¡Qué
cerca ya del alma
lo que está tan inmensamente lejos
de las manos aún!
Como una luz de estrella,
Como una voz sin nombre
Traída por el sueño, como el paso
De algún corcel remoto
Que oímos, anhelantes,
El oído en la tierra;
Como el mar en teléfono (…)¹
Fue escrito básicamente
durante su viaje que inicia un 17 de enero de 1916 en el
que tiene que cruzar...
Este es el primer poema que nos encontramos
en el libro "Diario de un poeta recién casado"
(1917), cuyo autor ha sido merecedor de un Premio Nobel de Literatura
en 1956 y fue una persona sencilla, natural de Moguer (Huelva) que
inicia un viaje real hacia los Estados Unidos y a la vez interior
como poeta y hombre. Y ya lo decía desde el comienzo
del prólogo este gran poeta español: <<"La
que viaja, siempre que viajo, es mi alma entre las almas">>.²
Su nombre, Juan Ramón Jiménez y su cometido, acercarnos
hasta las claves de la escritura directa, sin adornos, aparentemente
sencilla: la poesía pura, la poesía moderna
Juan Ramón Jiménez
(1881-1958), una de las cimas de la poesía en nuestro país,
publica por primera vez en 1917 una de las joyas maestras del
mundo de las letras "Diario de un poeta recién
casado", un libro muy desigual e irregular en el que
se alternan tanto verso como prosa pero todos los poemas quedan
unidos por un hilo en común: la historia de su vida en
esos meses de 1916.
Fue escrito básicamente durante su viaje que inicia un
17 de enero de 1916 en el que tiene que cruzar el charco para
reunirse con su amada y futura esposa Zenobia Camprubí.
Esta obra literaria se trata de un verdadero diario en el que
su protagonista onubense, Juan Ramón Jiménez, anota
todo lo visto y vivido durante su viaje y sin quedarse en la mera
superficie. Sin duda es un auténtico ejercicio de sinceridad
y autenticidad.
Al hablar del poeta español
se suele mencionar la poesía "desnuda";
un calificativo procedente del propio Juan Ramón, pero
incluso cuando más se acerca a su ideal de nombrar
sencillamente lo esencial, la cosa no es tan sencilla como parece.
Por lo tanto, su poesía parece simple debido a la ausencia
de metáforas o rimas pero les aseguro que es más
compleja de lo que pensamos. Y en ella, el maestro de la pluma
y el romanticismo utiliza un tono natural como si nos estuviera
hablando y el dentro, el carácter mismo de lo
que el poema expresa, lo que en él se dice es un rasgo
muy importante para entender mejor los poemas en verso y prosa
de Juan Ramón.
Pongamos un ejemplo, si les
parece, y comprobemos lo desnuda y compleja que puede llegara
a ser, a la vez, la poesía de este gran literato onubense:
¡GIRALDA!, Hora en Sevilla, 21 de enero.³
Giralda, ¡qué bonita
Me pareces, Giralda –igual que ella,
Alegre, fina y rubia-,
Mirada por mis ojos negros –como ella-
Apasionadamente! (…)
¿Qué
razones hay para que este autor escriba unas veces en verso,
otras en prosa y cada vez que...?
Analizando este trocito de poema
que pertenece a la primera parte del viaje de Juan Ramón
hacia el mar vemos que, aparentemente, nos habla sólo
de la hermosa Giralda de la que goza la capital andaluza, Sevilla,
pero también de Zenobia, su amada, su compañera
ideal que lo espera en los Estados Unidos para, por fin, estar
unidos de por vida. Así que, estos hermosos versos nos
remiten constantemente "-a ella", la figura
de Zenobia mediante la comparación y, por lo tanto, se
puede dilucidar que en este poema Juan Ramón Jiménez
es un apasionado enamorado en el que todo lo bello le recuerda
a su amada y en definitiva es un poeta que nos "desnuda"
su interior.
Nuestro autor trata en el Diario,
casi siempre, de reproducir la sensación, la vez que nos
pinta la cosa con toda su fuerza y pureza en desnudez.
Esto, sin duda, no es lo usual en la mayoría de los poetas
y desde luego era nuevo con Juan Ramón. La desnudez no
está pues sólo en la forma, sino también,
primero, y sobre todo, en el fondo, en la raíz del poema.
Como hemos visto anteriormente, la desnudez no sólo estaba
en la ausencia de figuras retóricas cono hipérboles,
antítesis, encabalgamientos…en el poema usaba la
comparación de Giralda=Zenobia pero la desnudez
radicaba, también, en su alma.
Muchos de ustedes pueden preguntarse… ¿qué
razones hay para que este autor escriba unas veces en verso, otras
en prosa y cada vez que se acerca el final de la obra más
en prosa?... Podría pensarse que la decisión de
escribir de un modo u otro fue más o menos dependiendo
del momento, es decir, una opción caprichosa. Tal y como
se nos presenta el obra con toda su variedad y altibajos, es un
volumen curioso e interesante, en el que poemas y prosa tienen
en común el querer ser la descripción fiel de lo
visto y lo sentido por él (nuestro Juan Ramón) en
ese tiempo.
Para los que no son muy amantes
de la poesía les sugiero que lean este maravilloso libro
(-una de mis obras preferidas-) nutrido de poemas en verso y prosa,
terminarán percibiendo la poesía desde otro punto
de vista más inteligente y atractivo, como ocurre en el
"Diario de Juan Ramón Jiménez"
en el cual la complejidad y sencillez se alternan y despierta
en nosotros una necesidad de analizar con más exactitud
lo que nos quiere decir el autor. Finalmente, lo que este libro
les habrá enseñado es a "desnudar el alma".
¹
Juan Ramón Jiménez, "Diario de un poeta
recién casado" (1917), Colección Visor
de Poesía, Madrid 1997, p. 65.
² IDEM, p. 61
³ IDEM, p. 72, Poema VIII, ¡Giralda!