Sófocles,
uno de los dramaturgos más importantes de la antigua Grecia,
nace en Colona que, actualmente, forma parte de Atenas.
No
se sabe a ciencia cierta la fecha de su nacimiento pero en una
inscripción encontrada en el Mármol de Paros se
mencionan los años 497 o 496 antes de Cristo.
Su
producción hizo de él una persona importante
y respetable en Atenas.
Hijo
de Sofilo, un acomodado comerciante de armas, tuvo a su alcance
toda la buena educación de la aristocracia tradicional;
se dice que lo educó el célebre músico Lampros.
En el año 480 a.C, con apenas dieciseis años y,
probablemente, debido a su belleza atlética y a sus dotes
musicales, fue llamado para dirigir el coro de efebos que celebraba
la victoria naval griega de Salamina sobre los persas. Tuvo dos
hijos, uno legítimo, llamado Yofón, hijo de su mujer
Nicróstrata, y que seguirá los pasos de su padre,
y otro ilegítimo, Aristón, que será el padre
de Sófocles el Joven. El primer triunfo como escritor teatral
se produjo en un concurso dramático, con la obra Triptolemo,
en el año 468, con 28 años de edad, nada menos que
contra Esquilo, hasta entonces el mejor de los dramaturgos de
la época. Esquilo y Eurípides, junto a Sófocles,
marcan el panorama literario del momento y, aun siendo rivales
sobre el papel, gozaban de una buena relación.
Sófocles escribió más de 120 tragedias de
las cuales sólo se conservan íntegramente siete,
aunque nos han llegado fragmentos de bastantes de ellas. Su producción
hizo de él una persona importante y respetable en Atenas.
Ganó el concurso anual de teatro que se celebraba en Atenas
para las fiestas dionisiacas en más de veinte ocasiones.
En estas fiestas se veneraba al dios Dyonisos que dormía
dentro de la Tierra, de la vegetación, de los placeres…
Quizá era el tutor del Drama y de la Tragedia por esa representación
de otra realidad. La asociación que se produjo siglos después
de este dios al vino puede que sea debida porque mediante una
mezcla de éste con agua y otras especias ayudaba a entender
a los menos capaces y, posiblemente, servía de inspiración
a los autores. La larga vida de Sófocles coincidió
con la plenitud y esplendor de la ciudad de Atenas y, aunque no
estaba muy interesado en los temas de política, fue nombrado
en dos ocasiones (441 y 428 a.C.) estratega. Su buena relación
con Pericles le ayudó a relacionarse con la vida política
de la ciudad y fue así como participó en una expedición
en 440 a.C. contra Samos, episodio que nos relata Plutarco en
Vidas paralelas. Pero, sin duda, más importante fue su
cometido en la comisión de finanzas del Estado, al ser
nombrado helenotamia (algo así como magistrado financiero)
y su contribución a las reformas tributarias.
La
primera tragedia documentada está atribuida a Tespis, poeta
del siglo VI a.C. pero la perfección en el género
se alcanzará con Esquilo, Sófocles y Eurípides
que mostrarán el personaje humano más profundo.
Sófocles aporta a la tragedia griega grandes novedades:
incluye el tercer actor que dota a la trama de una mayor complejidad
y consigue dar más juego al diálogo; también
refuerza el coro pasando de 12 a 15 los representantes; da más
importancia a las vestimentas; introduce la trilogia triple; y
diseñó héroes con más humanidad y
mayor realce psicológico. El tema más recurrente
es el enfrentamiento entre lo humano y lo natural discutiéndose
siempre de moral y derecho. El ser humano sigue siendo dominado
por los dioses y el destino pero, aun siendo pesimista, el héroe
que dibuja Sófocles es bastante independiente. Para algunos
críticos, Sófocles es el creador del Drama (palabra
que puede venir de dráama "acción, negocio"
que, a su vez, procede del verbo dráoo "hacerle algo
a alguien por dentro") que, no como la Tragedia, da cabida
a los principios nobles. Se crea así una atmósfera
de tensión que se contempla en la naturaleza. Se puede
decir que mientras Esquilo utiliza un pesado simbolismo y Eurípides
un realismo más puro, Sófocles describe al héroe
con un equilibrio expresivo que lo dota de mayor libertad. También
es importante añadir la faceta de Sófocles como
actor ya que representó algunas de sus obras; lo vieron
desde tocando la cítara en el papel de Támiris hasta
bilando la danza de la pelota en Nausícaa.
