Oscar
Wilde, cuyo nombre completo era Oscar Fingal O’Flahertie
Willis Wilde, nació el día 16 de octubre de 1854,
en Dublín. Tuvo la suerte de nacer en una familia acomodada.
Su
padre era el cirujano y anticuario sir William Wilde y su madre
era la poetisa y periodista Jane Francesca Elgee. Ésta
tenía un salón literario. Willie era su hermano
mayor e Isola era su hermana, que nació después
de él, y murió a la edad de nueve años. Cuando
esperaba a Oscar, su madre quería tener una hija, lo deseaba
con todas sus fuerzas. Por eso, al pequeño lo vistieron
varias veces con ropa de niña durante los primeros años
de su vida. Ésta será la más temprana extravagancia
de su vida.
"Experiencia
es el nombre que cada uno da a sus propios errores".
Estudió
en los mejores lugares. Primero, cursó sus estudios en
el Trinity College de la ciudad. En su época de juventud,
disfrutaba con las tertulias literarias que organizaba su madre.
Luego, estudió en la Universidad de Oxford y enseguida
destacó en el dominio de los clásicos y empezó
a escribir poemas. En 1878, con el largo poema Ravenna consiguió
hacerse con el valioso premio Newdigate. Pronto, el joven Wilde
optó por una vida bohemia. Se trataba, sin duda, de un
personaje excéntrico, tanto por su actitud como por su
vestimenta. Así, gustaba de lucir una larga melena y unos
pantalones de montar aterciopelados. Vestía siempre con
alguna prenda extravagante, con un estilo totalmente característico
y personal. Así, Wilde afirmaba: "después
de todo, ¿qué es la moda? Desde el punto de vista
artístico, una forma de fealdad tan intolerable que nos
vemos obligados a cambiarla cada seis meses". Le fascinaban,
además, las piezas de arte más peculiares. De este
modo, su habitación estaba repleta de objetos artísticos
de todo tipo. Sobretodo le gustaban las plumas de pavo real, la
porcelana china y las flores. Fue en Oxford donde se dejó
influenciar por innovadores estéticos como: John Ruskin
y Walter Pater.
La
primera obra que escribió fue Poemas (1881), mientras que
la primera obra teatral sería Vera o los nihilistas (1882).
Ésta última se estrenó en la ciudad de Nueva
York, donde residió por un tiempo, mientras realizaba una
gira de conferencias por Estados Unidos. Después de ello,
se fue a vivir a la capital británica. En 1884 contrajo
matrimonio con Constance Lloyd, una adinerada irlandesa. La pareja
tuvo dos hijos. Wilde empezó a centrarse solamente en la
literatura y cada vez obtiene más éxito y reconocimiento
por parte del público.
Escribe
obras tan hermosas como El príncipe feliz (1888) y La casa
de las granadas (1892). De este periodo también destaca
un maravilloso conjunto de cuentos: El crimen de lord Arthur Saville,
escritos en 1891. En el mismo año realizará su única
novela: El retrato de Dorian Gray. Ésta trata, de forma
dramática, el problema de la decadencia ética. El
autor se posiciona en contra de la decadencia moral. No obstante,
el libro, en la estricta época victoriana, fue calificado
de inmoral. Sin embargo, tenía mucha fama y tuvieron un
rotundo éxito sus comedias: El abanico de lady Windermere
(1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido ideal (1895)
y La importancia de llamarse Ernesto (1895). Logró transmitir
una excepcional habilidad para el teatro y utilizó técnicas
creativas. Destacan célebres frases, famosas en todos los
tiempos, como: "Qué es un cínico? Una
persona que conoce el precio de todo y el valor de nada"
o "Experiencia es el nombre que cada uno da a sus propios
errores". Por otro lado, el polifacético escritor
realizó una obra teatral más seria: Salomé
(1894).
Defendía siempre, con pasión, su filosofía
de "el arte por el arte" basada en que la finalidad
del arte es el arte mismo, es decir, uno no necesita un por qué
para hacerlo, no necesita que tenga una utilidad. Y es que éste
surge de la pura necesidad. Así, afirmaba: "podemos
perdonar a un hombre por haber hecho una cosa útil siempre
que no la admire. La única disculpa que tiene el hacer
una cosa inútil, es que uno la admire intensamente. Todo
arte es completamente inútil". Ello, en una
época en la que sólo parecen tener sentido las cosas
útiles, es de un atrevimiento inusual.
Wilde
era una persona que creía que: "en el arte,
como en el amor, la ternura es lo que da fuerza".
Todo
iba viento en popa y precisamente cuando el escritor se hallaba
en la cúspide de su carrera profesional, en 1895, todo
se tuerce. De este modo, se convirtió en el protagonista
de un escándalo sin igual y tuvo que ir a juicio. Y es
que Wilde había tenido una relación con lord Alfred
Douglas y el padre de éste último, el marqués
de Queensberry, acusó al prestigioso escritor de sodomía
y homosexualidad practicada a su hijo, el cual era y fue siempre
para el escritor, el amor de su vida. Así, en la intimidad
le llamaba cariñosamente "Bosie". Wilde era
una persona que creía que: "en el arte, como
en el amor, la ternura es lo que da fuerza". Pero este
suceso, en pleno reinado de la Reina Victoria (1837-1902) era
totalmente inconcebible. Y es que Wilde fue siempre un rebelde,
coherente con él mismo, siempre estuvo en contra de las
rígidas normas victorianas. No era raro, pues, que cenase
con los chicos de los barrios bajos, algo muy mal visto. No obstante,
esta vez le salió muy caro. Así, sobre el caso de
sodomía fue declarado culpable, en mayo de 1895. Lo condenaron
a dos años de trabajos forzados.
Oscar
Wilde nunca abandonó su vocación literaria. Así,
en la cárcel realizó De profundis (1895). Se trata
de una larga carta, en la que transmite el arrepentimiento por
sus errores. Sobre esta obra hay opiniones muy diversas. Algunos
críticos opinan que es realmente magnífica, mientras
otros creen que es más bien poco sincera. De esta experiencia
en prisión, Wilde saldrá muy marcado, tanto física
como emocionalmente. Y es que perdió su familia, sus amigos
y su fortuna. Todos le giraron la cara. Nada más salir
de la cárcel, escribe La balada de la cárcel de
Reading (1898), uno de sus más bellos poemas. En éste
plasma la ardua y desconsolada vida de los presos. De esta obra
señalaremos el siguiente fragmento: "y todos
los hombres matan lo que aman, que lo oiga todo el mundo. Unos
lo hacen con una mirada amarga. Otros con una palabra zalamera.
El cobarde con un beso. El valiente con una espada".
Pasará el resto de su vida en París con el falso
nombre de Sebastian Melmoth. Se convierte a la fe católica
en sus últimos días.
Oscar
Wilde, como ya hemos visto en algunos pasajes de su vida, tuvo
gente en su contra, los cuales no le deseaban precisamente lo
mejor. Ello hace honor a su célebre frase: "como
no fue genial, no tuvo enemigos". Así, el día
30 de noviembre de 1900 fallece, en París, todo un genio.