Curiosidades

Sí, boletín bello español del andaluz universal nº1.

Ya en otros artículos hemos comentado la importancia y proliferación de revistas literarias a finales del siglo XIX y principios del XX en España. La Guerra Civil marcaría un antes y un después en esta tendencia artístico-literaria difícilmente recuperable.

 
Fundada en 1925 recogió las primeras ediciones de poemarios que han pasado a la historia de nuestras letras y de las letras universales.

Una de las de mayor prestigio y calidad, tanto por su creador mismo (Juan Ramón Jiménez) como por las excelentes plumas y pinceles que colaboraron en ella es "Sí. Boletín Bello Español del Andaluz Universal". Fundada en 1925 recogió las primeras ediciones de poemarios que han pasado a la historia de nuestras letras y de las letras universales. Abarcando el período de los principales autores de la Generación del 98 y las primeras manifestaciones de los que marcarían un nuevo rumbo en poesía llevando a la práctica nuevas técnicas, nuevas formas de expresión generadas por las manifestaciones de Vanguardia .

En muchos casos no han llegado a nuestros días ejemplares de estas colecciones de principios del siglo XX. En el caso de "Sí" no hay ningún librero en España que tenga a la venta algún original. Sí que podemos tener acceso a una edición facsímil editada por Renacimiento. Fue editado en 1982 en la colección Facsímiles de Revistas. Se trata de una edición numerada de 750 ejemplares del número I de la colección. Este facsímil pueden adquirirse por un precio muy asequible: 10€.

"Sí" vio la luz en julio de 1925. El librero que se encargó en aquel momento del Boletín fue León Sánchez Cuesta cuyo establecimiento estaba ubicado en la madrileña Calle Mayor. Se trata de un ejemplo de elegancia tipográfica y originalidad a un tiempo. El formato es de 19x15 aproximadamente. Con unas 40 páginas los distintos poemarios y series de dibujos aparecen encuadernados cosidos a mano por separado en cada autor y reunidos en una cubierta sin coser y protegidos por una funda que reproduce la cubierta.

En el número 1 las colaboraciones fueron:
El poemario "El viento y el verso" de Dámaso Alonso, la serie de dibujos de Benjamín Palencia "Desnudos de muchachas", "Volverla a ver", prosa poética de pedro Salinas, una serie de bodegones de "Francisco Bores" y "Marinero en tierra" de Rafael Alberti.
Una publicación que consiguiese reunir tal conjunto de maestros de la pintura y las letras en español que, en el caso de Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Benjamín Palencia y Francisco Bores, utilizaron esta publicación para editar por primera vez trabajos de tal relevancia, no es fácil tener entre las manos.

El poemario "El viento y el verso" de Dámaso Alonso fue escrito entre 1923 y 1924. Salió a la luz, por primera vez, en esta revista. Se trata de un breve poemario, 12 poemas. Rinden tributo, con el motivo del viento, a la poesía pura. Es escasa la producción poética del crítico por excelencia de la Generación del 27, pero en los contados casos en que lo hace su lírica brilla por la sencillez y, a veces, consciente ingenuidad (algunos poemas son hermosos juegos líricos) de los trabajos. Podemos decir que fue pionero de la poesía pura: esta pureza no radica en la deshumanización sino, más bien, en la sencillez, la transparencia.

Su producción de posguerra desemboca en cauces en gran medida motivados por la situación del momento pero no olvidemos que en el año de publicación del Boletín Bello Español toda la generación estaba en un momento de rabiosa juventud.
Tras este breve trabajo el poeta no volvería a publicar hasta 1944, año en el que su característico estilo y simbología adquieren ya una forma definitiva.
"Desnudos de muchachas", serie de 8 dibujos de Benjamín Palencia, uno de los grandes dibujantes de la segunda mitad del siglo XX en España, sigue en la revista al trabajo de Dámaso Alonso.
Los desnudos de Palencia son descritos en ocasiones como "hipertróficos", en ellos la silueta del cuerpo humano es insinuada más que descrita y reflejada. Se caracterizan por una fuerte presencia de humanidad, un reflejo fiel de las tendencias vigentes en el momento, es decir, de los ismos. Las muchachas aparecen dibujadas en actos tan cotidianos como sensuales y no encajan en lo que hoy daríamos en llamar "perfección física" por lo que ganan en realismo y naturalidad.

El formato es de 19x15 aproximadamente. Con unas 40 páginas los distintos poemarios y series de dibujos aparecen...  

Tras la cotidianeidad de Palencia, el hermoso relato de Pedro Salinas "Volverla a ver" escrito entre Argel y Sevilla en abril de 1925, en uno de sus viajes desde el puesto que ostentó en Argel. No es de sus obras más conocidas, inserto en su poética amorosa aunque más cercano a los géneros en prosa, relata la excitante e inquieta vivencia del poeta al volver a ver a la amada tras tres años de ausencia y distancia. Aunque escrito en prosa, la simbología, el lenguaje empleado, la adjetivación lo acerca más a la poesía y es poesía lo que el autor quiso reflejar aunque optara por la prosa.
Inserto en el libro de relatos breves "Víspera del gozo", publicado en 1926, tocó poco el género a lo largo de su carrera. No volvería a hacerlo hasta 1951 cuando publicó "El desnudo impecable".
En este primer momento de su obra y siguiendo la línea clara de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez, no sería hasta 1933 con "La voz a ti debida" cuando Salinas se consagraría como "El gran poeta del amor" dentro de su grupo literario y de la literatura nacional.
A los conocedores de la obra de Salinas y amantes de su mundo amatorio y sensible la descripción del viaje, el acercamiento tras la ausencia a la persona amada, el reflejo de las múltiples y profundas emociones y pensamientos del poeta no sonarán ajenos al resto de su obra. Quizá un desvío en su género preferido en la forma pero nunca en el contenido.

Tras Salinas, los "Bodegones" de Francisco Bores. La muestra se compone de ocho de los más renombrados y famosos del llamado "poeta de la pintura". La obra se ubica en su etapa ultraísta y recuerda a la exquisitez con que se decoraban en el momento los cafés franceses propios del movimiento.
Autor esencial para los amantes del arte de los bodegones que encontrarán en esta serie realizada entre 1923 y 1925 todo el encanto de la sencillez, reminiscencias cubistas y magia.

Por último, una de las obras maestras y más tempranas de Rafael Alberti: "Marinero en tierra". Poemario que valió al artista gaditano el reconocimiento de la crítica otorgándole el Premio Nacional de Literatura y, a mayor escala, la exportación e inmortalización de su poesía.
Contaba Alberti con 23 años cuando escribió este poemario. Fue publicado por primera vez en 1925 en la colección Biblioteca Nueva y, desde entonces, suele precederlo en todas las ediciones posteriores la hermosa carta que inspiró a Juan ramón Jiménez y en la que afirmaba rendirse "ante su ininterrumpida ola de hermosura con una milagrosa variedad de colores, espumas, esencias y músicas... Poesía popular, pero sin acarreo fácil, personalísima, de tradición española, pero sin retorno innecesario; nueva, fresca y acabada a la vez, rendida, ágil, graciosa, parpadeante; andalucísima".
Esta sigue siendo, sin duda, la mejor reseña crítica, la mejor definición, por encima de amplísimos y elaborados trabajos posteriores.
"El tiempo no ha marchitado el verdor juvenil de este libro ni ha secado la sal de su ola vivacísima", diría un crítico sobre "Marinero en tierra".

...por Raquel López

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