El
11 de noviembre de 1821 nace en Moscú Fiòdor Mijailovich
Dostoievski, uno de los autores más importantes de la literatura
universal y creador de un nuevo enfoque de lo que será
la novela moderna.
Pobres
gentes es su primera novela, publicada en
1846, en la que expone el nivel psicológico y...
No tuvo una infancia muy afortunada
ya que, siendo muy pequeño, fallece su madre por culpa
de una afección pulmonar, y queda al amparo de su padre,
un médico del ejército retirado. Fue éste
un padre autoritario, rácano y alcohólico que envió
a sus hijos, cuando aún eran unos niños, a un internado.
Poco después ingresa en la escuela Militar de Ingenieros
en San Petersburgo. Acaba sus estudios pero pronto se da cuenta
de que su verdadera vocación es la literatura. Mantiene
en estos años contacto con un grupo de intelectuales socialistas
perseguidos en la estricta Rusia de los zares. En uno de esos
encuentros secretos fueron detenidos, llevados a prisión
y condenados a la ejecución, pero tan sólo cinco
minutos antes de la realización de la pena máxima
se les conmutó la condena por el exilio a Siberia donde
Dostoievski tuvo que pasar cuatro años de trabajos forzados.
En esa época no pudo continuar su labor escritora pero
se dedicó a leer y conocer la Biblia y, de este
modo, se separó de sus ideas ateístas de juventud
y profundizó en el análisis del cristianismo. Una
vez transcurrido este periodo se le envió a Mongolia como
soldado hasta que en 1859 pudo regresar a Rusia con su mujer,
una viuda con la que se había casado que no le hizo feliz.
La carrera literaria de Dostoievski
se vio truncada por estos años de cautiverio pero ya, antes
de ser detenido, había escrito un par de novelas y algunos
cuentos y esbozos que habían recibido muy buenas críticas. Pobres gentes es su primera novela,
publicada en 1846, en la que expone el nivel psicológico
y humano de los maltratados, pobres y desgraciados. También
en esta línea escribe su segunda obra, El doble por la cuál comenzará a cobrar fama. Cuando, por
fin pudo regresar a Rusia, Dostoievski era un hombre enfermo de
epilepsia (afección que le acompañará toda
la vida) y harto de las vejaciones sufridas en la reclusión.
Basándose en éstas recrea el tema que inspirará
su próxima obra, Memorias de la casa de los
muertos (1862) que publicará en varios números
de la revista que fundó junto a su hermano, Vremya (Tiempo) en la que también saldrá por entregas Humillados
y ofendidos (1861), novela en la que transmite sus
ideas de la consecución de la felicidad por medio del sufrimiento.
Durante estos años sale
de Rusia a recorrer Europa, sueño que había perseguido
desde joven. Es entonces cuando comienza su afición a la
ruleta que no hace más que jugarle malas pasadas a lo largo
de su vida. Como recuerdo de este viaje al exterior escribe
Notas de invierno sobre impresiones de verano en
1863. Un año después cierran la revista Tiempo
y Dostoievski funda, junto a su hermano, la revista Época (Epoja) que también tendrá una corta vida. Aquí publicará Memorias del subsuelo,
una obra filosófica en la que el autor, en forma de monólogo,
crea uno de los primeros antihéroes de la literatura moderna.
El
jugador, una obra casi autobiográfica
basada en su afición al juego que iba a llamarse en
un principio Ruletenburgo.
Será 1864 un año
duro para el autor, ya que perderá a su mujer, tras una
larga enfermedad, y a su hermano, quedando él al cargo
de sus sobrinos y de un caudal importante de deudas que había
contraído su hermano. Por este motivo, se ve obligado a
firmar con un editor repugnante un contrato en el que le prometía
una obra en el plazo de un año y, en caso de no ser así,
Dostoievski perdería los derechos de todas sus obras. Finalmente,
a tres semanas de concluir el plazo, contrata a una mecanógrafa,
Anna Snitkina (con la que se casará más adelante)
para que le ayude en la elaboración de la obra y, en el
plazo justo, le entrega al editor El jugador,
una obra casi autobiográfica basada en su afición
al juego que iba a llamarse en un principio Ruletenburgo.
Durante todas sus salidas de Rusia, Dostoievski probó suerte
en el juego quedando arruinado en varias ocasiones y viéndose
obligado a pedir dinero. Estas salidas del país también
las aprovechaba para verse con Polina, su amante, que dará nombre a la protagonista femenina de El jugador.
Ya antes de entregar esta novela había comenzado a escribir Crimen y castigo cuya primera parte
publicó en enero de 1866 en El mensajero ruso.
Este mismo año sale, de nuevo, del país por verse
acosado por los acreedores y, coincidiendo con su mayor esplendor
literario, terminará de escribir Crimen y castigo.
Posiblemente sea esta su mejor novela ya que se trata de una gran
obra maestra que relata cómo el ser humano puede ser, en
ocasiones, capaz de juzgar su supremacía sobre los otros.
También en esta época de, llamémoslo así,
exilio voluntario, escribe El idiota que personaliza muy bien a una figura de hombre bueno que acabará mal por culpa de sus propios deseos y odios.
Entre 1871 y 1872 escribe Los
endemoniados, novela en la que, una vez más,
vuelve a tratar la psicología de los personajes de una
forma magistral, adentrándose en ellos para reflejarnos
sus miedos y creencias. Retrata muy bien al llamado "hombre
insignificante" de su época, uno más entre
la gran masa del pueblo. En estas tres novelas, que junto a Los
hermanos Karamàzov, son las últimas
y mejores en su bibliografía, nos demuestra cómo
es capaz de analizar la personalidad de cada uno de los personajes
que crea sin dejar de lado la realidad que azota al mundo en su
época y en todas en general porque, si algo tienen las
obras de este autor es su intemporalidad. Adelanta así
lo que será la psicología moderna; el inconsciente
de las mentes.
En 1873 regresa definitivamente
a Rusia convertido ya en un escritor de fama reconocida universalmente.
Ya como un recreador de la novela a la que dota de un nuevo enfoque
haciendo del narrador parte de la propia obra, escribe en 1880,
pocos meses antes de su muerte, Los hermanos Karamàzov que se basa en tensiones familiares a raíz de un asesinato.
En esta novela rescata la figura de su padre, tirano y alcohólico,
para recrear toda una trama en la que priman sus principales preocupaciones
desde que era muy joven: el debate entre el bien y el mal, el
concepto de libertad, de moral y la salvación del pecado
por medio del sufrimiento.
Dostoievski será admirado
por todo el siglo XX al que donó su influencia por medio
de autores como Thomas Mann, Unamuno e, incluso Sartre, entre
otros muchos. Fue Cansinos Assens quien tradujo al español
la obra de este increíble autor que falleció en
San Petersburgo el 9 de febrero de 1881.