La Casa Borbón es una de las dinastías reales más
antiguas e importantes de Europa; si nos remontamos a sus orígenes
lo encontramos en la desvinculación como rama familiar
de la Casa de los Capetos, conocida también como la tercera
estirpe de los reyes de Francia.
Éstos
estaban ligados, primero por vasallaje, a los condes de Bourges
y, en el siglo X, pasaron a ser dependientes directamente de la
Corona francesa.
Los Borbones llegan a España tras la muerte del último de los Habsburgos, Carlos II
de España, quien, al no tener descendencia, decide dejar
su corona a uno de los descendientes de la infanta española
María Teresa, consorte de Luis XIV de Francia. Dicho sucesor
sería Felipe de Anjou quien pasaría a la Historia
como Felipe V.
Potencias como Gran Bretaña,
las Provincias Unidas y el Sacro Imperio, movidas por sus intereses,
optaron por impugnar el testamento y dieron rienda suelta a las
aberraciones que promovió la Guerra de Sucesión
(1702-1713); en España el ejército tuvo que hacer
frente a Francia logrando que Felipe V fuese reconocido monarca
bajo la condición de renunciar a los derechos al trono
de Francia y renunciando también a la influencia del monarca
sobre los territorios italianos y flamencos.
Dos es el número de siglos
en los que los Borbones han hecho historia al frente de la monarquía
española. En el siglo XVIII, se suceden varios reinados,
el de Felipe V (1700-1746) daría comienzo a la larga y
reconocida política borbónica marcada por profundas
reformas en todos los campos y cuyo fin era modernizar tanto las
instituciones como la economía del país en pos del
"progreso" de la sociedad española y de sus
colonias ante el asombro internacional.
Dos es el número
de siglos en los que los Borbones han hecho historia al frente
de la monarquía española
La necesidad española de
obtener materias primas conlleva el que cobren importancia otras
regiones ulteriores como el Caribe o el Río de la Plata.
En estos recónditos lugares se empiezan a crear virreinatos
como el de Nueva Granada, de forma que se pudiese gestionar con
mayor eficacia la rica producción típica de la zona
como la del azúcar, cacao, tabaco, algodón o café.
Los reinados de Fernando VI y
Carlos III significaron la plenitud del reformismo.
Es Fernando VI (1746-1759) quien
contrae matrimonio con la portuguesa Bárbara de Braganza,
y su principal línea política la encontramos en
el intento por la recuperación política y administrativa
de España mediante una política neutral y pacifista;
y quien, entre muchas de sus hazañas y en estrecha colaboración
con el Marqués de la Ensenada, contribuye con la tarea
de embellecimiento de Madrid con obras tan emblemáticas
como la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
El reinado del monarca Carlos
III (1759-1788) es plenamente reformista por lo que su gobierno
se centra en continuar con la fórmula de metamorfosis iniciada
en España por sus antecesores. La política de gobierno
llevada a cabo se centró fundamentalmente en la reorganización
de la nación y se basó en varias líneas:
la agricultura, la aparición del concepto moderno de urbanismo
(bellos edificios, agua corriente, alcantarillado, iluminación
urbana), la Ilustración (como movimiento intelectual) y
en los orígenes de la democracia (engendradas por la Revolución
Francesa). Todos sus esfuerzos se centraron, además, en
mantener a España alejada de conflictos a pesar de la tímida
intervención en la Guerra de Independencia americana.
El paso del siglo XVIII al XIX
viene de la mano del reinado de Carlos IV (1788-1808) el cual
nos ofrece un panorama político desolador debido al agotamiento
de los hombres y los programas ilustrados reformistas. Ayudado
por el primer ministro más famoso de la Historia de España:
Floridablanca y por el conde de Aranda no pudieron evitar, por
ejemplo, que la implicación de España en los sucesos
internacionales ocasionará una profunda crisis en el propio Estado
y en la dinastía.
Tras un breve periodo de tiempo
en el que imperaba la quebradiza alianza española con Francia,
el fin de la coalición se produce cuando los británicos
se cubren de sangre y muerte en el cabo de Trafalgar, las tropas
de un imparable Napoleón desoían los fieles tratados
de concordia e invadía España. En 1808 se empezó
a librar, durante los no despreciables seis años, una de
las batallas más significativas en la Historia de España,
la guerra por la Independencia y cuya característica de
mayor relevancia era el empleo de las tácticas de guerrilla
y vandalismo. El resultado de dicha contienda fue catastrófico
para la economía española.
