La diversidad
biológica es lo que también conocemos como biodiversidad,
la extendida contracción que hace referencia a la variedad
que representa la vida en la Tierra. En cualquier caso cuando
se habla de diversidad biológica se designa cualquier forma
de vida que pueble nuestro planeta.
Es
sabido que el clima, sea de una o de otra manera, afecta al conjunto
de especies animales y vegetales de su zona específica
de influencia. Así, en regiones de clima cálido
se desarrollan mejor las especies que en regiones frías.
Cuanto mayor es la variedad de temperaturas, lluvias, días
de sol y, en definitiva, variedad en cuanto a las condiciones
climatológicas, mayor será el número de especies
que convivirán en ese medio o en ese hábitat común.
Que exista equilibrio en los espacios naturales, conduce a su
mantenimiento, pero la influencia del hombre en el medio está
alterando los hábitat: en la actualidad se contabiliza
en treinta y una mil, las especies –animales y vegetales–
que están en peligro de extinción. Cada año
se pueden llegar a destruir unos cien millones de hectáreas
de bosques. Según fuentes de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación,
cada semana desaparece una variedad de animales. Todo ello conduce
a que se estime que el ritmo de desaparición de vida en
la Tierra tiene un ritmo, actualmente, solo comparable al sucedido
en nuestro planeta hace sesenta y cinco millones de años,
cuando los dinosaurios comenzaron a dejar de poblar el mundo.
Por otra parte, se calcula que el cuarenta por ciento de la economía
mundial procede, de forma directa, de la Diversidad Biológica,
por lo que su conservación no solo es importante desde
el punto de vista de la supervivencia de las especies, sino también
desde un ángulo estrictamente económico.
Convenio
sobre la Diversidad Biológica y su Protocolo de Cartagena
sobre Seguridad de la Biotecnología
El Convenio
sobre la Diversidad Biológica, firmado por 157 países
en sus inicios, alcanzando a día de hoy 190 países,
tiene como objetivo "conservar y utilizar de manera sostenible
la diversidad biológica en beneficio de las generaciones
actuales y futuras", ya que gobiernos y sociedad civil son
"conscientes del valor intrínseco de la Diversidad
Biológica"
Todo ello para cumplir el enfoque de precaución que rige
el cuerpo de la Declaración de Río, y para poder
"contribuir a garantizar un nivel adecuado de protección
en la esfera de la transferencia, manipulación y utilización
seguras de los organismos vivos modificados resultantes de la
biotecnología moderna que puedan tener efectos adversos
para la conservación y la utilización sostenible
de la Diversidad Biológica". Para llevar a buen término
estas buenas intenciones se implantan medidas de tipo legislativo.
El Convenio
es el primer Tratado, suscrito a nivel mundial, que aporta un
marco sobre el que sustentar todos los aspectos sobre la diversidad
biológica. El Convenio intenta promover políticas
basadas en el desarrollo sostenible, la forma de progreso que
tiene como objetivo acompasar los avances técnicos y la
defensa del Medio Ambiente.
Todos los
gobiernos, al asumir como propio el Convenio y al llevarlo a la
práctica, reconocen que la biotecnología moderna
puede conducir a la conservación del medio en tanto en
cuanto se desarrolle con la seguridad que requiere. La Ciencia
genética, en los últimos treinta años, ha
evolucionado muy rápidamente, llegando a controlar muchos
aspectos del desarrollo embrionario, de la estructura del ADN,
etc., lo que da como resultado "organismos vivos modificados",
aunque también se le conoce como "organismos genéticamente
modificados". Son incontables los ejemplares de este tipo
de organismos que cobran vida al alterar sus genes, e incontables
los ejemplares que podrían ser generados. Sirvan como ejemplo
dos de los existentes: uno, la planta que es resistente a las
heladas. Esta planta se genera cuando se insertan genes de un
tipo de pez de agua fría dentro de un tomate, otro ejemplo
sería la producción de un tipo de maíz que
es resistente a los herbicidas gracias a la utilización
de genes bacterianos.
Quizá
el punto más complejo de todas las cuestiones que estamos
tratando es alcanzar el equilibrio. En ello insiste el actual
Secretario General de la Organización de Naciones Unidas,
Kofi A. Annan, quien en declaraciones recientes insistía
en que la biotecnología podría contribuir enormemente
al cumplimiento de las tesis y los planteamientos del Convenio
sobre la Diversidad Biológica, pero para alcanzar los objetivos
deseables se debe desarrollar con sensatez, esto es, con medidas
de seguridad que sean "adecuadas y transparentes".
El
Protocolo
El
Protocolo de Cartagena es la representación práctica
del Convenio. El Protocolo se basa en un principio recogido en
la Declaración de Río sobre Medio Ambiente, el "enfoque
de precaución" y al que de forma textual se refiere
la mencionada Declaración, diciendo que: "cuando
haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de
certeza científica absoluta no deberá utilizarse
como razón para postergar la adopción de medidas
eficaces en función de los costos para impedir la degradación
del Medio Ambiente". Lo que representa en la práctica
el Protocolo de Cartagena sobre Biotecnología es una contribución
al intento por garantizar el nivel adecuado de protección
sobre el uso y la manipulación de los "organismos
genéticamente modificados".
Y para que el Protocolo funcione y pueda dar cuerpo al Convenio,
se ha creado el Centro de Intercambio de información sobre
seguridad de la biotecnología. Un punto de conexión
para los gobiernos del mundo, a través del cual pueden,
entre otras cosas, obtener información transparente y veraz
sobre la legislación vigente en los distintos países.
Fondo
Mundial para la Naturaleza
Además
de la Organización de Naciones Unidas, otros organismos
se ocupan de proteger la diversidad biológica de nuestro
planeta. Cabe destacar una organización que trabaja a nivel
mundial, se trata de la "World Wide Fund for Nature",
el Fondo Mundial para la Naturaleza, más conocida por sus
tres primeras siglas, "WWF". En España aparece
con el nombre WWF/Adena. Esta organización, que está
compuesta por voluntarios y que lleva en funcionamiento desde
los años sesenta del pasado siglo, tiene entre sus misiones
la conservación del Medio Ambiente y del mundo vivo natural.