Aún latente en la memoria colectiva de muchos españoles;
en la actualidad son un gran número de estudiosos los que
enfocan sus investigaciones en estos treinta y seis años
de la Historia de España. A pesar de la proliferación
de distintas opiniones al respecto, no podemos despreciar la teoría
sobre la importancia del Franquismo en nuestra historia política,
económica, social y cultural.
Es
interesante mencionar el hecho de que el régimen
estaba sustentaba por cuatro pilares; en primer lugar por
los fundamentos...
En España, y hasta 1931,
la derecha española fue esencialmente conservadora, y nos
atrevemos a decir que la tempestuosa cohesión de dichas
fuerzas fundamentarían el nacimiento y desarrollo del Franquismo.
Lo que en un principio se pensó que sería una dictadura
militar transitoria se convirtió, nada más lejos
de la realidad, en un nuevo Estado "regenerador de España".
Es interesante mencionar el hecho
de que el régimen estaba sustentaba por cuatro pilares;
en primer lugar por los fundamentos ideológicos, los cuales
concentraban todo el poder político en una sola persona:
Franco; en segundo lugar por las bases políticas del régimen,
el cual se constituía por Falangistas, militares, católicos
y monárquicos quienes en la práctica asumirían
un papel secundario y apenas llegaron a alcanzar un ápice
de poder debido al fervorosos interés del dictador por
mantener el equilibrio que garantizase su poder absoluto. El anticomunismo,
el Nacional catolicismo, el antiparlamentarismo, la aniquilación
de las libertades políticas, el tradicionalismo, el militarismo
y el Fascismo compondrían, en tercer lugar, las bases ideológicas
del Franquismo.
Las bases sociales sería
ese cuarto pilar en el que encontramos a la siempre presente e
influyente oligarquía terrateniente y financiera única
en beneficiarse de la política intervensionista del régimen.
Al mismo tiempo que se iban sumando
al Franquismo más y más afiliados también
destacamos la existencia de entusiastas detractores organizados
en partidos como el PCE, el PSOE, los anarquistas y republicanos;
la oposición de liberales o monárquicos (la cual
únicamente aparecería al final de la Dictadura en
torno a algunos medios de comunicación); y en sindicatos
tales como CCOO, UGT, CNT y la Organización Sindical (sindicato
vertical) franquista.
Tras la Guerra Civil española
y el triunfo de la derecha, España no pudo evitar verse
sumida en una dictadura y en la mira de la Segunda Guerra Mundial debido a su excelente valor geoestratégico (véase
el caso de Gibraltar); el programa de fascitización de
Serrano Súñer (Ministro de Gobernación y
Presidente de la Junta Política) llevó, en un primer
momento, a un acercamiento al Eje a través del Antikomitern
y al abandono de la Sociedad de Naciones. Con la entrada de EEUU en escena (1942) la posición española empezaría
a adoptar una postura ciertamente ambigua y de la "no-beligerancia"
pasaría a una "neutralidad vigilante".
Para encontrar el punto de inicio
del empiece de la primera metamorfosis del régimen debemos
recurrir al fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, es entonces
cuando el gobierno ve como, a la vez que recibe el apoyo de Latinoamérica
con la figura de Perón, el de la Iglesia, los préstamos
americanos... su política se enfrenta a una renaciente
e importante oposición a favor de una monarquía
( la de D. Juan de Borbón) y que se materializaba en insofocables
guerrillas complicando el día a día del Franquismo.
Antes de traspasar la barrera
de los años 50, Franco decide que el futuro de España
sería monárquico, pero con las condiciones del propio
dictador, el cual elegiría a su propio sucesor; tras la
entrevista con Don Juan en el yate Azor (1948) se decide que el
hijo de éste último, Juan Carlos, continuase sus
estudios en España.
La política interior en
esta misma década hace gala de un régimen rehabilitado
y libre del aislamiento internacional el cual apuesta por un reajuste
ministerial; aconsejado por Carrero Blanco y con el fin de reafirmar
la autoridad del dictador, se llevan a cabo una serie de medidas
como la firma del concordato con la Santa Sede (1953) reconociendo
la confesionalidad del Estado español y en cuya decisión
los católicos (concretamente del Opus Dei) serían
quienes viesen aumentar su área de influencia en la política
española y quienes, a su vez, llevasen a cabo la exitosa
reforma económica.