El enfrentamiento entre el monarca
Carlos IV y su propio hijo, el futuro Fernando VII, provocó
un motín en la población el cual consiguió
arrancar la abdicación de Carlos IV y el nombramiento de
Fernando VII (el "deseado") como monarca de España.
Mientras tanto Napoleón
se encarga de poner en peligro el inestable equilibrio político
en España y hace llamar al monarca, junto con su primer
ministro Godoy, con el objetivo de hacerle abdicar y dejar en
manos de su hermano José Bonaparte la Corona de España
pero las derrotas inflingidas por las fuerzas españolas
a las tropas francesas llevaron al emperador Bonaparte a firmar
el Tratado de Valençay (1813) por el cual Fernando VII volvía
a ocupar su trono.
El papel del monarca en la política
interior no frena la dificultad económica tales como la
deuda pública o el surgimiento de los primeros movimientos
independentistas en América que auguraba el inicio del
fin colonial español. Y en la política exterior
el desastroso papel internacional de España no pudo evitar
promover la caída del estatus español en la política
europea en beneficio de otras nuevas potencias como Prusia.
Es en este periodo cuando se
gestan las Cortes de Cádiz y la Constitución de
1812; ambas resoluciones no fueron del agrado del rey debido a
que temía por su puesto. Un golpe de Estado ponía
fin a la era liberal y restauraba la monarquía absoluta
en España con el decreto de 1814 que declaraba "nulos
y de ningún valor y efecto" tanto las Cortes
como la constitución gaditana.
Pero el movimiento liberal haría
de nuevo estragos a partir de un importante levantamiento que
provocaría que el monarca jurase la Constitución
de 1812 y el inicio de la etapa política denominada Trienio
Liberal. El incansable esfuerzo del monarca por erradicar el movimiento
liberal promoverá en distintos momentos del Trienio múltiples
levantamientos que culminarían con la participación
de los "Cien mil hijos de San Luis" dirigidos por
el duque de Angulema; de esta forma España se veía
inmersa de nuevo en el absolutismo como fórmula de gobierno
y de la mano de la "Década Ominosa" (1823-1833).
Tras
un breve periodo de tiempo en el que imperaba la quebradiza
alianza española con Francia, el fin de la coalición
se produce cuando...
El hecho de que el monarca no
tuviese descendiente varón promulgó la Pragmática
Sanción que abolía la Ley Sálica, de tal
forma subió al trono a una de sus hijas, la de nombre Isabel
a pesar de la fuerte oposición de su hermano Carlos quien,
apoyado por los absolutistas más obstinados, provocan el
estallido de las Guerras Carlistas: la primera entre los años
1833 y1840, y la segunda entre los años 1872 y 1876 en pos
del trono de España.
Es en 1843 cuando Isabel es declarada,
por las Cortes y a pesar de sus trece años, mayor de edad
al tiempo que despiertan una serie de pronunciamientos por parte
de militares como el acontecido en 1868 de mano de los generales
Serrano, Prim y Topete que darían rienda suelta a un periodo
revolucionario de seis años que consistirá en la
Regencia de Serrano, el reinado de Amadeo de Saboya (el único
monarca español no Borbón) y la I República.
La restauración de la
monarquía viene de la mano de Canovas del Castillo quien
instaura en el trono al hijo de Isabel II, Alfonso XII ( el pacificador)
en 1875. Durante su reinado los conflictos hasta la fecha abiertos
como la última guerra carlista o el conflicto en Cuba se
verán definitivamente zanjados por lo que la Monarquía
aumentaría su popularidad. Contrajo con su prima hermana
María de las Mercedes que falleció a los pocos meses
lo que obligó al rey a buscar una nueva esposa. La elegida
será María Cristina de Habsburgo, archiduquesa de
Austria. Tras el fallecimiento del monarca su esposa ostentará
la regencia hasta 1885 cuando Alfonso XIII ocupa el trono de España.
Alfonso XIII (1886-1931), abuelo
del actual rey Don Juan Carlos I, sería el último
monarca antes del nuevo descanso político que sufriría
la monarquía tras la restauración de una II República
de corte liberal en manos de Manuel Azaña.
Desde el año 1936 y hasta
1939 toda la nación se ve inmersa en la Guerra Civil cuyo
fin pone en manos de un dictador todo el poder político.
El general Francisco Franco otorgaría de nuevo, tras muchos
años de un estricto y totalitario gobierno, el poder a
los Borbones en la figura de Juan Carlos I en 1975, nuestro actual
rey.
Aún no ha llegado el momento que Juan Carlos abdique pero sabemos que su sucesor será
su hijo Felipe de Borbón, el futuro Felipe VI en la Historia
de España.