Grandes Mujeres

Isabel I Tudor
:: Reina de Inglaterra ::

La Reina se caracterizó por su absolutismo en el gobierno del país, por reafirmar el protestantismo y por su firmeza en las funciones reales.

 
De carácter neurótica, enamoradiza y tolerante

En la segunda mitad del siglo XVI, en torno a 1556, tuvo lugar en Inglaterra, el último reinado de la dinastía Tudor de manos de Isabel I. Nacida en Greenwich, (Londres) e hija de Enrique VIII y su segunda esposa, Ana Bolena, tuvo una educación clásica y alejada de la Corte, pero la convivencia con el padre no fue buena desde un principio debido a que, como Ana no podía darle un hijo varón, Enrique VIII la declaró ilegítima. A su esposa le acusó de adulterio y traición antes de cortarle la cabeza para casarse con Jane Seymour, quien le proporcionó el hijo que tanto deseaba, Eduardo. Perdió así el título de princesa y la mandó al exilio y gracias a la última esposa que éste tuvo, Catalina Parr, actuó de mediadora para que ambos se reconciliaran.

A raíz de aquí, ocho años más tarde, recobró sus derechos en la línea sucesoria en la que ella podía acceder al trono después de su hermano el príncipe Eduardo.

De carácter neurótica, enamoradiza y tolerante, cuando en 1547 murió su padre y ascendió al trono Eduardo VI, Isabel I fue a vivir con Catalina Parr y su nuevo marido, Thomas Seymour. En este hogar recibió una exquisita educación protestante y aprendió, además de perfeccionar su inglés, el francés, italiano, español, griego y latín.
Subió al trono su hermano Eduardo y la vida de Isabel resultaba ser un tanto inestable. Sin embargo, tras la muerte de este en 1544, la hermanastra de Isabel, María Tudor, junto a su hermana y apoyada por el pueblo, ocupó el cargo de Eduardo; pero debido a las diferentes ideologías que ambas tenían este acercamiento comenzó a separarse cuando María restauró la Iglesia romana. Durante ese periodo tuvo lugar la rebelión Wyatt, la conspiración que provocó le encierro de Isabel en la Torre de Londres tras ser acusada. Su ejecución, la cual fue solicitada por miembros del séquito español, no se llevó a cabo debido a que la corte inglesa se opuso a llevar a uno de sus miembros a la muerte. Por el contrario, Isabel, tras dos meses en la torre, vio de nuevo la luz pero bajo vigilancia. Parecía que su acercamiento a la corte nunca iba a poder ser, sin embargo, esta aproximación se dio tras el falso rumor del embarazo de María en 1554 y por el temor que Felipe, marido de María Tudor, sintió al pensar que María Estuardo fuera la sucesora en el trono en el caso de que la reina muriera en el parto.

El 13 de enero de 1558 Isabel fue coronada tras la muerte de la hermana. La situación de Inglaterra en ese momento era un tanto inestable debido a que se encontraba dividida por un enfrentamiento religioso, su economía no pasaba por sus mejores momentos, y la alianza que este país tenía con España se vio inmersa en una guerra con Francia. Para hacer frente a estos problemas la nueva reina se rodeó de consejeros hábiles y sabios, entre los que se destacaban Francis Walsingham y el barón de Burghley, William Cecil.

La primera iniciativa que llevó a cabo fue la instituir la iglesia anglicana como la religión de Estado. Esta medida resultó problemática pues los católicos estaban enemistados con los anglicanos y los puritanos consideraban a éstos demasiado cercanos a los católicos. Con la firma del Acta de Supremacía en 1559 la Iglesia anglicana se sometía a la autoridad regia y entendía al monarca como "gobernador supremo del reino tanto en lo espiritual como en lo temporal". En 1563 se aprobaron los llamados Treinta y nueve artículos, que definían los dogmas de la Iglesia anglicana, muy próximos al catolicismo.

Parecía que la Reina estaba intentando cambiar el sentido que hasta entonces había seguido el país. Otra de las modificaciones que hizo bajo su mandato está relacionado con la política de expansión marítima, la cual sentaba las bases del Imperio colonia británico.
Drake y Hawkins, los corsarios más destacados de Isabel I intentaron dominar todo el mar a través de continuos ataques a las rutas comerciales y puertos españoles de América, causando así reiterados enfrentamientos con España. Su objetivo aparente era concluir tratados comerciales con los habitantes de las islas en el sur del Pacífico y explorar un continente desconocido cuya existencia en el hemisferio meridional se rumoreaba. En la misma línea apoyó las exploraciones hacia el Nuevo Mundo que culminaron con el establecimiento de las colonias del norte de América.

Por otro lado, en 1560 se empezó a usar un nuevo sistema monetario que sustituía a las monedas de plata que se habían desvalorizado con los reinados anteriores. En este sentido lo que Isabel I consiguió es que se estabilizaran los precios y se restableció la confianza del pueblo sobre la moneda inglesa.
La Reina ejerció un papel importante en la vida económica del país y además elevó el grado de desarrollo del comercio en el exterior. Así pues, en 1566, y siguiendo los criterios capitalistas, se inauguró la Bolsa Real de Londres en 1566, y la Cámara de Comercio, que más tarde se convertiría en la Compañía de las Indias Orientales.

Sus propios súbditos católicos consideraban que Isabel no estaba legitimada para ostentar el trono  

Una de las preocupaciones más grandes que giran en torno a la política inglesa fue el estado civil en el que se encontraba la Reina. Aunque el Parlamento le insistía en que se casara, su soltería no permitió tener herederos al trono. Pese a ello, era acosada por pretendientes monárquicos con los que jugaba sólo y cuando habían intereses políticos de por medio. Rechazó la oferta de matrimonio de Felipe II de España, y permanecería soltera durante toda su vida. De ahí que la denominaran "La Reina Virgen". Sin embargo, otorgó su afecto a una sucesión de favoritos, entre los que destacan Robert Dudley, conde de Leicester, el aventurero y escritor Walter Raleigh y Robert Devereux, segundo conde de Essex.

La legitimidad de su coronación se vio cuestionada por los católicos escoceses, sobre todo por los Estuardo. Isabel pensaba que estos representaban un peligro. Por ello firmó el Tratado de Edimburgo de 1560, con la idea apoyar al Partido Protestante de Escocia. Tras la victoria de este partido ocho años más tarde provocaron la abdicación de María Estuardo, quien en 1568 pidió refugio en Inglaterra. Acto seguido la reina inglesa encarceló inmediatamente a María, porque los monarcas católicos de Europa y sus propios súbditos católicos consideraban que Isabel no estaba legitimada para ostentar el trono y creían que María era la legítima reina de Inglaterra.

Puede decirse que en la Inglaterra de Isabel I tuvo gran renacimientos en todos los ámbitos, incluso en la cultura y el arte, cuyos mejores exponentes fueron la proliferación de teatros populares y el altísimo nivel de la producción dramática; pero, como dicen, “todo lo bueno tiene un final”, y la popularidad de la Reina se vio disminuida debido a su gastos y al abuso del poder real.

Pasó los últimos años de su vida triste y sola, después de haber vivido una época gloriosa, el inicio de lo que iba a ser la Inglaterra moderna. Murió el 23 de marzo de 1603 en Londres, y fue sucedida por el primer monarca inglés de la dinastía Estuardo, Jacobo VI.

...por Ángela Ríos

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