Esta
novela, espectacular en varios aspectos, es una de las obras fundamentales
de la literatura hispanoamericana del último siglo.
Para Vargas Llosa, estamos ante la novela total
Y lo
es en cuanto a la incuestionable calidad con que García
Márquez lo creó y en cuanto a lo que supone en la
evolución de la novela en Hispanoamérica. Con
ella nació el Realismo Mágico y con el llega el
despegue de las letras Hispanoamericas y un momento de apogeo
creativo, de grandes novelistas, de grandes obras marcadas por
un carácter que les es propio. Es
cierto que esta estilística literaria no fue creada por
el escritor colombiano pero lo que parece evidente es que en Macondo
es donde este mágico mundo de realidad y ficción
alcanza su mayor plenitud de expresión.
Junto con Isabel
Allende, García Márquez es el novelista latinoamericano
más leído en todo el mundo, no es esto motivo suficiente
para elogiar toda su producción pero ningún crítico
se cuestiona la relevancia de "Cien años de
soledad".
Para
Vargas Llosa, estamos ante la novela total. Lo es en relación
a etapas anteriores del escritor ya que recupera narraciones cortas,
intentos furtivos por crear esta genial novela donde su infancia
como fondo soterrado a todo el entramado de personajes y hechos
cobraba vida.
Lo es en relación a si misma ya que cuenta la historia
completa de un mundo, Macondo, y de sus protagonistas: los Buendía,
tratados en aspectos históricos, míticos, reales,
generales y concretos de cada uno de ellos.
Lo es también en cuanto a la fusión de tradición
y modernidad. Tradición porque no olvida técnicas
tradicionales como la estructura. Moderna porque es experimental.
Todos los personajes que aparecen lo fueron ya de "La hojarasca",
en "Isabel viendo llover en Macondo", "El coronel no
tiene quien le escriba". Las dos primeras son novelas de juventud,
intentos frustrados por crear La Gran Novela de su infancia. En
"La hojarasca" ya vemos presente a Macondo y hechos relevantes
de su historia: la fundación de la Compañía
Bananera, un pueblo olvidado de la civilización, marcado
por la soledad y los rencores internos. Encontramos a un coronel,
a su hija Isabel y al nieto. En 1955, tras un primer intento por
recrear toda la historia de Macondo en La casa de los Buendía,
el autor abandonó el proyecto y publicó "Isabel
viendo llover en Macondo". De nuevo Macondo ahora en uno de
los pasajes fundamentales de la novela: las lluvias que azotaron
durante años a la población y que arruinaron todo
lo que habían creado durante siglos. Todo esto tiene mucho que ver con los primeros años de
vida de García Márquez y que él mismo nos
cuenta en "Vivir para contarla".
Nació
en Aracatana, un pueblecito colombiano de la costa atlántica.
Esta población vivió años de expansión
económica a partir de 1905 cuando llegó a sus costas
la Compañía Bananera. La expansión duró hasta 1928, con la llegada de la Primera Guerra Mundial en que
fue cerrada la plantación. Esto provocó una huelga
que sería reprimida con gran dureza.
La infancia de García Márquez estaría profundamente
marcada por el recuerdo entre la gente de aquella masacre y por
el peculiar mundo de sus abuelos maternos, de la gran casa de
los patriarcas en un pueblo olvidado de la civilización
y fuertemente influencia por los ritos populares. Todo este mundo
cobrará vida en el entramado novelístico de su obra:
los demonios personales del autor.
También estos demonios están hechos de personajes.
En "Cien años de soledad" a lo
que asistimos es a la historia de toda una saga, la de los Buendía,
un total de siete generaciones cuyas personalidades están
fuertemente relacionadas con la de los patriarcas fundadores.
Los José Arcadio y los Aurelianos, en la descendencia masculina
serán los encargados de poner cierto orden en el entramado
del árbol genealógico que por su complejidad y extensión
incluso obliga a ayudarnos de un esquema para no confundir personajes.
Se trata de una saga matriarcal por excelencia, rasgo característico
de la cultura latina, donde las mujeres siempre han gozado de
mayor autoridad, aunque oculta tras la figura del patriarca.
Úrsula,
la madre por excelencia de los Buendía, está presente
en diecisiete de los veinte bloques de que se compone la novela.
Es el lazo firme de unión entre las distintas generaciones
que se van sucediendo. Está irremediablemente asociada
a la casa, su destino es el de la casa misma, hasta tal punto
que cuando ella muere la decadencia de la familia y del pueblo
se acelera. Fue también ella la encargada de encontrar
un camino entre Macondo y la civilización y es quien se
enfrenta a las arbitrariedades que se cometen en el pueblo.
En "Cien años de soledad" a lo que asistimos es a la historia de toda una saga, la de los Buendía
Desde las acciones de la familia seguimos la historia de Macondo,
de Colombia y de Hispanoamérica. El tratamiento del tiempo
es uno de los aspectos más emblemáticos de la obra
ya que observamos un recorrido por la historia de cualquier civilización:
desde la creación de una sociedad primitiva por José
Arcadio y Úrsula, la creación de talleres, la llegada
de los primeros comerciantes gitanos, la Guerra Civil y la dictadura
militar en la que participa el Coronel, la inmigración,
las revueltas sociales y las huelgas, las instituciones de Gobierno,
la llegada de la luz eléctrica... todo un mundo mágico
en el que los hechos se insertan mediante las acciones de una
familia y en la que la cronología histórica es manejada
al antojo por el narrador. Hechos bíblicos, momentos de
la historia de Hispanoamérica, la Historia Universal, los
grandes descubrimientos de la humanidad, todo ocurrió en
Macondo.
Y esto es posible gracias al papel fundamental del elemento mágico
y milagroso en la historia del pueblo. Lo mágico se expresa
en hechos extraordinarios provocados por individuos con poderes
fuera de lo común (los conocimientos de alquimia de Melquiades,
el poder de Pilar Ternera o de Petra Cortés). Lo milagroso
se expresa en hechos decididos por una divinidad o que nos hacen
pensar en la existencia del más allá. Aquí
no interviene la mano del ser humano (las cruces de ceniza imborrables
en las frentes de los diecisiete Aurelianos, hijos del Coronel.
La vida de los personajes tras la muerte, siguen actuando entre
los vivos como si sus días no hubiesen tocado el fin. La
vivencia de las figuras míticas, la importancia de los
personajes literarios de otras novelas que cobran vida en sus
páginas).
Los hechos insólitos forman parte de la vida cotidiana,
de la rutina diaria: los niños nacidos con cola de cerdo,
el hilo de sangre que recorre el pueblo cuando muere José
Arcadio. Esta inserción de la magia, lo insólito,
lo increíble en la vida cotidiana y el tratamiento que
recibe en "Cien años de soledad" es lo que ha sido llamado Realismo Mágico. Una visión
del mundo y de la realidad propiamente americanos.
En la obra,
García Márquez se hace eco de una forma de sentir
la vida y de hacer las cosas propia de la civilización
en la que nació, donde los mitos, los rituales y los actos
de fe eran algo tan cercano como frecuente. Por eso fue en Hispanoamérica
y sólo en ella donde el Realismo Mágico podía
nacer y donde tenía razón de ser.