridos, algunos muertos
y no pocos encarcelados. En cuanto a la economía familiar,
ello se traducía en el paro, en mujeres viudas sin recursos,
en huérfanos despojados de todo… un panorama, pues,
lleno de dificultades, de pobreza y nada esperanzador.
Dolores Ibárruri nació
en aquella convulsionada España, el 9 de diciembre de 1895
en Gallarta, Vizcaya. Su familia era de arraigada tradición
minera. Así, ya desde muy temprana edad Dolores Ibárruri
estará vinculada al movimiento obrero y en especial al
minero, vasco. Su progenitor era carlista hasta la médula.
Gustaba de enviar a su hija a los mítines del partido para
así poder empezar a imprimir sus ideales en ella. Lo que
aprendió la pequeña Dolores en estos encuentros
políticos es la forma de expresión convincente,
aquella persuasión tan típica de los buenos políticos...
de los que son eficaces, vaya. De este modo, irá adquiriendo
una gran capacidad de oratoria. Ello, unido a su naturaleza apasionada
y a su talante luchador formará una potente mezcla que
la llevará a llegar muy lejos, quizá mucho más
allá de lo que hubiera soñado en su niñez.
En la escuela ya despuntaba por
sus capacidades intelectuales y humanas. Por eso, su maestra la
animó, en más de una ocasión, a estudiar
magisterio. No obstante, la difícil situación económica
de su familia, la llevarían a convertirse en una simple
sirvienta, nada más despertar del inocente mundo infantil,
cuando todavía era adolescente.
Se casa a los veinte años,
en 1916, con el activista político Julián Ruiz.
En aquel entonces, Dolores era una devota de la Pasión
de Jesús. De aquí viene su famoso sobrenombre por
el que será conocida por todo el mundo: la Pasionaria.
Al cabo de un año, después de participar en la huelga
general, empezó a formar parte de las filas del Partido
Socialista Obrero Español. En 1918 redacta su primer artículo:
"El minero vizcaíno". En éste ya podemos
entrever una clara propensión a los ideales socialistas
del momento.
En 1920 tiene lugar en España
la creación del Partido Comunista y Dolores Ibárruri
no duda en afiliarse a éste. A partir de entonces, se centra
en política cada vez con más ganas y dedicación.
Poco a poco se va comprometiendo en gran manera y defiende fervientemente
los ideales de su partido. Acude al I Congreso de PCE y en 1930
ya es miembro del Comité Central del partido. Escribirá,
desde 1931, en el Mundo Obrero. Será reescogida miembro
del Comité Central durante el IV Congreso del partido en
1932. Pero entonces será encarcelada, como ya había
ocurrido anteriormente y volvería a suceder más
adelante, debido a sus proclamaciones revolucionarias y por su
participación en las luchas obreras.
El 1935 es su año. Se
convierte en la figura más destacada del P.C.E, sobretodo
por su gran capacidad de oratoria y por sus famosos discursos
apasionados, fundamentados y convincentes. También va adquiriendo
gran importancia por estar tan involucrada en las luchas obreras
y populares.
Todavía hoy existe cierta polémica
acerca del rol que desempeñó la Pasionaria en
la resistencia republicana.
Se encierra en un pozo, cuando
es diputada para Asturias (1936), junto con los mineros en vaga.
Luego se va a los suburbios madrileños con las familias
más humildes y olvidadas por todos. También en 1936
realiza su gran discurso sobre en el que denuncia las estrategias
fascistas por el golpe de estado, con el apoyo militar y el capital.
Se trata de una premonición de lo que ocurriría
tan sólo un mes más tarde, al darse la sublevación
fascista.
La Pasionaria empezará
a realizar una potente actividad republicana y propagandística
al frente. También lo efectuará en un plano más
internacional con discursos como el de París. Sus inolvidables
frases de entonces, bélicas y eufóricas, pasaron
a ser recordadas para siempre. "Más vale morir de
pie que vivir de rodillas" o el popular "no pasarán"
son ejemplo de ello.
Será nombrada vicepresidenta
de las Cortes en el año 1937. Tanto por su gran papel político
como por representar la figura de la mujer luchadora e "invencible",
La Pasionaria se convertirá en una referencia indiscutible
de los grandes maestros poéticos como Nicolás Guillén,
Antonio Machado, Miguel Hernández y Rafael Alberti.
Todavía hoy existe cierta
polémica acerca del rol que desempeñó la
Pasionaria en la resistencia republicana. Sin embargo, parece
claro que defendió la no rendición hasta el último
instante de su vida. Se exilió en la URSS y accedió
a la Secretaría General del partido en 1942. El 1960 durante
el desarrollo del VI Congreso del P.C.E dimite al mismo tiempo
que es nombrada presidenta del partido. Desde 1956 el jefe efectivo
del partido será Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri
avala la línea de reconciliación nacional propuesta
por él.
En 1977 regresa a su tierra natal,
tras 38 largos años en el exilio. Volverá a ser
escogida para Asturias como diputada, aún y con su escasa
aportación a la constitución borbónica. En
1983 acude a la manifestación de solidaridad con las Madres
de la Plaza de Mayo. Tras una vida de total entrega a la política,
fallece la Pasionaria en Madrid, en 1989.