Grandes Escritores

Julio Verne

El escritor francés Julio Verne nació en una isla situada frente a la desembocadura del Loira, cerca de Nantes, el día 8 de febrero de 1828. En su más tierna infancia ya destacó por ser más inquieto de lo habitual.

 
En 1848 realizó dos operetas junto a Michel Carré y luego en 1850 se estrenaron dos de sus comedias.

Así, no es de extrañar que se fuera de casa, a los once años, con el fin de convertirse en un genial grumete y luego en marinero. Pero al final todo se quedó en una simple anécdota, ya que sus padres lo encontraron y lo llevaron de nuevo a casa. El pequeño Verne, avergonzado y enfadado por la brevedad de su escapada prometió fervientemente no volver a viajar más que a través de su imaginación. Desde luego, suerte hemos tenido de ello, ya que sus mejores libros narran historias de viajes fantasiosos e inolvidables.

Su progenitor era un prestigioso abogado y como quería que su hijo se convirtiera en lo mismo que él lo envió a la capital a estudiar derecho. No obstante, los objetivos del joven Julio no eran exactamente los mismos que los de su padre. Además, las vivencias y el ambiente de París reafirmaron y motivaron lo que en realidad quería ser. Así, para convertirse en un buen escritor empezó en el campo del teatro, donde era más o menos fácil ganar dinero y darse a conocer. En 1848 realizó dos operetas junto a Michel Carré y luego en 1850 se estrenaron dos de sus comedias: "Las pajas rotas" y "Once días de sitio". Éstas no tuvieron mucha repercusión y Julio Verne, pues, no estaba con demasiados ánimos de seguir escribiendo. Sin embargo, la suerte no lo abandona. De este modo, conoce al editor P.J. Hetzel que será una figura clave de su tiempo por fichar genios como Hugo y Michelet. Así mismo, Verne triunfó a su lado. Hetzel era un personaje con visión de futuro y de empresa. Sabía lo que el público pedía y conocía perfectamente los gustos literarios de los jóvenes y de todo el mundo, en general. Así pues, pensó en realizar una revista cultural y entretenida al mismo tiempo. Era un proyecto especial. Para ello contaba con varios colaboradores. Jean Macé, en cuanto a la parte educativa, Stahl al frente del área literaria... Había que buscar un colaborador para cubrir una faceta más científica. Éste sería nuestro protagonista.

Julio Verne se casó en 1856 con Honorine de Vyane y la verdad es que tuvo un matrimonio un tanto aburrido. Sea como fuere, todos sus biógrafos coinciden en la existencia de una relación paralela a su matrimonio. El escritor francés, para escapar de esta vida de casado en la que no supo o no pudo encontrar la felicidad, se veía a escondidas con una misteriosa dama. Y es que Verne no podía con el aburrimiento y para huir de él, entre otras cosas, escribía mucho. Escribía tanto, que su salud llegó a peligrar por ello en más de una ocasión, ya que a menudo se encerraba en su mundo de escritor y ya no hacía nada más en todo el día. Debido a la dedicación excesiva a su trabajo, sufrió durante toda su vida varios ataques de parálisis. También era diabético y años más tarde acabaría perdiendo la vista y el oído.

La gran pasión de Verne, a parte de la literatura, era la geografía y los viajes que ésta conlleva. En 1862 le mostró a Hetzel el manuscrito de una novela inspirada en las experiencias de Madar que quería lanzar el globo. En su famosa novela el globo se llamaría Victoria y volaría por encima del continente africano. A Hetzel le gustó la obra, aunque la encontraba mal escrita. Le enseñó qué errores podía corregir para que la obra saliera a la luz y consiguiera éxito. Desde luego, éxito tuvo. Y es que Verne acababa de publicar "Cinco semanas en un globo" (1862). Se trata del primero de los cuarenta y seis relatos de viajes que Julio Verne escribiría. Debido a este primer triunfo, Hetzel le ofreció al autor un contrato. En parte, la clave de esta gloria reside en las poderosas ansias de aventura que tienen los protagonistas de Verne, que lejos de una vida monótona y aburrida consiguen entrometerse en las hazañas más sorprendentes.

Uno no sabe qué es realidad y qué es ficción. En eso reside el encanto de sus obras.  

La obra siguiente de Julio Verne será "Viaje al centro de la tierra" (1864). En ésta, el escritor sabe combinar a la perfección los elementos imaginarios con los científicos, de forma tal, que uno no sabe qué es realidad y qué es ficción. En eso reside el encanto de sus obras que transmiten, en todo momento, una sensación de verdad. En "Viaje al centro de la tierra" hallamos cierta similitud con su próximo libro: "De la tierra a la luna" (1865). En el primero está el fracaso de no poder llegar al centro de la tierra, mientras que en el segundo se describe la frustración de no poder llegar a la luna.

En 1867 empieza la popular trilogía que abarca: "Los hijos del capitán Grant (1867-1868), "Veinte mil leguas de viaje submarino" (1870) y "La isla misteriosa" (1874). En 1870 el genial escritor emprende un viaje largo por tierras francesas para recopilar información actual y poder realizar su "Geografía de Francia". Durante esta aventura tiene, en todo momento, una gran ansia de conocer y aprender. Quiere saber cómo es el planeta en el que vive.

Las ganas que tenía Verne de aprovechar las ocasiones que se presentan para progresar en la vida, quedan perfectamente plasmadas en sus jóvenes personajes. Éstos carecen de cualquier tipo de preocupación trascendental y se centran en superar las dificultades del momento. En cuanto a ello destaca la novela "Dos años de vacaciones" (1888). Otra obra en la que se da énfasis a la audacia juvenil es: "Un capitán de quince años" (1878). Y es que Julio Verne era un gran conocedor de los jóvenes, de sus inquietudes y de sus ilusiones. Por este motivo logró, ya en su tiempo, conectar enseguida con este público. Y lo sigue consiguiendo hoy en día, en que una multitud de gente joven se engancha a sus novelas. Por ello siguen siendo éstas de total actualidad, ya que algunos gustos como la aventura y la fantasía siguen permaneciendo en todos nosotros, imborrables.

Hacia el final de sus días, Julio Verne siguió tocando los temas que lo catapultaron a la fama. De este modo, no faltarán nunca exploraciones increíbles y peripecias mil. De éstas citaremos las siguientes: "Descubrimiento de la tierra" (1870), "Los ingleses en el Polo Norte" (1870), "Los náufragos del aire" (1870), "el país de las pieles" (1873), "Un invierno en la banquisa" (1876), "El soberbio Orinoco" (1898) y "La esfinge de los hielos" (1879). Dominan aquí los tópicos polares. Al querer escribir Verne acerca de regiones exóticas y misteriosas con ello daba en el clavo porque las tierras árticas y antárticas eran aún desconocidas en aquellos tiempos. También en estos libros vemos como uno se encuentra sólo ante el peligro. El héroe, pues, deberá enfrentarse por él mismo y sin ayuda alguna a los obstáculos que se le presenten. Un prototipo de ello es, sin duda, el capitán Nemo. Por otro lado, el célebre escritor nos ha dejado otros protagonistas inmortales como Phileas Fogg de "La vuelta al mundo en ochenta días" (1873). De tal personaje se ha dicho que era el mismísimo Verne, pero en plan fantasioso, claro está.

...por Carme Bosch

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