A esta economía basada
en la autarquía y en horas bajas tras la guerra se le pone
un remedio basado en el intervensionismo del Estado (creación
del Instituto Nacional de Industria, control de la agricultura
y comercio), pudiendo hablar en los años venideros de la
gratificante ayuda estadounidense con el plan Marshall (imprescindible
para el desarrollo industrial) y de cierta expansión económica.
A pesar de los prometedores cambios,
la represión política y las continuas necesidades
en la vida cotidiana hacen que continúen inevitablemente
las protestas en la universidad por parte de antifranquistas,
despertando las primeras protestas obreras.
En lo referente a la política
exterior practicada en los años 50, son distintos escenarios
los que nos encontramos bajo la influencia española; un
caso concreto es el de Marruecos y sus deseos por lograr la independencia,
deseo que se intentaría mitigar con una intervención
hispano-francesa pero que, en absoluto, evitó el triunfo
del nacionalismo marroquí.
Ya en los años 60, el
panorama presenta una política interior enfocada a la continuidad
y a la reforma. La intensa actividad opositora dentro del propio
régimen de la mano de tecnócratas, regencialistas
y reformistas no provoca más que la renovación en
el propio gobierno a partir de nuevos nombramientos como es el
ejemplo encontrado en el joven y reformista Fraga como ministro
de información (siguiendo la política de censura
ya establecida a pesar de que aparezca una nueva ley de prensa
en 1966).
Antes de traspasar la barrera
de los años 50, Franco decide que el futuro de España
sería monárquico, pero...
Las causas del desarrollo económico
que sufre España las encontramos en el rápido crecimiento
industrial y del sector servicios, en una vacilante liberación
y apertura al exterior mediante la intensa emigración de
mano de obra campesina a las ciudades y a Europa, apertura que
genera un incipiente despegue económico aunque sin cumplir
las perspectivas ya que estaba muy alejado del ciclo de expansión
que disfrutaba el resto de Europa debido a las políticas
keynesianas.
La nota política y social
la pone el resurgimiento de las tensiones nacionalistas y la aparición
del terrorismo a través de un grupo de jóvenes del
PNV bajo el nombre de ETA y cuyo lema era "una Patria
Vasca y Libertad". El terror se sembraba en toda España
y por fuerzas completamente contrarias, las víctimas: el
pueblo.
En el exterior, los últimos
veinte años habían sido estáticos, sin apertura
alguna pese a los cambios y la mejora producida en la situación
económica; se inician las primeras conversaciones con la
CEE (1967), se renueva el tratado con los EEUU pero sería
a raíz del ascenso al papado de Juan XIII (1958) cuando
se produce una renovación de la Iglesia que alejará
al régimen de la misma.
La creciente oposición
al régimen franquista culmina con el primer atentado de
ETA en 1968 el cual no llevó más que a la represión
de manos de la Brigada político-social y al enjuiciamiento
por parte de un tribunal especial para la represión, el
Tribunal de Orden Pública.
Llegados los años 70,
las divergencias dentro del propio régimen ante la avanzada
edad del dictador y los problemas que ello conllevaba abre la
brecha entre aquellos "aperturistas" y los sectores
más inmovilistas. Juan Carlos de Borbón tenía
ya 30 años pudiendo, por ello, asumir el liderazgo del
gobierno de España.
El nombramiento del militar Carrero
Blanco en 1973, el no menos sorprendente atentado contra su persona
(el cual le causaría la misma muerte) o el escándalo
Matesa sumirían a España en un estado de indecisión
política. El duro enfrentamiento con la Iglesia tras la
expulsión del país del obispo de Bilbao (Añoveros),
la eterna cuestión marroquí que tantos efectivos
había necesitado durante el Franquismo o el hostil terrorismo
en España provocaron que las represiones se endureciesen
y que cinco militantes del FRAP y ETA probasen las funestas represalias
del régimen dictatorial.
A las puertas del siglo XXI la
economía española se pudo ver favorecida por el
desarrollo económico internacional gracias al bajo precio
de la energía, a la mano de obra barata, y a las divisas
que proporcionan emigrantes y turistas. Sería la crisis
del petróleo mundial en 1973 la que ocasionó el
cese inmediato del desarrollo español.
Durante los últimos meses
del régimen la prensa disfrutaba de un mayor grado de libertad
a pesar de que el artífice de ello, Pío Cabanillas,
había sido destituido por su apoyo durante el régimen
a D. Juan Carlos de Borbón. La violencia y la represión
continúa al tiempo que la enfermedad de Franco se hace
cada vez más notable. El 20 de Noviembre de 1975 muere
Francisco Franco y con él renace la Democracia.