De
las siete tragedias que se conservan la más antigua puede
que sea Áyax escrita entre el 451 y el 444 a.C. En esta
obra, Sófocles cuenta, en el transcurso de un día
natural, la historia de este héroe que luchó en
la guerra de Troya junto a Aquiles y Odiseo. En estas primeras
obras aún se ven rasgos que recuerdan a las tragedias de
Esquilo. Poco después se fechan obras como Las Traquinias,
que cuenta la historia de amor entre Deyanira y Heracles, o Antígona
(escritas después de 441 a.C.) siendo esta última
una de las más famosas del autor tanto por su temática
como por su forma. En ella vemos una oposición entre la
ciudad y la sangre; Antígona (hija de Edipo) quiere dar
sepultura a su hermano muerto pero el tirano Creonte le niega
el permiso. En este enfrentamiento se siente la tensión
y el destino trágico provocado por el exceso de orgullo.
Posteriores son tragedias como Electra, una de las más
perfectas en su forma, en la que vemos la contraposición
de términos como dolor, crimen e injusticia de una parte,
y venganza de otra, y Edipo Rey (430-415 a.C.) que probablemente
marcan la cumbre en la obra del escritor. Edipo Rey es, quizá,
la gran obra maestra de Sófocles. Es considerada por Aristóteles
en su Poética como la más perfecta entre las tragedias
griegas.
Sófocles
describe al héroe con un equilibrio expresivo que lo
dota de mayor libertad.
Para
el filósofo los artistas se dividen entre los que ensalzan
y dignifican la condición humana y los que no; Sófocles,
para él, pertenecía al primer grupo. En Edipo Rey
la fuerza trágica alcanza su mayor clímax cuando
el héroe, después de buscar al culpable de sus desgracias,
descubre que no es otro sino él mismo. Sin saberlo, Edipo
mató a su padre y yació con su madre. La ironía
trágica que fluye a lo largo de esta obra la hace una de
las tragedias clásicas más bellas. Filoctetes, escrita
en 409, también basada en la guerra de Troya, y Edipo en
Colono, que es la continuación de Edipo Rey y narra la
vida de éste ya viejo en su viaje a Colono, complementan
el resto de las tragedias que se conservan completas de este autor.
En el siglo XX (1912) se descubrió, sobre un papiro egipcio,
un gran fragmento (400 versos) de una obra titulada Los sabuesos,
también atribuida a Sófocles. No podemos tampoco
dejar de nombrar algunos de los fragmentos encontrados y atribuidos
a este autor, entre ellos destacan Nausicáa, que también
es nombrada en la Odisea de Homero, Tantalo, Filoctetes en Troya
(sin duda la continuación de Filoctetes), Fedra, Ulises
enloquecido, Las espartanas o Peleo, entre otras muchas.
Desde
este momento de la cultura griega, las tragedias, gracias sobretodo
a estos grandes maestros, han alcanzado fama mundial y han sido
representadas en prácticamente todas las culturas y lugares
del planeta. Este floreciente siglo V a.C. ateniense, con Pericles
a la cabeza, comenzó su decadencia poco después;
la guerra de Esparta marca el principio del fin del dominio ateniense.
Con este declive se fue también Sófocles.
Murió
en el año 406 en Atenas. Se dice que, en plena guerra,
el ejercito contricante cedió a una tregua para que se
procediera a los funerales de este gran trágico. Se sabe
de su muerte porque su compañero Eurípides en una
biografía nos dice cómo fue de luto al teatro donde
se representarón las obras sin las coronas habituales en
las Dionisias de 406 a.C. En Atenas le fue levantado un santuario
en el que recibía sacrificios al igual que un héroe.