Rosa
Luxemburgo (1871-1919) fue una mujer luchadora y revolucionaria.
Fue una de las fundadoras del Partido Comunista de Alemania. El
mismísimo Lenin, el cual ella criticó más
de una vez, calificó a Luxemburgo con el sobrenombre de
"Águila" y la nombró como la "gran
comunista". Desde luego, como veremos a través de
su biografía, la cosa no era para menos.
Sus convicciones y sus apasionados
discursos sobre la libertad engrandecieron su fama.
Polaca
de nacimiento, se trasladó a Alemania y adoptó la
nacionalidad germana. Estudió economía y derecho
en Zurich. Sin duda era una mente privilegiada y polivalente.
Sabía hablar a la perfección nada más y nada
menos que once idiomas en total. Además, no se cerró
puertas y lejos de centrarse en un sólo ámbito de
los que estudió, optó por tocar diferentes temas.
Así, decidió ejercer primero como periodista y más
tarde se inició en política.
Su carisma, personalidad y carácter motivaron su vertiginoso
ascenso en política, convirtiéndose así en
una de las principales dirigentes de la socialdemocracia. Sus
convicciones y sus apasionados discursos sobre la libertad engrandecieron
su fama. Según Rosa Luxemburgo: "la libertad
sólo para los que apoyan al gobierno, sólo para
los miembros de un partido (por numeroso que éste sea)
no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente
libertad para el que piensa de manera diferente". Debido
a su militancia socialista intervino, en 1905, en la revolución
polaca y se opuso radicalmente a la Primera Guerra Mundial. Pero
esta última actitud le costó cara de veras. Y es
que debido a ello Rosa Luxemburgo tuvo que ir a la cárcel
en varias ocasiones.
Nuestra protagonista exponía sus principios con respecto
a la lucha revolucionaria del proletariado. En su obra "Reforma
social o revolución" (1899) defendía las ideas
de Marx sobre la agravación de las contradicciones del
capitalismo y la inminencia de la revolución socialista.
Rosa Luxemburgo pudo demostrar los fallos de las teorías
de Bernstein acerca de la estabilidad de la pequeña producción.
Además, enfatizó el carácter de clase del
estado burgués y combatió las ideas sobre la transformación
pacífica del capitalismo al socialismo.
En varias de sus obras como "La acumulación del capital"
(1913) y la "Introducción a la economía política"
Luxemburgo hacía hincapié en las leyes generales
del capitalismo y en la teoría de la reproducción.
Se encargó de divulgar la ideología de Marx. Pero
a la vez que lo hacía, la excepcional Rosa Luxemburgo también
erraba como humana que era. Y es que realizaba diversas tesis
dudosas y cuestionables. Creía que la acumulación
del capital sólo se puede dar ampliando la esfera de explotación
del medio no capitalista. De eso concluyó que el capitalismo
acabaría en bancarrota por la extinción del medio
no capitalista. Muy en la línea de esta ideología,
se consideraba al imperialismo como una lucha de los estados capitalistas
por los restos del medio no capitalista en el mundo. Se trata
de una teoría mecanicista a la que le siguen otras equivocaciones
de Rosa Luxemburgo. Éstas son: la subestimación
de la subjetividad en la historia y del papel histórico
del proletariado, de la misión del partido proletario,
la incomprensión de la problemática campesina y
la infravaloración del movimiento de liberación
nacional durante el período imperialista. Estos errores
ideológicos los superó Rosa Luxemburgo durante la
Revolución Socialista de Octubre y con la experiencia de
los bolcheviques.
Rosa Luxemburgo fue uno de los miembros fundadores, junto a Karl
Liebknecht y Clara Zetkin, de un grupo alemán llamado Spartakus.
Ello le ocasionó el ser detenida en el año 1919
para finalmente acabar siendo ejecutada por un soldado del viejo
ejército del Káiser. A partir de entonces, cada
15 de enero se cumple el aniversario de los asesinatos de Rosa
Luxemburgo y de Karl Liebknecht, los dos históricos dirigentes
del ala izquierda de la socialdemocracia alemana.
Al cabo de tres
años de su fallecimiento, salió a la luz una
de las obras en las que se expone su ideología: "La
revolución rusa".
La
ideología de Rosa Luxemburgo será recordada siempre,
ya que se atrevió a defender las posturas más radicales
durante la II Internacional. Creía fervientemente en el
socialismo internacional, lejos de nacionalidades y particularidades,
en el que las masas obreras tomaran el poder al capital.
Debido a sus distintas tesis desarrolló el marxismo, con
errores o sin ellos, en gran manera. Se centró bastante
en la cuestión del nacionalismo y el socialismo. No dudó
en criticar a Lenin, sobretodo por las opiniones de éste
en cuanto a la democracia en el partido y la dictadura del proletariado.
Las críticas a Marx se centran en las predicciones de éste
sobre las crisis cíclicas del capitalismo. Según
Marx, el capitalismo es un sistema económico y político
que está basado en el crecimiento y en la incansable búsqueda
del beneficio y que por ello en cualquier instante se colapsaría
debido a una saturación inminente. No obstante, después
del fallecimiento de Marx el capitalismo ha tenido crisis cíclicas
o periódicas se acababan superando sin suscitar grandes
cambios en el sistema. Rosa Luxemburgo halló una explicación
a esto diciendo que hay que ir a buscar las causas en el colonialismo.
Y es que, según ésta, el crecimiento de las potencias
capitalistas halló un camino de expansión en las
colonias. Éstas daban materias primas a bajo precio y al
mismo tiempo se utilizaban como mercado donde exponer los productos
manufacturados. Por otro lado, también hay que recordar
que planteó las primeras teorías acerca del imperialismo,
que más tarde desarrollará ampliamente su admirado
y admirador, Lenin.
Al cabo de tres años de su fallecimiento, salió
a la luz una de las obras en las que se expone su ideología:
"La revolución rusa". Luego, se publicará
otro libro de éxito titulado: "Introducción
a la economía política" (1925). Su ferviente
lucha por sus ideales, sus convicciones, su empuje y finalmente
la forma trágica en que murió propiciaron indiscutiblemente
la creación de todo un mito. Rosa Luxemburgo es, pues,
uno de los puntos de referencia, en cuanto a política,
del siglo XX. Idealizada por algunas feministas, que vieron en
ella el poder que tantas veces se negó en política
a la mujer también ha sido la pesadilla de algunos, los
más derechistas. Sin embargo, sin tener en cuenta ideologías,
reconocer el mérito de cualquier persona y carrera brillante,
siempre es algo merecido.