Isabel
II nació el 10 de octubre de 1830 en Madrid. Su reinado
se extendió entre los años 1843 y 1868, periodo
de mucha inestabilidad política en España.
En
los primeros compases del reinado de Isabel II los
moderados consiguen desplazar a
Pudo
subir al trono unos años antes como heredera de la corona
tras la muerte de Fernando VII gracias a la derogación
de la denominada Ley Sálica, pero como era menor de edad,
sólo tenía tres años, tuvo que dejar ese
lugar a su madre María Cristina como regente durante diez
años, que al final fueron algunos menos ya que el general
Espartero la sustituyó en los últimos tres.
Uno de los asuntos importantes
para la reina llegará en 1846 cuando tenga que contraer
matrimonio con su primo Francisco de Asís de Borbón
y Borbón, duque de Cádiz, algo que no deseaba, pero
que de cuya unión nacerán once hijos, aunque algunos
murieron muy pronto.
En los primeros compases del
reinado de Isabel II los moderados consiguen
desplazar a los progresistas y llegan al poder bajo la presidencia
del general Narváez. Uno de los puntos importantes fue
la nueva Constitución de 1845 que era más conservadora,
con leyes más restrictivas que la anterior de 1837. La
soberanía de poderes se repartía entre el rey y
las Cortes, las cuales se componían de dos cámaras,
una de designación real y otra electiva pero con sufragio
restringido. Se limitó la libertad de prensa, se estableció
mediante un Concordato como única religión la católica
y además se reforzó a la Iglesia como institución,
y se llegó a un acuerdo respecto a la desamortización,
que había provocado una ruptura con la Santa Sede. Del
mismo modo se creó la Guardia Civil en 1844 con el fin
de alcanzar una paz social lo más segura posible.
Los moderados se mantuvieron
en el poder durante todo el reinado de Isabel II,
a excepción de dos años de bienio progresista. Estos
formaban la principal fuerza de oposición al régimen
moderado, sin que el sistema electoral les diera ninguna opción
de subir al poder. De ahí proviene la radicalización
que tuvo el partido formándose el partido demócrata,
que defenderá como principales valores la libertad de conciencia,
expresión, reunión y asociación. Defendían
además que la soberanía nacional debería
quedar plasmada en el sufragio universal y que las cortes tendrían
que estar constituidas por una sola cámara.
Todavía más radicalizado
que el partido demócrata, pero poco extendido, será
el socialismo, que hace su aparición en España en
1846 con un periódico de esta tendencia. En los últimos
años de reinado adquiere importancia el partido republicano,
en el que destaca Emilio Castelar, famoso por la fuerza de su
oratoria. El teorizador del republicanismo es el catalán
Pi y Margall, cuyo pensamiento va calando durante estos años.
Entre todo esto se encuentra el carlismo que vuelve a tomar las
armas, pero sin ningún éxito.
Dentro de la vertiente moderada
existían también diferencias ideológicas,
lo que llevó a algunos de sus militantes a buscar acuerdos
con los progresistas menos radicales. De esta forma surgirá,
bajo la dirección del general O´Donnell, la denominada
Unión Liberal, que unió a moderados y progresistas
afines.
Isabel
II se quedará completamente sola cuando
muere O´Donnell y se hace cargo de...
En los años cincuenta la
política de los moderados se va endureciendo, por lo que
crece el descontento entre el pueblo y los progresistas. Finalmente
en 1854 un grupo de militares se levantó contra Narváez
y tiene lugar la Vicalvarada, que reivindica un cambio de timón
en el país. Así la reina da el poder a Espartero,
que junto con O´Donnell llevarán las riendas de un
gobierno progresista durante dos años. Se convocan elecciones
para unas cortes constituyentes y se prepara una constitución
que no llegará a promulgarse. La obra política de
este bienio se reduce a una nueva desamortización en 1855
sobre bienes religiosos y civiles y a un periodo de inestabilidad
debido a los movimientos obreros, que realizan huelgas en Barcelona y algunos disturbios en Valladolid, mientras la burguesía
exige un poco de orden ante este descontrol. El bienio acaba con
la disolución de las Cortes y la dimisión de Espartero.
En los años finales de
reinado de Isabel II, O´Donnell y Narváez
presidirán los gobiernos que se van turnando por orden.
España se beneficiará de la coyuntura económica
favorable posterior en 1854, no tiene un papel importante en Europa y al mismo tiempo la falta de excedente demográfico motiva
que no haya relaciones emigratorias con América tras la
emancipación. En el exterior tiene lugar la guerra con Marruecos entre los años 1859-60, donde los españoles
tendrán que defender sus posiciones en el norte de África,
y lo harán con bastante brillantez, pero desde un punto
de vista práctico, en lo económico o territorial
tampoco tuvo tanta significación. A raíz del tratado
de Tetuán se amplían y consolidan los límites
de Ceuta, y Marruecos se verá obligado a pagar una indemnización
de guerra y a permitir el establecimiento de España en
la costa marroquí.
Pero la falta de una fuerza ideológica
poderosa de los grupos que gobiernan y la crisis económica
europea en general motivan el hundimiento total del régimen.
A las disputas evidentes entre unionistas y moderados se suma
el peligro de una alianza de progresistas y demócratas,
que queda patente en la reunión que se celebra en Ostende
por miembros de estos importantes partidos, y que tiene la intención
de destronar a la reina. Cuando muere O´Donnell y se hace
cargo de la jefatura de la Unión el general Serrano, que
se adhiere rápidamente a lo firmado en Ostende, Isabel
II se quedará completamente sola.
La revolución provoca
que la reina se marche al exilio y busque refugio en la ciudad
de París por el momento. Un dato significativo fue la separación
amistosa entre Isabel y su marido don Francisco
de Asís; de esta forma consigue el Palacio de Castilla,
lugar donde abdicará finalmente a favor de su hijo Alfonso
en el año 1870. Unos meses después regresará
a España, concretamente para residir en el monasterio de
El Escorial de Madrid, pero sólo por un tiempo ya que no
se llevaba demasiado bien con su hijo. Así que será
en la capital francesa donde pase sus últimos días
y donde finalmente fallezca en 1904.