De pequeña, Sophie Germain leyó cómo Arquímedes murió en manos de un soldado por estar abstraído en sus pensamientos y no responderle. Germain quedó profundamente conmovida por ello, pensado en qué cosa tan maravillosa debía pensar Arquímedes para dejar que le mataran, antes que interrumpir sus pensamientos. Comienza, así, su pasión científica.
Sophie Germain nació el 1 de abril de 1776 en París y falleció en la misma ciudad en 1831. La suya fue una época revolucionaria. Ya en el año en que nació empezó la Revolución Americana. Luego, trece años después comenzó la Revolución Francesa. La suya, siempre a contracorriente, también fue una vida revolucionaria. Y es que Germain no dudó en desarrollar sus capacidades matemáticas, luchando siempre contra viento y marea.
Germain no dudó en desarrollar sus capacidades matemáticas, luchando siempre contra viento y marea.
De familia burguesa, Germain se introdujo en el mundo matemático a la edad de trece años. No le fue fácil a la joven seguir con sus estudios científicos, ya que ello no estaba bien visto en una mujer. Sus padres, pues, intentaron alejarla de las matemáticas a la vez que la persuadían para que realizara una actividad "reservada a los varones". Años más tarde, cuando cumplió los dieciocho años quiso ir a la Escuela Politécnica de París, donde no admitían mujeres y se tuvo que resignar. No obstante, había unos amigos que le iban pasando apuntes a escondidas. Por ello, al terminar el semestre Germain pudo presentar su memoria con un sobrenombre de varón: "M. Le Blanc". El maestro Lagrange quedó totalmente impactado por aquel trabajo y no tardó en pedir una entrevista al enigmático y talentoso señor Le Blanc. Entonces, Germain se vería obligada a revelar su auténtico nombre. El profesor al ver que se trataba de una mujer se quedó totalmente anonadado. Sin embargo, no se dejó llevar por prejuicios típicos de la época y su reacción, después de la sorpresa, fue más que buena. De este modo, la introdujo en su círculo de investigadores. Pero debido a la mentalidad de la época Germain se vio obligada, a menudo, a llevar una vida enigmática y casi novelesca, enmascarando su personalidad en más de una ocasión.
En 1804 leyó al científico Carl Friedrich Gauss y su popular "Disquisitiones Aritmeticae" (1801). Al acabar de estudiar la obra se carteó con su autor, otra vez con sobrenombre, para evitar posibles problemas. Al cabo de dos años, durante la invasión napoleónica de Prusia, Gauss acabó sabiendo el verdadero nombre de la genial científica. Se percató de ello cuando Sophie intervino ante uno de los generales de Napoleón Bonaparte llamado Pernety. Germain le conocía y le pidió protección ante posibles daños, en esta ocupación de la ciudad natal de Gauss. Y es que Sophie Germain tenía miedo que Gauss corriera la misma suerte que Arquímedes en su momento. Temía por su vida. Por eso decidió contarle a Pernety sus miedos, el cual encontró al científico al poco tiempo. Enseguida le informó de la identidad de su protector que era en realidad una mujer. Ello conmovió profundamente a Gauss que no se lo esperaba para nada. Para borrar cualquier duda y confirmar la noticia, Germain escribió a Gauss contándole su verdadera naturaleza. Gauss contestó con las siguientes palabras: "pero cómo describirte mi admiración y asombro al ver que mi estimado corresponsal Sr. Le Blanc se metamorfosea en este personaje ilustre que me ofrece un ejemplo tan brillante de lo que sería difícil de creer. La afinidad por las ciencias abstractas en general y sobre todo por los misterios de los números es demasiado rara: lo que no me asombra ya que los encantos de esta ciencia sublime sólo se revelan a aquellos que tienen el valor de profundizar en ella. Pero cuando una persona del sexo que, según nuestras costumbres y prejuicios, debe encontrar muchísimas más dificultades que los hombres para familiarizarse con estos espinosos estudios, y sin embargo tiene éxito al sortear los obstáculos y penetrar en las zonas más oscuras de ellos, entonces sin duda esa persona debe tener el valor más noble, el talento más extraordinario y un genio superior".
En 1801 la científica francesa presentó a Gauss unos importantes resultados acerca de la teoría numérica. Más adelante realizó varios descubrimientos significativos en teorías de números, física, matemáticas, acústica y elasticidad.
Fue la primera mujer que asistió a las sesiones de la Academia Francesa de las Ciencias
El matemático alemán Gauss y Sophie Germain dejaron de cartearse cuando eligieron distintos objetivos y sus caminos se separaron. Así, en 1808 Gauss fue nombrado profesor de astronomía en la Universidad de Göttingen y el interés del científico se decantó hacia las matemáticas aplicadas. Así, nunca más volvieron a tener la relación fluida de antes.
En 1811 Sophie Germain acude a un concurso de la Academia Francesa de las Ciencias con el fin de explicar las teorías matemáticas desarrolladas por un científico alemán, aplicadas al estudio Ernst Chladni de las vibraciones de las superficies elásticas. Tras ser rechazada dos veces consecutivas, en 1816 al fin ganó el concurso. Gracias a ello Germain fue la primera mujer que asistió a las sesiones de la Academia Francesa de las Ciencias, sin tener en cuenta las esposas de los miembros. Ello la puso, codo a codo, con los más geniales matemáticos que hayan existido jamás.
Uno de los mayores logros de Sophie Germain en cuanto al ámbito científico fue, sin duda, la teoría de números que significó la demostración matemática de la proposición siguiente: si x, y, z son enteros y x5 + y5 = z5 entonces al menos uno de ellos (x, y, o z) será divisible por cinco. Tal demostración, que fue expuesta por vez primera en una carta a Gauss, era toda una genialidad. Y es que restringía de manera considerable las soluciones del Último Teorema de Farnet. Se trata del famoso problema que trajo de cabeza a los matemáticos de la historia, a lo largo de más de tres siglos.
En 1830, con la proposición de Gauss de hacerlo, la Universidad de Göttingen decidió dar a Sophie Germain un grado honorífico. Estaba a punto de recibir el título de Doctor Honoris Causa en Gotinga. No obstante, la científica francesa que tanto bien hizo a la ciencia y a la humanidad, falleció antes de que se le pudiera otorgar lo dicho. Sophie Germain fue víctima de una enfermedad de la que hoy en día muchas mujeres salen victoriosas. Un cáncer de mama truncó su fructífera carrera y acabó finalmente con su vida un 27 de junio de 1831.