Parches
de seguridad de Microsoft
:: ¿De verdad solucionan
los problemas? ::
Los
problemas de seguridad existen, y es algo que todos conocemos.
Ya sea en servidores o en aplicaciones de usuario, estamos expuestos
a muchas vulnerabilidades de las que a veces no somos conscientes.
Pero,
para nuestra tranquilidad, los desarrolladores de software se
preocupan y están atentos a cada problema, proporcionándonos
parches que solventan el problema o nuevas versiones que corrigen
la vulnerabilidad... ¿siempre?
Microsoft es todo un experto en
estos menesteres. Sabemos que su software (su sistema operativo
Windows) es el más utilizado entre los usuarios domésticos
(aproximadamente el noventa por cierto de los ordenadores personales
domésticos tienen este programa instalado) y como dijo
Stan Lee, "un gran poder implica una gran responsabilidad".
Su responsabilidad es la de mantener
un sistema estable y seguro, proporcionando a los usuarios las
herramientas necesarias para que nuestro ordenador siga siendo
sólo nuestro. Esto se consigue minimizando el tiempo que
transcurre desde que se descubre un error, hasta que el parche
o la nueva versión está disponible para el público.
En el mundo del software no propietario, código libre y
gratuito, este espacio de tiempo es mínimo, mientras que,
para Microsoft, resulta una de sus asignaturas pendientes, pues
entre su navegador "Internet Explorer" (un completo
desastre con respecto a la seguridad), su servidor web IIS, y
su sistema operativo, prácticamente no da abasto para cubrir
tanta necesidad. Últimamente apenas sabe dónde va
a acudir ante tanto problema de seguridad. Mostremos algunos ejemplos.
Un parche publicado por Microsoft
hace algunas semanas para Windows XP, destinado a mejorar las
funciones de VPN ("Virtual Private Network"), en concreto
la manera en la que el sistema operativo maneja IPSec, podía
bloquear la conexión a Internet de ciertos usuarios que
tuviesen firewalls personales instalados, debido a un error en
su programación y a la interacción con el cortafuegos.
El parche que Microsoft publicó
para evitar la vulnerabilidad relacionada con el protocolo WebDAV,
descubierta hace unos meses y que ponía en peligro a todos
los servidores web con IIS y Windows 2000 instalado, sufría
a su vez de un problema que, según la versión, podía
llegar a bloquear el ordenador donde hubiese sido aplicado. Microsoft
tuvo que publicar una nueva versión del boletín
de seguridad en el que confirmaba la incompatibilidad del parche
con otros doce ya existentes para dicho sistema operativo. Este
problema se vuelve especialmente grave cuando hablamos de que
los servidores web suelen pertenecer a empresas que basan su negocio
en su imagen en Internet, y una caída de sus sistemas puede
representar mucho dinero, en pérdidas reales y en potenciales
clientes.
En el boletín de seguridad
MS02-023 (publicado en Mayo de 2002 y actualizado en Febrero de
2003), Microsoft recomendaba a todos sus usuarios la aplicación
de un parche de seguridad acumulativo para su navegador Internet
Explorer, que arreglaba seis graves problemas de seguridad.
GreyMagic Software, entre otras organizaciones, publicó
que la solución propuesta por Microsoft derivaba en nuevos
problemas incluso más graves que los anteriores, pues no
se atacaba directamente a las raíces del diseño,
sino sólo a sus síntomas. Otros expertos, por su
parte, afirmaban también en Bugtraq (lista oficial donde
se publican y discuten problemas de seguridad informática)
que incluso con la aplicación del parche, se podía
seguir leyendo cookies remotas en el navegador, otra de las vulnerabilidades
que se supone resolvía.
Para el problema de seguridad
que dejó la puerta abierta al virus Blaster, Microsoft
tuvo un comportamiento que bien podría se calificado de
bochornoso, cutre y propio de principiantes. Con el primer parche
de seguridad, no consiguieron solucionar el problema en el protocolo
RPC, causa raíz del problema. Poco después de su
publicación se descubrió que con unos mínimos
cambios en el código del programa que aprovechaba el fallo
(que se convirtió en virus), el sistema volvía a
ser vulnerable. Entonces Microsoft sacó un parche para
el parche, con la intención de solucionar el problema que
ellos mismos no habían sabido solucionar. A los pocos días,
también fuimos testigos de una situación caótica.
En algunos sistemas operativos en ciertas lenguas (entre ellas
el español) el parche desestabilizaba el sistema, volviéndolo
poco fiable. Necesitaron de un tercer parche para poder corregir
este error, y aun así, algunos expertos piensan que el
fallo original en RPC todavía es aprovechable para provocar
ciertos daños en la víctima.
En Septiembre se descubrió
un gravísimo problema de seguridad en el navegador Internet
Explorer. La forma de crear un exploit podía ser llevada
a cabo con éxito de tres maneras distintas. El parche acumulativo
con el que Microsoft pretendía solucionar el fallo (el
MS03-32), demostró ser ineficaz, pues sólo remediaba
el error en uno de los casos, y dejaba el campo abierto para que
pudiese ser explotado de otras maneras igual de sencillas. El
caso es que pasaron varias semanas sin que existiera un parche
efectivo que solventara el fallo, y Microsoft dejaba en manos
de los propios usuarios del navegador la búsqueda de una
solución, que consistía en deshabilitar los ActiveX
de su navegador, manipular el registro, usar cortafuegos a nivel
de red... y peor aún, creándoles una falsa sensación
de seguridad, porque muchos no podían saber que el parche
que aplicaron no era totalmente efectivo.
Microsoft ha cambiado de estrategia
en varias ocasiones con respecto al sistema de dispensación
de parches. Hace poco pensó que sería mejor para
todos publicar un sólo mega-parche al mes, que contuviera
todos las soluciones a las vulnerabilidades descubiertas durante
ese periodo. Poco le ha durado la iniciativa, en cuanto algunos
usuarios y sobre todo, profesionales, no están en absoluto
de acuerdo con la idea de tener que demorar un máximo de
treinta días la solución de seguridad que puede
suponer un grave problema de intrusión en sus sistemas.
Estos mismos profesionales son los que, con el tiempo, han tenido
que contener sus ganas de lanzarse a instalar los parches antes
de estar debidamente probados y estudiados en sistemas de prueba,
pues la experiencia les dice que no siempre pueden resultar ser
tanto la solución como una nueva fuente de problemas.