Flora
Tristán nació en la capital francesa el día
7 de abril de 1803, en plena era napoleónica. Su padre,
Mariano Tristán y Moscoso, era peruano y formaba parte
de la armada española. Su madre era la francesa Anne Laisney.
Los difíciles avatares del destino
de Flora, lejos de hundirla, despertaron en ella un tremendo
sentido de la justicia y de la libertad.
Al ser descendiente de una familia
aristocrática peruana, a Flora no le faltó de nada
durante los primeros años de su vida. Además, en
su casa había un ambiente intelectual y cultural muy elevado.
Y es que su hogar era continuamente frecuentado por personajes
de la talla de Simón Bolívar y Simón Rodríguez,
entre otros.
Pero la apacible vida que llevaba
la familia, propiciada por la estable economía que proporcionaba
su padre al hogar, se vio truncada de un momento a otro al fallecer
su progenitor. Así, con tan sólo cuatro años
de edad, la pequeña Flora se vio sumida en la más
profunda pobreza, humana y económica. Y es que su padre,
no la reconoció nunca de forma legal. Ello sería
un hecho de gran trascendencia en la vida de Flora Tristán
ya que desde ese mismo instante no lo tuvo nada fácil para
poder seguir adelante.
Debido a su condición
de hija ilegítima no pudo heredar los bienes de su padre.
El estado francés no reconoció a su viuda madre
ni a los hijos de ésta, impidiéndoles bienes y derechos.
Por ello, de muy joven, Flora se verá obligada a trabajar
duramente como obrera en un taller de litografía. Luego,
con tan sólo 17 años, contrae matrimonio de forma
apresurada y más que nada para salir de la pobre y humilde
situación en la que se halla. Lo hace con el propietario
de dicho negocio, André Chazal, con el que tendrá
tres hijos. Uno de ellos llegará a ser muy famoso. Y es
que Aline será la madre del pintor Paul Gauguin.
El matrimonio fue un fracaso,
ya que como se sabrá posteriormente, Flora estuvo siempre
sometida a los celos y los malos tratos de su marido. Cansada,
pues, de esta infeliz vida matrimonial, Flora decide huir de su
esposo, lejos, y así huye también de Francia. Pronto
se convierte en la criada de una familia británica, pero
los problemas no cesan. A partir de este momento, pues, Flora
emprenderá una lucha de doce años para conseguir
la custodia de sus hijos.
Los difíciles avatares
del destino de Flora, lejos de hundirla, despertaron en ella un
tremendo sentido de la justicia y de la libertad. Empieza a tener
ideas revolucionarias y cada vez se asemeja más a esa mujer
coraje que conocemos todos. Nunca se parará en su eterna
lucha por la supervivencia y por intentar construir inmundo más
justo, más noble… mejor, en definitiva. Viajará
por diferentes países desempeñando tareas y trabajos
de distinta índole, con el fin de ganarse el pan. En estas
difíciles condiciones, más que nunca, es cuando
realmente se da cuenta de su condición de "paria"
y se siente en cierto modo desarraigada.
Toma la determinación
de reclamar la herencia que le pertenece por parte de su padre
y con este objetivo se va a Perú (1833). Pero todas sus
acciones sólo dan para una pensión mensual. Esta
época marcará profundamente a Flora Tristán,
que asiste a la guerra civil y es testigo de la inmensa diferencia
entre las diferentes clases sociales. Entonces se convierte al
fin en una declarada defensora de los derechos de la clase obrera
y de la mujer.
Su marido sigue con persecuciones
y artimañas mil y llega un punto en el que casi se sale
con la suya al disparar a Flora y dejarla mal herida. Sin embargo,
en este caso se hará justicia. Él es condenado y
ella logra por fin deshacerse de él.
La eterna lucha
por sus ideales, suscitará luego en Karl Marx grandes
elogios a su persona.
Una vez recuperada, Flora Tristán
efectuará un viaje a Londres y desempeñará
aquí su famosa hazaña. Consigue, pues, adentrarse
en la cámara de los lores, disfrazada de hombre. Es completamente
consciente de la dura vida que llevan los obreros, en una sociedad
que los infravalora. Por ello decide apostar por este marginado
sector. Decide, pues, ayudar a la clase obrera en todo lo que
pueda. Viajará por todos los puntos de su tierra natal,
Francia, mostrando un apoyo incondicional a los trabajadores del
país. Al mismo tiempo empieza una campaña a favor
de la emancipación de la mujer y de los derechos de ésta.
Las ideas feministas de Tristán le han valido un puesto
reconocido en la historia del pensamiento. Así, ella argumentaba
que: "todas las desgracias del mundo provienen del olvido
y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales
e imprescriptibles del ser mujer". La cita la podemos
encontrar en su obra más famosa: "Unión Obrera".
La eterna lucha por sus ideales,
suscitará luego en Karl Marx grandes elogios a su persona.
Así éste dirá que Flora Tristán era:
"una precursora de altos ideales nobles".
Por otra parte, su gran compromiso con los movimientos obreros
y feministas, motivaron la aparición de Unión Obrera.
Fallece en 1844 en Burdeos, víctima
del tifus. Tenía solamente 41 años. Su pensamiento
quedó plasmado para la eternidad a través de sus
grandes obras. Así, en "Peregrinaciones de una Paria"
(1883 )denuncia la exclusión social de la sociedad de Arequipa.
En "Paseos en Londres" (1840) describe la dura realidad
de los desheredados ingleses o de los "proletarios"
según Tristán. En aquel momento escribió:
"la esclavitud no es a mis ojos el más grande de
los infortunios humanos desde que conozco el proletariado inglés".
También en 1840 salió a la luz "Unión
obrera", donde queda patente la necesidad que tienen los
trabajadores de organizarse. Así, Tristán apuesta
por la "unidad universal" que deben tener éstos.
No son pocas las iniciativas
que han surgido y se han inspirado en la figura de Flora Tristán.
De este modo, desde 1979 existe un el Centro de la Mujer Peruana
"Flora Tristán". Se trata de una institución
feminista que defiende los derechos de la mujer peruana y tiene
como objetivos prioritarios: "lograr que los intereses
de las mujeres estén presentes en los espacios de decisión
política. Visualizar su aporte y contribuciones a la sociedad
para colocar sus intereses en la agenda de desarrollo. Incidir
en los espacios de decisión política. Enfrentar
las violaciones a sus derechos humanos y lograr su pleno reconocimiento
y ejercicio en la sociedad. Asegurar el ejercicio de los derechos
reproductivos y sexuales de las mujeres". Como vemos,
hay vidas humanas que sí tienen trascendencia de verdad
y cuyo espíritu sigue vigente hoy.