Cuando
cada país tenía una personalidad propia, cuando las
costumbres nacionales seguían imperando por encima de las
exportaciones extranjeras se editaban curiosas guías donde
se daban instrucciones a los viajeros para saber comportarse en
cada país, conocer sus tradiciones, forma de vida, folklore,
costumbres, gastronomía.
Se trata de una colección
enormemente cuidada y de una gran calidad. Todos los libros
de la colección están repletos de ....
Una de estas encantadoras ediciones es Saber vivir internacional.
Forma de comportarse en todos los países. La obra forma parte de una colección de libros de viaje,
más que guías, de Ediciones Castilla. Se trata de
una colección enormemente cuidada y de una gran calidad.
Todos los libros de la colección están repletos
de ilustraciones a color, simpáticas y coloristas, de personajes
tipo de cada país, mapas, gastronomía, paisajes
o edificios emblemáticos. Las hojas de guarda de cada uno
de ellos están igualmente ilustradas con motivos relacionados
con dicho país. La encuadernación es en plena tela
editorial decorada protegida por sobrecubiertas igualmente coloristas.
La colección fue editada en los años 50 y algunos
libreros de viejo españoles tienen en venta números
de la colección: Librería Maestro Gozalbo (Valencia),
EL Desván y Librería Perez Galdós (Madrid),
Librería Boxoyo (Cáceres) o Librería Renacimiento
(Sevilla). El precio oscila en los 18€ ya que las guías
de viaje contemporáneas son frecuentes y no gozan de una
especial importancia para bibliófilos.
En la colección hay títulos tan curiosos como El
mundo en la mesa, sobre gastronomía internacional,
o este sobre cortesía. Respecto a la utilidad de esta obra
advierte Pierre Daninos en el prólogo: "¿Qué será más útil
para un joven que adora los viajes y desea lanzarse por esos mundos.
Saber que en el Tibet el Kuen Lun se prolonga al noroeste…o
que allí se saluda sacando la lengua? ¿Saber que Egipto tiene 994.287 kilómetros cuadrados de superficie
o que allí no debemos coger con la mano izquierda cualquier
objeto que nos ofrezcan?"
Ya a penas en las palabras preliminares nos hacemos una idea del
tipo de consejos e información que recibirán estos
"jóvenes deseosos de lanzarse a conocer el mundo".
De
todos los países que se incluyen (ordenados por continentes:
Europa occidental, Europa Central y Oriental, América del
Norte, América del Sur, Asia, África y Oceanía)
el único al que se dedica un apartado especial de "Consejos"
es Francia. ¿Quizá porque los autores son franceses
y se consideran especiales? Quizá su fama en todo el mundo
tenga una base con fundamento. Los consejos están escritos
por un miembro de la Academia Francesa de la Lengua a sus compatriotas
y van referidos a que decir a los extranjeros. En caso de toparse
con un español aconseja decir: "Si no nos comprendemos siempre es porque ustedes son
los últimos señores que quedan en Europa".
Pero Francia es muy hermosa, con unas costumbres saludables y
unos habitantes muy civilizados. Son gente que está "orgullosa
de ser francesa, de París, de la mujer, de su galantería
y, sobre todo, de ser el pueblo más espiritual de la tierra".
Sin duda alguna a ellos se debe "…el día
en que dar la mano reemplazó al abrazo".
Siguiendo por Europa nos encontramos con una Alemania de mujeres
bien hermosas (por la gastronomía), de doradas trenzas
rubias, gente que come salchichas y patatas acompañadas
de cerveza a todas horas y que reconoce en todo extranjero ¿un
toque de superioridad?: "Göethe, Bach y Federico el Grande, mezcla explosiva
que les da a la vez sensibilidad y orgullo". Con estas
palabras se referirían, indudablemente, a la entonces Alemania
libre.
Sobre
nuestra querida España la lista de costumbres folklóricas
aumenta considerablemente. La imagen de país de castañuela
y pandereta le queda bordada al autor del artículo, Georges
Rodvan: "Los españoles tienen una palabra para designar
los desgraciados intentos con que los extranjeros pretenden imitar
su folklore. Llaman españolada a las poco acertadas tentativas
con que quieren reconstruir el color local ibérico, a base
gitanos, navajas y toreros."
Y "Recuerde ante todo que nada puede intimidar a España;
patria de los mejores toreros y también de Cervantes, del
Greco y de Goya…" Además "Otro
gran error es creer que la corrida de toros es el símbolo
más importante de España, ya que hay otro primordial:
el de Don Quijote y Sancho Panza."
Sobre las mujeres se advierte que "Puede usted decir
que la mujer española es encantadora y capaz de volver
loco a un hombre, pero nunca en mal sentido. Y sea discreto al
hablar de las casadas, las novias y las amigas de los conocidos.
Le estará permitido manifestar una reservada admiración,
como pudiera demostrar ante algo que no estuviera a su alcance."
De
todos los países que se incluyen el único
al que se dedica un apartado especial de "Consejos"
es...
También
se dice de Napoleón que es el "enemigo del fuerte
patriotismo imperante", que nos tomamos la vida como
"una fuga musical armoniosa que se debe ejecutar armoniosamente",
y que los "jóvenes han aprendido la pericia para
enamorar que antes no tenían gracias a las películas
americanas."
Al acercarnos al Lejano Oriente las costumbres de estos países
son tratadas como extravagancias y ridiculeces propias de gente
poco civilizada. Al referirse, por ejemplo, a los templos hindúes:
"Los hay a millares, pero es suficiente visitar algunos
para imaginarse los otros…En medio de una confusión
de estatuas escalonadas se descubren dioses creadores, serios
como popes y hermosas diosas de misteriosa sonrisa, todos ellos
reunidos en unas posturas tan misteriosas como ingeniosas…Los
franceses, con su incorregible ligereza, tienen la costumbre de
echarse a reír ante los templos en los que ven una prueba
de inquietante erotismo…"
Sobre Indochina se advierte que "Abandone usted el sentimiento
de la franqueza. No cometa el error de hacer confesar a un anamita
una cosa exacta pero humillante para él."
Como no faltan los consejos para cualquier viajero, también
los hay para los viajes de avión especialmente para "las
madres de familia": "No se haga muchas ilusiones y vaya provista de suficientes
braguitas para que su bebé pueda estar seco durante todo
el viaje.
Tengan presente las madres de familia que durante el viaje deben
estar pendientes de las comidas de su bebé. La compañía
no dota a los aviones de biberones.
No dejen a los niños acercarse a la portazuela. Niños:
no permitáis que mamá se acerque tampoco."
Con estos consejos tan útiles y prácticos es indudable
que ya puede uno plantearse el viajar por todo el mundo sin el
más mínimo temor a resultar grosero, un inepto o
algo peor.
Los españoles de entonces podían estar seguros de
que nadie iba a meterse con El Quijote después de leer
esta guía y una jovencita deseosa de mantener relaciones
con jóvenes extranjeros podía despedirse de conocer
a algún apuesto americano.