La
Madre Teresa de Calcuta ha pasado a la historia como una mujer
cuya vida fue un verdadero testimonio de amor a los más
necesitados.
Fundó
la orden de las Misioneras de la Caridad y desde muy joven se
dedicó a cuidar a los pobres, leprosos, tuberculosos, moribundos,
huérfanos, niños y ancianos abandonados.
A
través de su trabajo consiguió convertir el infierno
de Calcuta en una casa con calor de hogar, solidaridad y amor
a los más desfavorecidos. En reconocimiento a su extraordinaria
labor le fue otorgado el premio Nobel de la Paz y, tras su muerte,
fue canonizada.
Tanto
sufrimiento a su alrededor azotaban su conciencia diariamente,
hasta que en 1946, con 36 años...
Agnes
Gonxha Bojaxhiu, como se llamaba en realidad, nació en
Skopje (actual capital de la Ex-República Yugoslava de
Macedonia) en el seno de una familia burguesa de origen albanés.
Desde los 12 años sintió la vocación religiosa,
que a los 18 años la llevó a ingresar en la orden
de las Hermanas de Nuestra Señora del Loreto, en Irlanda,
más conocida en todo el mundo como la orden de las Damas
Irlandesas.
Cursó
sus estudios en Dublín y en Darjiling antes de aceptar
los votos en 1937. Al poco tiempo fue destinada a la India para
dar clases en uno de los mejores colegios de Calcuta, el St. Marys
High School, del que llegó a ser directora. Pero el entorno
que la Madre Teresa presenciaba en esta ciudad, plagada de enfermos
y moribundos en sus calles la llevaba a que después de
sus jornadas en el colegio se dedicara a recorrer las chabolas
ayudando a todo el que podía. Tanto sufrimiento a su alrededor
azotaban su conciencia diariamente, hasta que en 1946, con 36
años recién cumplidos, pidió permiso para
dejar su puesto en el convento y dedicarse por completo a cuidar
a los más desfavorecidos.
Su
petición es finalmente aceptada a principios de 1948 y
fue entonces cuando cambió el hábito de las hermanas
de Loreto por el sarí blanco con ribetes azules, propio
de las mujeres pobres, y también se cambió el nombre,
en honor a Santa Teresa de Jesús.
Pronto
se unieron a su causa unas cuantas jóvenes más que
también querían luchar contra tanta pobreza y sufrimiento,
y así, en 1950, la diócesis de Calcuta aprobó
la congregación de la Madre Teresa con el nombre de Misioneras
de la Caridad, que poco después sería reconocida
como una congregación pontificia bajo la jurisdicción
del Vaticano. Esta congregación se diferenciaba de las
demás en que además de los clásicos votos
de pobreza, castidad y obediencia, los miembros tenían
que aceptar un cuarto voto: el de servir exclusivamente a los
más pobres sin aceptar recompensa alguna por dicho trabajo.
En
la actualidad la congregación está formada por
más de 400 centros, repartidos por los cinco continentes,
y ...
En
1952 abrió en Calcuta la Casa de los Moribundos indigentes
"Nirmal Hriday" (Corazón Puro) en unos cobertizos
a pocos metros de un templo dedicado a la diosa Kali, que es la
diosa de la muerte para los hindúes.
Poco
a poco la Madre Teresa fue extendiendo su congregación
con nuevas fundaciones como el "Sishu Bhavan", residencia
de acogida para niños que luego eran adoptados, o el "Shantinagar",
la primera leprosería. También se multiplicaron
las casas de la congregación por todo el mundo, desde Venezuela (la primera que se fundó fuera de la India), pasando por
Estados Unidos, Latinoamérica y los países del este.
En la actualidad la congregación está formada por
más de 400 centros, repartidos por los cinco continentes,
y en los que trabajan más de 3.000 misioneras de todas
las razas y nacionalidades.
Durante
estos años dedicados a los más pobres la Madre Teresa
llevó una vida de total austeridad, al igual que sus compañeras
de la congregación (las hermanas de la Caridad sólo
tienen tres saris, un par de sandalias, una jofaina y una esterilla
de paja) y se las ingenió para sacarle dinero a todo el
que podía. Fue comentado su descaro para pedirle al Papa
Juan XXIII que le diese parte de las riquezas del Vaticano para
los pobres. El Papa entonces le regaló su Rolls Royce y
ella lo subastó, consiguiendo una suma muy superior a su
precio verdadero. También, en una ocasión, consiguió
convencer a los organizadores de la ceremonia de entrega de los
premios Nobel para que renunciasen a organizar la suntuosa recepción
de todos los años y le dieran a ella el dinero para sus
obras sociales.
Con
el paso del tiempo la labor de la Madre Teresa y su congregación
alcanza reconocimiento a nivel mundial y le empiezan a otorgar
premios y condecoraciones de todo tipo, hasta que en 1979 le fue
concedido el Premio Nobel de la Paz. Cuando acudió a recibirlo
a Oslo la recibieron en la calle con una espectacular procesión
de antorchas. Al recibir el premio sólo dijo: "Personalmente,
no lo merezco, sólo he procurado ser una gota de esperanza
en un océano de sufrimiento. Pero si esta gota no existiese,
el mar la echaría en falta".
En
1990, el papa Juan Pablo II le pidió a la Madre Teresa
que realizase su labor con más tranquilidad debido a su
delicado estado de salud, pero ella siguió retrasando la
fecha de su retirada, hasta que en 1996 estuvo ingresada tres
veces debido a problemas cardíacos. Es entonces cuando
ella decide ceder su puesto, y el 17 de marzo de 1997 es elegida
como su sucesora la Hermana Nirmala.
Sus últimos días fueron difíciles, no sólo
por sus extremos sufrimientos, sino por una desagradable polémica
suscitada por una película de su vida que no había
autorizado. Finalmente falleció el 5 de septiembre de 1997
en Calcuta. En julio de 2001 se inició oficialmente el
proceso para su beatificación, que culminó el 19
de octubre de 2003, año en el que se celebraba además
el 25 aniversario del pontificado de Juan Pablo II.